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Humedades, hendiduras, ruido...Buscar una solución eficaz a los problemas más habituales de las viviendas modernas

Las humedades y defectos de aislamiento son los desperfectos más comunes, teniendo el plazo de 3 años para que la promotora se haga cargo de ellos.

Un alto porcentaje de los edificios construidos en la última década presentan desperfectos
Un alto porcentaje de los edificios construidos en la última década presentan desperfectos  

El 28% de las personas que han comprado casa en los últimos diez años ha sufrido algún defecto constructivo en el inmueble, según muestra una encuesta encargada por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache. De hecho, el porcentaje de las viviendas nuevas que presentan problemas ha crecido desde el año 2009.

LAS HUMEDADES, EL PROBLEMA MÁS HABITUAL

Con diferencia, los problemas más habituales son las humedades y los problemas de aislamiento; consumidores que ven cómo se va formando una mancha de humedad en una pared de su casa. Este tipo de defectos son de habitabilidad y, según la Ley de Ordenación de la Edificación, desde la recepción de obra de la vivienda hay hasta tres años para reclamar que la promotora se haga cargo de reparar los problemas.

Lamentablemente, en ocasiones las promotoras no se responsabilizan de estos problemas y el consumidor se ve obligado a contratar un informe pericial con el que sostener su reclamación y, si es necesario, acudir a la vía judicial. Generalmente, y dado el tiempo que en ocasiones se tarda en que se solucione el defecto, algunas personas optan por encargar el arreglo por su cuenta y luego pasar la factura a la promotora.

Pero, como se ha indicado, es fundamental haberlo reclamado antes a la promotora con el informe pericial correspondiente dado que una vez arreglado el defecto no se podrá demostrar su existencia previa.

PROBLEMAS DE ACABADOS 

Otro caso habitual es el de las personas que han entrado en su nueva casa y han descubierto parqués irregulares, paredes mal pintadas o hendiduras en zócalos, problemas de terminación o acabado de las obras, fundamentalmente estéticos, para los que hay un año de plazo para reclamar. En estos casos, es fundamental documentar con fotografías las reclamaciones.

DEFECTOS ESTRUCTURALES DEL EDIFICIO

En tercer lugar, están los problemas que afectan a la estructura o la cimentación de edificio, para los que hay hasta diez años para reclamar. En los últimos años se han dado más casos en los que el propietario de una casa descubre, cuando solicita que reparen algún desperfecto de la vivienda, que la empresa promotora o constructora ha cerrado. Cuando se trata de defectos estructurales del edificio y no han pasado diez años desde el acta de recepción de la obra, el consumidor podrá reclamar al seguro decenal, que el promotor de las viviendas estaba obligado a contratar.

DOS AÑOS PARA LA VÍA JUDICIAL

En todos los casos, el afectado tiene dos años desde que aparece el defecto para reclamar su reparación, al promotor o a otros intervinientes en la obra. Pero habrá que demostrar el defecto y que éste surgió dentro de uno, tres o diez años desde la recepción de obra de la vivienda, en función de su naturaleza. Es recomendable realizar la reclamación incluso cuando sepamos que ésta no va a ser atendida, ya que puede ser fundamental ante los tribunales.

MENOS CALIDAD A LA PROMETIDA

Otros casos repetidos vienen porque se han utilizado materiales de menor calidad y más barato que lo contratado en la memoria de calidades.

CONFLICTOS EN TERRAZAS O PATIOS INTERIORES

Un problema habitual es las viviendas es aquéllas fugas que provienen de elementos comunes de uso privativo, tal y como pueden ser los áticos, terrazas o patios comunes de algunos edificios. En ocasiones se producen filtraciones o problemas de aislamiento por lo que algunos vecinos se quejan de humedades, goteras o ruidos.

En estos casos, se trata de determinar si el problema se origina en un defecto de construcción o de mantenimiento, algo que no siempre resulta sencillo, para saber quién debe hacerse cargo de la reparación y de los daños producidos.

ELEMENTOS COMUNES POCO CONSISTENTES

En este sentido, también hay malestar en algunos edificios nuevos porque elementos comunes como lámparas, contadores o calderas se averían a los pocos años, pero pasado el plazo de garantía, y hay que sustituirlos con el consiguiente sobrecoste, unos elementos que en edificios más antiguos han tenido una mayor vida útil. En otros casos, ha habido numerosas personas que han acudido a Irache molestos porque consideran que su piso está mal aislado y, por ejemplo, oyen continuamente los coches que entran en el garaje del edificio.


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