Editorial

¿De verdad le merece la pena al PSN rebajarse hasta estos niveles para convertirse en la alfombra del nacionalismo vasco y validar así 50 años de terror asesino que ni hoy en día condenan?

El PSN no traiciona solo a Navarra con su acuerdo con los proetarras y el PNV, sino que su vileza afecta a su propia historia y a la de las gentes que lo representaron. 

La toma de posesión de Enrique Maya y la pérdida de numerosas alcaldías deja en evidencia la verdadera cara del nacionalismo: violencia y acoso.