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Opinión /

Miuras mansos y blandos

Por Ignacio Martínez Alfaro 14 julio, 2022 - 21:24

El diestro Antonio Ferrera recibe con el capote al primer toro de la tarde en la Plaza de Toros de Pamplona donde se enfrenta a los seis toros de la ganadería sevillana de Miura en la novena y última de abono de la Feria del Toro de los Sanfermines 2022. EFE/Jesús Diges
El diestro Antonio Ferrera recibe con el capote al primer toro de la tarde en la Plaza de Toros de Pamplona donde se enfrenta a los seis toros de la ganadería sevillana de Miura en la novena y última de abono de la Feria del Toro de los Sanfermines 2022. EFE/Jesús Diges

Plaza de Toros Monumental de Pamplona, Décimo y último festejo de abono. “Pobre de mi” de 2022. Casi lleno. Calorazo propio de la canícula estival… y vayan buscando sombra y botijo ( en mi pueblo bardenero le llaman “el rallo” )  para el fin de semana ¡llega el Averno¡

Presidencia: Juan J. Echeverria Iriarte ( Na + ). Cumplió correctamente su cometido. 

Espadas: Antonio Ferrera ( de verde menta y oro ). Sobresalientes: Álvaro de la Calle ( de verde hoja y oro ) y Jeremy Banti ( de verde botella y oro).

Ganadería: Seis toros de la ganadería de Miura. Hablar de Miura en Pamplona es hablar de Historia y Leyenda. No se entendería san Fermín sin Miura, son un binomio casi indisoluble. Hay años que están mejor y otros peor … da igual. Son imprescindibles… pero no cabe engañarse han tenido épocas que estaban “pàl zoo”.

Con los carteles cada vez más colonizados por el monoencaste solo faltaría que prescindieran de Miura, es el último reducto. Sería como celebrar unos sanfermines “laicos”… pero no desesperen, ni bajen la guardia, todo puede ocurrir.

Primer toro.- Sardo. Abanto, hace amago de saltar. Veronicas de recibo, puntea con el izquierdo. Se va hacia chiqueros. Lo dejan largo y va. Puyazo dejándose pegar. Varita en el mismo sitio. Sale suelto. Buen par y se duele. Desastroso en el lomo. Aseado. Se duele. Manso.

Segundo toro.- Al salir hace un movimiento compulsivo con la cabeza. Caris acaso. Se pone en surge solo en chiqueros. Puyazo fuerte. Multipuyazo barrenando dejándolo como un acerico. Son verdaderamente matarifes. Se va a chiqueros y se emplaza. La lidia es un desorden. Primero bueno. Sánchez a toro pasado. Habilidoso. Mansete.

Tercer toro.- Colorado, corniveleto, ojo perdiz. Abanto. Flojo. Mansea. Puyazo trasero caído barrenado. Se pica, una vara, en chiqueros. Sale suelto. Manso. Pide cambio y se otorga. Dobla las manos. Buen primero y mejor Segundo asomando y bien el tercero, aunque es un solo palo. Manso. Flojo y violento.

Cuarto toro.- Colorao chorreao en verdugo. En los lances de recibo humilla pero no mete los pitones. Puyacito trasero, se quita la vara y se va a chiqueros. Refilonazo, otro en el piquero, otro en chiqueros y vara final de la que sale suelto. Muy manso. Hace hilo con los banderilleros. Lidia desordenada. Se parea con oficio y aseo y se duele.

Quinto toro.- Agalgado, sale con el pitón izquierdo como una brocha. Típico de miura. Dobla en los lances de recibo, que son bastitos. Topa con él peto y se estoma. Dos picotazos en uno y un tercero en la segunda entrada. Con oficio el primer par desigual la colocación. Se derrumba. Invalido. Pone una asomando. Bueno el tercero.

Sexto toro.- Recibe al toro abanto con larga cambiada y unos capotazos extraños de los que el miura pasa y sale suelto topando sin meter la cabeza. Va a picar el matador, tras ponerle la gregoriana. Dobla cuartos traseros. Levanta el palo y tira la vara. Se derrumba. Marra en el segundo puyazo y le deja un buen ojal en el brazuelo. Desiste. Chicuelinas. El toro algo crudo. Primer par malo. Segundo aseado. Tercero bueno.

Antonio Ferrera, Hace saludar a todos los intervinientes. Lleva un capote verde en dos tonos, uno coincide con la seda del vestido, espantoso, se ha debido traer una cortina de casa… y decían que era feo el de Morante, pues este traje tiene un mal gusto exquisito.

