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No le resultará costoso al lector recordar la película “El día de la marmota”, comercializada en España con el título “Atrapado en el tiempo”. Las intenciones del Gobierno socialista sobre educación me han recordado este cuento cinematográfico. 

Al final, todo se acaba, hasta los Sanfermines, que se van poco a poco: primero el vallado, después los gigantes, luego los pañuelos, las velas y por último el humo.

Todos los encierros de este año parecen haber sido cortados por el mismo patrón: toros muy rápidos que cubren la distancia en menos de dos minutos y medio.

Padilla se despide de su plaza cortando tres orejas a un extraordinario lote de Jandilla en una tarde cargada de emoción

El bichico, que venía como una auténtica locomotora, solo ha pinchado en el brazo de un corredor que, volviendo al tópico, ha vuelto a nacer.

Vosotros ustedes (como dicen por el sur) se tomarán a guasa estas crónicas y jiji jaja pero vamos camino, a muy corto plazo, de que vivamos un encierro en el que haya toros que lleguen a los corrales de la Plaza de Toros ANTES que los corredores.