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No es cuestión de que segundas partes nunca sean buenas, sino más bien de tener la motivación suficiente para intentarlo de nuevo, porque casi nunca es verdad que nos enfrentemos a lo mismo dos veces. La situación y nosotros mismos hemos cambiado. Lo que hacen falta son razones. Y esperanza.

A Gregorio Ordóñez el nacionalismo vasco lo asesinó no solo por ser del PP, que también, sino porque era un líder que trascendía a su partido, incluso a su ciudad. Lo mató porque era libre y por querer que sus vecinos fueran igual de libres, es decir, era peligroso para el régimen.

El Parlamento, hogar de la soberanía popular navarra, es un lugar en el que la palabra cobra una gran relevancia. Pero, ¿son aquellas personas que trabajan en él o simplemente participan en sus debates conscientes de ello? Les ahorro el tiempo de reflexión: no.

Parece como si a Osasuna le han cogido la medida. El Valladolid supo jugarle con relativa facilidad. Salió un partido tan igualado como plano. Resultan más interesantes algunos de los últimos movimientos del ‘factotum’.

A cualquier gobierno municipal no vasquista se le habría crujido a movilizaciones por mucho menos si hubiera despedido a un trabajador como el del Ayuntamiento de Zizur Mayor.
A quienes les haya tocado gestionar proyectos o ayudas, seguro que se acuerdan de HORIZONTE 2020, un programa europeo para potenciar proyectos de investigación e innovación, del 2014 al 2020, ¿se acuerdan? Pues ya estamos en el horizonte. Qué cosas.

Cerramos el año, otra vez, esta vez también década. Parece que esto le da más importancia al cierre, como de acabose total. Pero la realidad es más simple, el primer día del año solo será el día siguiente a otro. Habrá que seguir intentándolo, con el año no se acaba nada. Ojalá fuera así a veces.

No hace falta que nos contemos todo. Estoy por sacar una línea de camisetas con la frase, o tatuármelo en la frente. Qué necesidad de ir por la vida de sinceros, que no, que la verdad muchas veces no es la misma. Basta de confundir sinceridad con necesidad de autoafirmarse.

A veces se me olvida cuánto me gusta escribir. El acto de hacerlo. Sin preocuparme de que quede bien o mal, de si dice algo concreto o lo deja todo en el aire, volando.

Osasuna combatió hasta el final, también compitió, e incluso dejó buena imagen, pero en el Metropolitano se impuso la lógica. Solo el fichaje de Morata costó más que el pago anual de la plantilla rojilla. Y por otros ha pagado tres veces más.

¿Cuántos socialistas honorables que no querían pactar con ETA tuvo que matar ETA para que corriera el escalafón hasta llegar a estos miserables socialistas que hay hoy, que negocian con el partido de la ETA hasta los presupuestos de Navarra? 

Osasuna no podía alargar estadísticas hasta el infinito. Algún día se romperían y sucedió ante el equipo de Bilbao, el Athletic Club. No hicieron nada los bilbaínos, pero los rojillos tampoco tuvieron su día y, además de las ausencias, jugaron como acomplejados.

La semana que viene hará sesenta y cuatro años desde que Rosa Parks se negó a levantarse y ceder su asiento en un autobús a un blanco. 

Ya es oficial. El bilingüismo en el País Vasco ha muerto. El gobierno vasco, formado por el PNV y sostenido por el PSOE, ha decretado que los ayuntamientos podrán dirigirse al ciudadano solo en euskera.

Se confirma que Pablo Iglesias no se va a dejar joder la vicepresidente con la que sueña por una minucia de mil millones de euros y de este tema poco más o menos ha dicho lo mismo que el PSOE, que son cosillas del pasado, cosas del bipartidismo.

Es la definición perfecta para este movimiento de neopropuestas de mejora que no son otra cosa que volver aquello que negamos para parecer modernos. O somos una sociedad sin memoria, o una sociedad imbécil o, ojo peligro, ambas son ciertas.

Me hablaban ayer de un cordobés que decía que el parecido entre aduladores y amigos es el mismo que entre lobos y perros. Y lo primero que me vino a la cabeza fue el debate electoral y esta campaña deja vu.

Pocas fiestas tan bonitas como la de recordar a los que se fueron. Pocas alegrías tan sinceras como las que brotan del dolor más profundo. Nada más fuerte que asumir las consecuencias, celebrar lo celebrarle y decidir qué hacer con el resto.

El único programa que hay hoy detrás de Halloween es la diversión. No ha entrado ahí la política y permanece puro. Cada persona hace de esa fiesta su fiesta, sin reglas, sin una cantidad sistematizada de telas de araña truchas, y no hay nada trascendente en ella.

Esta obviedad escrita no parece tan clara en la vida real y afecta a empresa, vida social, política y familia. Soy más de tigres y leones, pero hablemos de perros haciendo de gatos.

Nada más confuso que dejar la resolución de los conflictos en manos de un término impersonal. Decir que la gente, el pueblo, la juventud, los ciudadanos de bien tienen la solución es la forma más simple de quitarse la responsabilidad.

Maiorga es un dandy apocalíptico y decadente. Lleva con él las catacumbas a cuestas, parece un Atlante, con esa mirada de córneas enrojecidas en la que parece recaer el peso de un pueblo, el aberchándal, que tampoco le comprende. 

El autor enfatiza en los valores del deporte olímpico como transmisores de una serie de sacrificios que muy pocos están dispuestos a ofrecer. En este caso en particular, es el ciclista navarro Juan Peralta Gascón, quien merece el reconocimiento.

Al parecer nadie ha quedado satisfecho con la sentencia del Supremo.  De nueve a trece años. Café para todos y a casa en un breve periodo de tiempo a disfrutar del tercer grado.

“Como en casa en ningún sitio”, claro, por eso en cuanto tenemos un par de días libres y cuatro euros, nos largamos a donde sea. Es más fácil justificarnos con tópicos que tomar decisiones valientes.