Primer toro.- Macheteándola hasta los medios . Ayudados, rebrincado. Dobla manos. Lleva la cabeza altísima y no humilla. Regateo con alivio de paso atrás. Baile de zapatillazos, con trapazos en la cara. Sin abrir la boca. Estocada atravesada algo caída y escupe.Descabello.Ruido

Segundo toro.- Serie con la derecha, acabada con tornillazos. Trapazos en la cara. Mejor el pitón izquierdo, aunque se queda corto. Derrumbe. Pase de pecho final. Serie derecha mejor sin tirar tornillazos. Derrota de nuevo  y la serie se acorta. Pinchazo arriba. Estocada caída que lo tumba. Petición justita. Orejilla de Iruña.

Tercer toro.- Macheteándola por bajo, se derrumba de manos.Se vence del izquierdo y con el derecho Tura derrotes. Imposible. Ayudados y embiste muy violento y rebrincado. Trapazos finales. Desarrolla sentido. Se acabó. Dobla manos. Pinchazo hondo arriba. A toro arrancado pinchazo bajo. Pinchazo. Otro bajísimo. Otro pinchazo arriba. Otro. Pinchazo sin soltar. Metisaca en los blandos. Otro pinchazo. Descompuesto. Un quinario. Casi entera caída perpendicular. Silencio. Riego.

Cuarto toro.- Trata de huir hacia chiqueros. Derechazos . Va con la cabeza alta, pero son aceptables. Serie derecha aceptable aunque sale con la cabeza alta. Derechazos despegados. Naturales que acepta aunque remata violento. Serie derecha aceptable y molinete. Mata recibiendo al paso, estocada caída.  rinconera. Lleva un agujero de tres centímetros de diámetro. Marra con el verduguillo y atina a la tercera. Aquí a esta suerte de matarifes se le da mucho valor y realmente no lo tiene en absoluto. Saludo medios y ruido.

Quinto toro.- Viaje corto, se revuelve. Mantazos con derecha e izquierda enganchándoles la muleta por por la izquierda. Se aploma, pero sabe lo que se deja detrás. Blandea de manos. Machetea. Pinchazo hondo arriba. Media en buen sitio que escupe y golpea la axila al cruzarse. Descabello, marrando y acertando a la sexta.

Sexto toro.- Lo recibe en tablas. Mantazos en la cara y el miura protesta. Se cuela. Ayudados sin entregarse en miura y embistiendo violento. Se acabo. Tira tornillazos sin consuelo. Estocada caída entrando sin ortodoxia. Dobla. Petición. Orejilla de Iruña. Puerta del encierro.

Bien presentados. Variados de capas y con hechuras típicas de la casa, excepto el segundo. Blandos, mansos, y complicados.

A modo de resumen de la pomposamente llamada Feria del Toro, cúmpleme hacer las siguientes reflexiones:

(0) La cuestión nuclear es la emoción, las sensaciones personales, el llegar al arrebato. El que el chispazo que se produce te erice el vello y te levante del asiento…vivir esa emoción es indescriptible e intransferible. Hay que sentirlo, hay que vivirlo. Es un “calambrazo”. 

No tiene que ver necesariamente, ni con la técnica, ni con la estética, y si me apuran con la belleza ( en el Prado hay belleza colgada desde hace siglos). O hablamos de una belleza y una emoción efímera, evanescente,  instantánea, que permanece como un flash en la retina hasta el instante siguiente en que otra imagen ocupa su lugar. No es fácil explicar el mundo de las sensaciones y para ello no hay que ser aficionado basta tener los ojos abiertos y dejarse llevar…

(I) La calidad del ganado ha sido discutible, y manifiestamente mejorable.

Mucho torete aborregado, tontorron, absolutamente ayuno de casta, sin emoción alguna. 

Prototipo del toro de granja. Clónicos. Hablar de bravura con ese granadillo y con los primeros tercios soportados es un oximorón, como luego veremos. 

Eso si, estos toretes sirven para realizar las faenas que hoy mayoritariamente se demandan, satisfacen y divierten a una gran parte del público. Por ese lado poco que objetar, hay que servirle el “producto” a quien lo paga. Otra cosa será que eso tenga poco que ver con la tauromaquia y nos pongamos exquisitos como si la Feria del Toro fuera Lepanto.

(II) El tercio de varas es historia. Ha devenido en un mero trámite funcionarial. Los del castoreño clavan trasero y caído la mayoría de las veces, tapan la salida y el como quede el toro tras pasar por la jurisdicción de la “acorazada de picar” les importa una higa. Sentado que solo ante el caballo se puede calibrar la bravura o su antítesis la mansedumbre ( que tiene síntomas complementarios, querer saltar al callejón, escarbar, dolerse en banderillas, producir arreones, buscar terrenos de la querencia de chiqueros, e incluso colocarse en suerte ahí “motu proprio” ).

