• domingo, 29 de enero de 2023
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PAMPLONA

Detrás de la zona azul en Pamplona: el trabajo más desconocido de los controladores

Varios vigilantes de la zona azul de Pamplona explican su experiencia de trabajo y su relación con los ciudadanos. 

Cuatro de las trabajadoras que vigilan la zona azul de Pamplona como controladoras. De izquierda a derecha Montse, Nuria, Cristina y Adela.
Cuatro de las trabajadoras que vigilan la zona azul de Pamplona como controladoras. De izquierda a derecha Montse, Nuria, Cristina y Adela.

Más de 160 personas trabajan en las calles Pamplona en la zona azul para controlar el aparcamiento y el pago del estacionamiento limitado. Sin embargo, el trabajo de estas personas va mucho más allá de la vigilancia de los coches y de las denuncias que se imponen cuando se sobrepasa el tiempo o no se pone ticket.

Los controladores de la zona azul hacen un trabajo más desconocido que la mayoría de ciudadanos no perciben. 

La empresa Telpark, a través de Dornier, es la adjudicataria de la zona de estacionamiento regulado de Pamplona desde 1999, cuando comenzó este sistema de zona azul en el Casco Antiguo y en el Ensanche. Actualmente tiene presencia en 12 barrios de la ciudad llegando a las 27.000 plazas. 

Junto a gruistas, inspectores o administrativos, los controladores son las personas más visibles en la calle para los ciudadanos, ya que son los que vigilan el correcto aparcamiento de los coches, el pago de los tickets o la revisión de las tarjetas de residentes. 

Nos acercamos a conocer su trabajo en el día a día con alguno de ellos. Gerardo comenzó en 1999, Montse acumula 16 años, Andrea y Cristina suman ya 7 años mientras que Nuria y Adela llevan 3 años como controladores de la zona azul. 

En ocasiones han sido noticia por insultos o agresiones de conductores sancionados. “Somos personas y hacemos nuestro trabajo, siempre con respeto”, explican con cierta resignación por la falta de conocimiento a su labor, mucho más allá de las meras sanciones. 

Ellos recorren casi todas las calles importantes de Pamplona y están al tanto de lo que ocurre en la ciudad. Avisan al Ayuntamiento de cualquier problema que surja, bien sea por defectos en las aceras, mobiliario urbano o por situaciones inesperadas, de las que por su larga trayectoria han vivido de todo tipo. 

“Cuando estamos en la calle tratamos de ayudar a la gente con cualquier cuestión y surgen situaciones de todo tipo. Hace unos días una señora se tropezó con un adoquín levantado y se hizo una brecha. La atendimos hasta que llegó la ambulancia y contactamos con sus familiares. Después se hizo un informe sobre el adoquín para su reparación”, explica Andrea, inspectora de la zona azul de Pamplona. 

Son frecuentes sus auxilios a mayores que no recuerdan dónde han aparcado el coche, su ayuda a personas que buscan calles, comercios o locales por la zona o incluso facilitan información turística cuando algún visitante se lo solicita. 

“Con las personas mayores tenemos una especial atención, porque es frecuente que tengan dudas o que no recuerden bien dónde han dejado el coche. Incluso, en ocasiones, les hemos acompañado a regresar a casa”, señalan sobre una mujer que tenía miedo de transitar de noche por una calle con poca iluminación. 

Nuria lleva ya 3 años en la zona azul y se muestra feliz cuando las personas les dan las gracias por su ayuda. “Sobre todo cuando es después de un pequeño enfado por una denuncia y les explica cómo anularla por 4 euros”, entonces se muestran más contentos y es gratificante que después de una denuncia, que es nuestro trabajo, recibamos buenas palabras”, señala. 

En la calle han vivido también situaciones complicadas, como un padre que quiso llevarse a una menor en un conflicto familiar y la vigilante de la zona azul tuvo que salir en auxilio de la pequeña, e incluso atender a una mujer cuyo marido había sufrido un accidente a las puertas de su domicilio. 

“No nos importa que nos llamen gusanos, siempre que sea en tono cariñoso. Hacemos una labor y un trabajo que tiene que ser comprendido y en muchas ocasiones aportamos más allá de las denuncias”, señalan. 

Siempre están al quite para avisar al conductor que se ha dejado las ventanillas bajadas o las luces del coche encendidas, están pendientes de que no se ocupen las plazas de minusválidos e incluso han intervenido ante intentos de robos en vehículos. 

Trabajan en turno partido y van cambiando de zona, de calles y de barrios, lo que hace que conozcan con mucho detalle cada rincón de la ciudad, los comercios que abren o los cambios que se producen en los barrios. 

Por ejemplo, cuando Gerardo comenzó a trabajar en 1999 en la zona azul sólo existía en el Casco Antiguo y en el Ensanche de Pamplona. Y encima el primer día cayó una buena nevada y muchas cosas, como es natural, fallaban en el estreno. “Nuestro trabajo sigue siendo el mismo, pero ha mejorado la tecnología”, explica sobre los cambios producidos en los más de 20 años de zona azul en Pamplona

Ahora, menos del 30% de los ciudadanos utiliza los parquímetros expendedores para sacar su ticket y la mayoría paga con el móvil gracias a la aplicación Telpark, que permite controlar el tiempo, cancelar un pago o anular una denuncia de manera sencilla. 

En este sentido, la app cuenta con más de 161.000 usuarios en Pamplona y es la ciudad de España con el mayor índice de pago a través de la app, llegando al 70% de la recaudación vía este medio. Además, la gestión de Telpark brinda al usuario un servicio de atención 24 horas, todos los días del año, tanto para el aparcamiento en vía pública como para la grúa.

“El ciudadano muchas veces no es consciente de todas las cosas positivas que aportamos en el día a día de la ciudad”, explican sobre su ayuda permanente a la policía local ante situaciones inesperadas, como cuando falleció una persona que dormía en la calle o cuando un chico se sobrepasaba con su pareja y hubo que avisar a la policía. Ellos lo detectaron y lo pusieron en conocimiento de la autoridad. 

Su experiencia les dice que los peores momentos, al menos los de mayor movimiento y dificultades para aparcar, ocurren en Navidad, sobre todo en las fechas más cercanas a los momentos clave y especialmente cerca de las jugueterías. 

En su trabajo cuentan con un protocolo de seguridad ante situaciones conflictivas y con sólo pulsar un botón son atendidos de forma inmediata. “Nos da seguridad, que es lo más importante, ante cualquier imprevisto”, destacan sobre este sistema que utilizan cuando quieren contactar de forma rápida con algún inspector por alguna situación complicada. 

En la zona de hospitales, confiesan que en muchas ocasiones ejercen también de psicólogos, porque se dan casos de personas que sufren por una situación médica y ellos les acompañan. “Siempre atendemos a las personas, llevar esta ropa de vigilancia con el escudo del Ayuntamiento de Pamplona también es una responsabilidad”, aseguran. 

En su día a día por las calles de Pamplona han llegado a ayudar a aparcar o a sacar el coche en situaciones complicadas para algún ciudadano, avisan cuando hay hielo en algún punto e incluso han conseguido detectar tickets de la zona azul falsificados. 

Un trabajo humano y completo que conlleva una responsabilidad mucho más allá de la mera vigilancia del aparcamiento y que, en ocasiones, no encuentra la comprensión debida. 


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