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El gran premio de Los Lobos: "Nos han agradecido mucho el haber sido un respiro para enfermos y gente con dificultades"

Manu Zapata recuerda multitud de ocasiones en las que lo han parado por la calle para contarle cómo su paso por el programa alegraba la vida de personas en situaciones desfavorables.

Manu Zapata, en Tafalla, dos semanas después de emitirse el programa en el que ganó el bote de '¡Boom!' con Los Lobos. PABLO LASAOSA
Manu Zapata, en Tafalla, dos semanas después de emitirse el programa en el que ganó el bote de '¡Boom!' con Los Lobos. PABLO LASAOSA  

Una de las cosas que más valora el tafallés Manu Zapata de su paso de más de dos años por ¡Boom! es el cariño que ha despertado en el público el equipo de Los Lobos, que recientemente se llevó el bote final del concurso emitido en Antena 3.

En su recuerdo, guarda decenas de anécdotas de personas que se acercaron a hablar con él y le contaron lo importante que estaban siendo las aventuras televisivas de los cuatro integrantes de Los Lobos para familiares o amigos suyos en situaciones no demasiado favorables.

Manu ya había contado en muchas entrevistas que le daba cierto reparo que en los funerales, cuando se acercaba a dar el pésame a la familia, esta lo felicitara por su actuación en el programa y le expusiera cómo el fallecido pedía que le pusieran la televisión todos los días a las 20 horas para poder ver a Manu y a sus amigos luchando por llevarse el premio final.

Sus padres, Ana María y Ángel, también coinciden en destacar cómo muchísimas personas se acercaban a su hijo para saludarlo y pedirle fotografías. "Aquí en Tafalla, lo seguían mucho, y en toda Navarra, también", cuenta su madre. "El día 7 de julio, nos invitaron a Pamplona para ver la procesión de San Fermín, y disfrutamos muchísimo, porque si no se hizo 100 fotos, no se hizo ninguna. Además, con qué cariño y amabilidad le hablaban", apunta.

Su padre corrobora la situación: "No podíamos ni andar por la calle, porque se paraba con uno y enseguida aparecía otro que también quería saludarlo, estrecharle la mano y hacerse una foto con él. Tanto gente mayor como chavalicos que tenían una afición enorme al programa".

Ana María expone que "la gente está muy agradecida, porque había personas mayores y enfermas para las que el concurso suponía un respiro, un momento de disfrute dentro de su estado".

También lo confirma Manu: "En dos años, ha habido muchos casos de esos, pero en Tafalla y en muchos sitios. A mí me mandó un mensaje una señora que había estado de público para contarme que su padre, que era muy seguidor de ¡Boom!, había fallecido a los pocos días de emitirse el programa del bote. Pero que, al menos, se había ido habiéndonos visto antes ganar el concurso".

ALEGRÍA EN LOS ESPECTADORES

"Y ha habido más ocasiones en las que gente nos ha dicho que qué alegría se hubiesen llevado algunos familiares suyos que fallecieron antes de que pudiésemos ganar el bote del programa", añade.

Su padre guarda además un recuerdo de cuando su hijo era pequeño. "Un día, nos fuimos a la playa. Mientras descargábamos las maletas, él se tiró al agua y, como había resaca, se empezó a meter hacia dentro y no podía salir. Entonces, un hombre entró al agua y lo sacó", cuenta. "El hermano de ese hombre -indica- paró a Manu durante el concurso para decirle que su hermano los veía todos los días en la televisión. Y les trajo unas botellas de vino".

Hay más historias similares. "Hace poco, fuimos a Miranda de Arga, que era el pueblo de mi madre y que celebraba la fiesta de la cosecha", señala Ana María. "Allí nos encontramos con una mujer que había sido la alcaldesa y que se mostró muy agradecida, porque su hijo, que está en malas condiciones, se alegraba al ver todas las tardes a Manuel por televisión".

"Hay personas que estaban pasando por malos momentos y a las que el rato entre las 8 y las 9 de la tarde, ya estuvieran en casa o en el hospital, lo agradecían", destaca Manu. "Ponían la televisión y se olvidaban por un rato de sus problemas", subraya.

SINCEROS AGRADECIMIENTOS

No son estas las únicas anécdotas que guarda el tafallés. "Un día, vinieron unas chicas por la calle y una de ellas me pidió hacerse una foto conmigo. Después, se acercó su madre y me dijo que que tenía un trastorno del comportamiento y que, de los pocos momentos que salía un poco, era viendo ¡Boom! Al ver el programa, se sentía bien, comunicativa y a gusto. Y me dio las gracias por conseguir eso", recuerda.

Ya le había sucedido antes algo parecido: "En Madrid, hace un tiempo me paró un hombre y me dijo que se tenía que hacer una foto conmigo para enseñársela a su hijo, que tenía aspérger. Cada vez que os ve en la televisión, no veas cómo disfruta, y en esos momentos lo veo diferente, me contó".

"Parece mentira que a gente que se encierra y que tiene su mundo, tú les sirvas de motivación para escapar un poco de ahí. El otro día en Madrid también me pidieron una foto, y una de las chicas tenía síndrome de Down, pero era cariñosísima", rememora.

Su madre valora eso por encima de todo lo demás de su participación en ¡Boom! "Yo me quedo con eso, con que haya hecho feliz a la gente. Recuerdo que un domingo salí a tomar un café en Tafalla y me encontré con tres matrimonios de jubilados. Me preguntaron que si era de Tafalla y que si les podía indicar algún local en el que poder degustar la chistorra esa tan buena que tenemos aquí. Les pregunté que por qué me habían dicho eso de la chistorra, y me contestaron que era por el muchacho ese que sale en la tele y dice que tenéis una chistorra buenísima. Entonces les dije que yo era su madre, y nos empezamos a sacar fotos todos juntos. Eso es algo muy bonito", detalla.

UNA NUEVA EMISIÓN

Como no podía ser de otra manera, en la ciudad del Cidacos también había mucho seguimiento a Manu en ¡Boom! "Hay una vecina -afirma Manu- que me dijo que había estado viéndonos durante 504 programas, pero que justo el último no pudo por todo el tema de la riada. Me contó que tenía muchas ganas de ver cómo nos llevábamos el bote y que cuando fuera a casa de su hija, le pediría que se lo pusiera por internet, porque no quería perderse ese momento".

"Hay gente en Tafalla -salta su madre- que pide que lo televisen otra vez, para que la gente de aquí lo podamos ver tranquilamente, ya que, con lo que ocurrió, no pudimos verlo". "Después de estar más de 500 programas esperándolo, nos merecemos que lo repongan otra vez", concluye.


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