Por tanto no cabe por tanto hablar de bravo para la muleta, como hoy se lee a mucho cronista indocumentado. 

En ese caso el toro estará “encelado”, podrá ser repetidor, será bonancible, será un carretón, embestirá con continuidad … pero no tiene porqué ser bravo, es más, perfectamente puede ser manso. 

La bravura se calibra exclusivamente en el tercio de varas. Que el toro vaya al peto sin saber lo que se va a encontrar, que empuje tratando de derribar ( e incluso lo consiga ) y que repita las entradas sucesivas al penco supone constatar la mayor o menor bravura de la res. Entrar más de dos veces a recibir el castigo que ya se conoce y pelear es un inequívoco signo de bravura. 

En llegando aquí cabría preguntar ¿ cuantos toros han entrado por tercera vez al encuentro del peto ? La respuesta es desoladora: ninguno. Así que por favor dejen de hablar de bravura ya que no ha sido constatada ni contrastada, y menos aún de un concepto absurdo cuál es: “bravo en la muleta”. 

La suerte de varas es bellísima si se ejecuta en pureza, pero tristemente hoy no se ve. Él picador ha de citar al toro puesto en suerte de largo. Para ello ha de elevarse sobre la silla apoyándose en los estribos, ha de elevar la vara sobre el castoreño y ha de tratar de llamar la atención del toro. Cuando esté se arranca y llega a su jurisdicción debe “lanzar la vara” y clavar ( delantero si el toro tiene tendencia a llevar alta la cabeza o trasero si el toro va humillado y todo con referencia al morrillo ). Una vez clavado tratar de “retener” al toro para que “ no llegue al peto” y empujar de poder a poder, dosificando el castigo para suministrarlo en puyazos sucesivos ¿han visto Uds algo de lo anteriormente descrito? Yo desde luego no. Aunque Ferrera hizo algo que se puede asemejar en el sexto. 

He visto picadores masacrando reses sin consideración ni miramiento alguno y sin importarles cómo queda “ahormado” el toro para los siguientes tercios. 

(III) El siguiente eslabón definitivamente roto son los críticos y cronistas, sobre todo los televisivos. Para empezar en televisión ni se aprecian “terrenos” ni “distancias” y unos y otros son fundamentales. Se une a ello que la gran mayoría de comentarista y de críticos ni son neutrales ni mucho menos desapasionados. 

Tienen visiones sesgadas, manías, cuando no intereses concretos. Por eso no hay que creer “a pies juntillas” lo que deponen.

El mundo de la crítica no ha estado ayuno de “trincones” si bien es cierto que hoy este es un tema menor ya que el Planeta de los Toros no pasa su momento estelar. Y dónde no hay mata … pues eso.

(IV) Capítulo aparte es el tratamiento que el conjunto de las Administraciones dan a la tauromaquia. Reglamentos y Pliegos están anticuados cuando no caducos. Bien que haya que regular el espectáculo y procurar la seguridad de los intervinientes. Pero una cosa es eso y otra muy distinta la omnipresente intervención administrativa que nada aporta y mucho complica. 

En Navarra ahora se dan cuenta que con el Reglamento de 1992, la plaza de Tafalla ( de 1888, reinaba Alfonso XIII, con dos años de edad) y la de Estella, no cumplen con la normativa y hay que reducir su aforo. 

Han organizado un lío morrocotudo y al final quieren salir del entuerto aplicando una moratoria desde el 1 de agosto ( se salvaría Tudela ) pero con unas exigencias que los Ayuntamientos, propietarios de la plaza, tienen muy difícil cumplir. Ahora se caen de un guindo porque pueden peligrar los encierros de toros. 

Y es otro de los grandes problemas que afectan a la tauromaquia, la actuación exhorbitante y errática de las Administraciones. 

En lugar de dedicarse a cuidar este espectáculo - y un filón desde el punto de vista impositivo - se dedican a poner trabas y en definitiva a horadar un sector, como es el taurino, que lleva no poco plomo en las alas, en muchos casos por culpa del propio “tifus taurino” y agudizado por la Pandemia del virus chino.

En resumen, déjense llevar por sus emociones en el ruedo. Déjense arrebatar por la liturgia de la tauromaquia eterna, disfruten de las sensaciones que produce el toreo bueno, el eterno - rara avis, pero aún queda - y traten de protegerse de las lacras ( el propio tifus taurino, y las actuaciones de las Administraciones). Si lo consiguen y a veces no es fácil, tendrán emoción y disfrute garantizado…

Que Dios nos dé salú a todos y que nos volvamos a ver por aquí el año próximo. 

¡Viva san Fermín 2023! 


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