| La última zarpa

 

 
 
Editorial

Su escapada del pleno municipal de Huarte no esconde que ha aceptado saldar su deuda con la izquierda abertzale por haber sentado a María Chivite en la presidencia de Navarra.

La equidistancia marcada por Chivite entre Navarra Suma y Bildu es una ofensa a todos los demócratas, además de un escarnio para las víctimas.
El Partido Socialista recibe de buen grado el voto de los proetarras para llegar al poder y rompe así un consenso entre constitucionalistas que obliga ya a dudar muy seriamente de ellos para un futuro próximo.