• lunes, 20 de septiembre de 2021
  • Actualizado 10:59

 

 
 

SOCIEDAD

Navarra participa junto a cinco países en la investigación de un sustrato bioestimulante para el champiñón

Este nuevo proyecto ofrece una solución integrada para luchar contra los retos de este cultivo.

Varios champiñones recién recogidos. ARCHIVO
Varios champiñones recién recogidos. ARCHIVO

Expertos de seis países investigan un sustrato de cultivo bioestimulante y alternativo para la industria del champiñón en Europa, dentro del proyecto Bioschamp, que se inicia este mes de octubre, con una duración de tres años y medio, hasta abril de 2024; y un presupuesto de 4,2 millones de euros.

La coordinación de este proyecto ha recaído en la Asociación Profesional de Productores de Sustratos y Hongos de La Rioja, Navarra y Aragón (ASOCHAMP-CTICH) en España, ha detallado este lunes en una nota, en la que añade que en Bioschamp participan doce socios procedentes de seis países.

Entre ellos figuran cinco centros tecnológicos de investigación, tres grandes compañías y cuatro pequeñas y medias empresas de España, Países Bajos, Polonia, Reino Unido, Bélgica y Serbia.

Este nuevo proyecto ofrece una solución integrada para luchar contra los retos del cultivo del champiñón: un sustrato sostenible alternativo y bioestimulante para el cultivo del champiñón, el cual reducirá la dependencia y uso de pesticidas y contribuirá a mejorar la productividad, la sostenibilidad y la rentabilidad de este sector en Europa, ha detallado.

Sus datos indican que la industria del champiñón desempeña una papel "clave" en el sector agroalimentario de la Unión Europea; nutricionalmente, proporciona alternativas vegetales a las proteínas animales y es una fuente de vitamina D y selenio.

Desde el punto de vista económico, está valorada en 33,7 millones de euros, con datos de 2017; y las proyecciones indican que alcanzará los 66,8 millones de euros en 2026.

También ha afirmado que el champiñón es un cultivo singular, con unos requerimientos agronómicos particulares y alta sensibilidad a patógenos fúngicos, que provocan grandes pérdidas a los productores.

Se ha referido a que, aunque históricamente se han empleado fungicidas químicos (pesticidas) para combatir estos patógenos, actualmente, las limitaciones regulatorias respecto al uso de pesticidas y una creciente conciencia en el consumidor exigen desarrollar soluciones alternativas.

El proyecto Bioschamp, denominado "Bioestimulante alternativo para una industria del champiñón sostenible y rentable", cuenta con fondos del Programa de la Comisión Europea Horizonte 2020.


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