• martes, 17 de mayo de 2022
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SAN FERMÍN 2022

La plaza de toros de Pamplona cumple 100 años con la incógnita de si habrá Sanfermines

Esta es la historia de la edificación del actual coso pamplonés, que se inauguró con el primer encierro de las fiestas de 1922. 

Presentación de la restauración de la puerta principal de la Plaza de Toros de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Presentación de la restauración de la puerta principal de la Plaza de Toros de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

La plaza de toros de Pamplona se inauguró en los Sanfermines de 1922, por lo que el próximo 7 de julio cumplirá 100 años de vida, con la duda de si esta importante celebración tendrá lugar con un encierro y festejos taurinos o la pandemia del coronavirus truncará el sueño de los pamploneses por tercer año consecutivo.

La plaza de toros es propiedad de la Casa de Misericordia de Pamplona (Meca) que fue la institución que se lanzó a construir la nueva edificación. El Ayuntamiento de Pamplona no quería correr con los gastos de construcción de una nueva plaza en la ciudad ni tener que dedicarse a su explotación. 

Ahora mismo, un siglo después, la Meca ha confirmado las ganaderías que vendrían a Pamplona en julio de 2022, pero no hay ninguna confirmación oficial que pueda asegurar que el 6 de julio de este año se lanzará el Chupinazo que de inicio a los Sanfermines

La antigua plaza de toros, que finalmente fue pasto de las llamas, tenía que ser derribada para dar paso a la construcción del Ensanche de Pamplona, que conllevó también el derribo de las murallas, del antiguo Teatro Gayarre y del nacimiento de la avenida Carlos III, que articuló el nuevo desarrollo urbanístico de Pamplona. 

Tal y como recogió Fernando Pérez Ollo en su libro con motivo del 75 aniversario del coso, la historia de la actual Plaza de Toros de Pamplona comenzó en agosto de 1920, cuando por primera vez la Junta de la Casa de Misericordia valoró la posibilidad de que la entidad fuera la encargada de construir la actual plaza. 

En el consistorio de Pamplona quería quitarse de en medio y en los órganos municipales se habían debatido mociones con propuestas encaminadas a que la futura plaza de toros fuera de gestión externa al Ayuntamiento, sin que cayera en manos de una empresa "meramente especuladora". 

La Casa de Misericordia, que desde el primer momento se había decantado por encargase de la idea, no tenía capital suficiente para llevar a cabo la obra y construcción del nuevo edificio, que tenía que emplazarse de manera obligatoria muy cerca de la anterior, ya que el encierro debía de seguir teniendo su fin al terminar la calle Estafeta. 

Imagen de Pamplona en el año 1921, cuando se construía ya la nueva plaza de toros. Junto a la plaza del Castillo se puede ver la antigua, que aún no había sido derruída.
Imagen de Pamplona en el año 1921, cuando se construía ya la nueva plaza de toros. Junto a la plaza del Castillo se puede ver la antigua, que aún no había sido derruída. ARCHIVO

Los responsables de la Meca exigieron al Ayuntamiento la cesión gratuita del terreno donde debía levantarse la plaza, la entrega de los materiales de la vieja y la apertura de un préstamo mediante la emisión de obligaciones. Los junteros de la Misericordia mantenían que la gestión y explotación de la Plaza de Toros redundaría en beneficios para la casa de caridad, fin principal y único de todo el asunto. 

En sólo un par de semanas, el Ayuntamiento de Pamplona aprobó la cesión a perpetuidad de los terrenos de la plaza, el solar que venía a prolongar la calle Estafeta y contiguo al emplazamiento de la primera piedra del Ensanche pamplonés que se había colocado el 29 de noviembre de 1920, patrón de San Saturnino. 

La Casa de Misericordia encargó la plaza al arquitecto Francisco Urcola, que era el autor de la plaza de San Sebastián y de la Monumental de Sevilla, que fue finalmente derribada, supuestamente por defecto de construcción. 

Aunque la idea era que la plaza estuviera disponible para los Sanfermines de 1921, el arquitecto le quitó la idea a los responsables de la Meca, a los que también convenció de construir la plaza con hormigón armado y para entre 12.200 y 13.600 espectadores, aproximadamente. 

Pérez Ollo, en el mismo libro, confirma que el presupuesto definitivo fueron 1.270.750 pesetas y las obras se adjudicaron a Martinicorena, Mendizábal y compañía en febrero de 1921. La plaza de terminó en 16 meses, un tiempo récord para la época, sobre todo si tenemos en cuenta que no se contaba con la tecnología y materiales prefabricados actuales. 

El 6 de julio de 1922 se colocó la bandera en el mástil de la plaza y se dispararon cohetes para celebrar que el coso ya estaba a punto para su inauguración. 

El 7 de julio se corrió el primer encierro con toros de Vicente Martínez que terminó en la nueva plaza con la gran novedad de que el recorrido giraba ahora hacia la izquierda de la calle Estafeta, en lugar de hacia la derecha de la plaza vieja. Además, el último tramo era y es cuesta abajo, ya que hay un ligero desnivel de 2,30 metros del coso con la calle Amaya. Aquella primera mañana sanferminera terminó con un gran montón justo a la entrada del coso, aunque milagrosamente sin heridos de importancia. 

Por la tarde se lidiaron 6 toros para Lalanda, Barrera y Ortega, aunque no hubo lleno del todo en los nuevos tendidos de la plaza. El primer toro que saltó al ruedo de la nueva plaza de Pamplona fue de los Herederos de Vicente Martínez se llamaba Piñano. 

Para ver cortar la primera oreja hubo que esperar al día 9 y fue para Juan Anlló, "Nacional II, el mismo torero que abrió por primera vez la puerta grande de la nueva Plaza de Toros de Pamplona el 11 de julio de 1922 con toros de Miura. 

La plaza de toros de Pamplona fue posteriormente ampliada en 1967 y reformada y remodelada en 2005, por lo que presenta un aspecto inmejorable para celebrar sus 100 años de vida. Actualmente tiene un aforo de 19.721 espectadores.


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