• miércoles, 01 de febrero de 2023
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REVISTA

Un café con LKN, el artista 'fantasma' de Pamplona: "Me emociono al colocar obras por la noche"

LKN ha organizado una yinkana este sábado en Pamplona para reglara cinco de sus dibujos más conocidos. 

Entrevista al artista callejero anónimo LKN. IRANZU LARRASOAÑA
Entrevista al artista callejero anónimo LKN. IRANZU LARRASOAÑA

LKN cubre su rostro. En los últimos años sus dibujos se han hecho muy populares. Aparecen y desaparecen en diferentes puntos de la ciudad de Pamplona. Su temática, aunque variada, pone el foco en Osasuna y la actualidad. Pocos le han visto la cara y solo su círculo cercano sabe a ciencia cierta quién es.

Mientras se prepara para animar a los pamploneses en una Navidad especialmente gris con una yinkana en la que regalará cinco de sus obras más conocidas, se abre a Navarra.com para charlar sobre su trayectoria y su lado más personal. 

Cuenta que nota a la gente de su entorno "alicaída, tristona" de cara a los próximos días festivos. Lo achaca "a la inflación, la guerra en Ucrania o, simplemente, el mal tiempo". Por eso se le ocurrió la idea de volver a salir a la calle para interactuar con el público y animar el ambiente. Así las cosas, este sábado esconderá cinco láminas de sus dibujos más conocidos en diferentes rincones de la ciudad para que el que las encuentre se las pueda quedar. 

A lo largo de esta semana está difundiendo pistas en su perfil de Instagram (@elekaene) para localizarlas. "Pediré también que cuando alguien localice una lámina me escriba para que yo pueda avisar de que ya no está disponible", indica. ¿La primera pista? "Cada lámina estará en la zona en la que se hizo el dibujo". 

Entrevista al artista callejero anónimo LKN. IRANZU LARRASOAÑA
LKN ha organizado una yinkana para regalar cinco de sus dibujos. IRANZU LARRASOAÑA

Para muchos de sus seguidores es usted un misterio. ¿Quién es realmente LKN?
Es un artista urbano que procede del diseño gráfico —comenta sin quitarse la coraza—. Soy diseñador gráfico y hago encargos. Voy compaginando los pedidos que me hacen como diseñador y como LKN, aunque a mí me gustaría que fuese ya todo LKN. 

LKN apareció por sorpresa en Pamplona en 2019 con un dibujo de Roberto Torres. ¿Cómo surgió ese concepto de artista misterioso y el anonimato?
Empezó todo sin pensar. Coloqué mis primeros dibujos en la calle y, al principio, no firmaba. Solo pensaba: "Voy a pegarlo y a ver si se queda en la pared". Luego ya fui saliendo en los medios y se me ocurrió ponerme un nombre: LKN. Pero tampoco pensaba en ser anónimo como tal. No hacía falta. Yo ponía mi dibujo y ya está. Nadie preguntaba. 

Pero, en algún momento decidió establecer ese anonimato, ¿no?
Me llamaron de un medio de comunicación porque consiguieron mi contacto a través de un conocido. Ahí es cuando me decidí a mantener mi anonimato. Hay que tener en cuenta que lo que hago es algo medio ilegal, así que entendí que era mejor que no saliera mi nombre o mi cara. Ha ido pasando el tiempo y lo he mantenido. También me he dado cuenta que a la gente le gusta ese anonimato. 

Su entorno sabe quién es LKN. ¿Alguna vez algún conocido le ha reconocido? ¿Teme que LKN pierda algún día su anonimato?
Sí. Mi familia y mis amigos más cercanos lo saben. Alguna vez me ha escrito algún conocido que ha reconocido mi voz en alguna entrevista radiofónica. Cuando me preguntan, les digo la verdad. Por lo general, entran al juego de preservar el anonimato. Esto es como el tema de los Reyes Magos. Todos los adultos se ponen de acuerdo para que los niños no se enteren. A nadie se le ocurre ir a la puerta de un colegio a gritar quiénes son Melchor, Gaspar y Baltasar. Pero, de alguna forma, sí que tengo miedo de que salga a la luz algún día. No tanto mi nombre y mis apellidos, como mi cara. Se perdería la magia. 

Volvamos a ese primer dibujo de Roberto Torres en 2019. Hablaba antes de que su actividad roza en algunos casos la ilegalidad y que le gusta ese momento de pegar el dibujo en la pared y ver si permanece. ¿Qué sintió?
Por aquel entonces, estaba trabajando en un sitio donde me aburría mucho. No sé por qué se me vino a la cabeza salir a la calle y pegar dibujos. Supongo que la emoción. Desde crío me han llamado la atención los grafitis. Hice el de Torres, lo puse una noche y pasé al día siguiente: no estaba. Creo que lo pegué mal y se cayó. A la semana siguiente lo pegué en otro sitio y ya se publicó por Facebook. Hice, después el de Oier y fui enlazando, pero sin ninguna pretensión. 

Ha retratado a Roberto Torres y a Oier Sanjurjo, pero también a Jagoba Arrasate, Mai Garde o el Chimy Ávila. ¿Es aficionado rojillo? 
¡Pues claro! Al principio no pensaba en más temas. Fue el año del ascenso con Jagoba. Iba todo muy bien y yo solo pensaba en jugadores de Osasuna. Como funcionaba, pensé en abrirme a otras temáticas. Fue en ese momento cuando decidí dibujar el beso de María Chivite y Bakartxo Ruiz. Tuvo una repercusión brutal. Y he ido tocando más temas. Por ejemplo, la música, que he empezado hace poco. Ahora quiero empezar a dibujar temas más sociales. Por ejemplo, la repercusión de las nuevas tecnologías en los niños. 

El beso entre María Chivite y Bakartxo Ruiz no es el único que ha dibujado. Después vino el de los dos policías forales o el de Javier Remírez y el policía foral. Parece un tema recurrente en tu obra. ¿Por qué?
Lo del beso es una forma de descontextualizar el dibujo, como cuando ilustro a los futbolistas como santos. Creo una imagen un poco rara de un beso entre gente que se lleva mal, o de diferentes partidos, etc. De esta forma, recreo algo que no se va a dar nunca en la vida real y eso llama la atención del público. Al mismo tiempo, genera buen rollo. Intento llevarlos a otro lado suavemente, no criticar por criticar. 

Entrevista al artista callejero anónimo LKN. IRANZU LARRASOAÑA
LKN guarda el anonimato para evitar que se pierda "la magia". IRANZU LARRASOAÑA

Se muestra orgulloso de ser un artista urbano, pero en 2021 dio el salto a las salas de exposiciones con una muestra que recopilaba sus dibujos. ¿Se ve dejando la calle algún día?
No, seguiré en la calle. Ahora con los encargos tengo menos tiempo para hacer estas obras. Y sin embargo, cada día tengo más claro que es lo que me gusta hacer y lo quiero mantener. Esa emoción de ir por la noche, solo, poner el dibujo, y que no te vea nadie, es indescriptible. Lo paso muy mal de nervios en ese momento, pero cuando pasas por ese lugar al día siguiente y ves el dibujo sientes una satisfacción enorme. La exposición de 2021 en el Palacio del Condestable fue una propuesta y me sirvió para que el público viese los dibujos juntos. Me gustaría volver a reunir las obras en algún sitio cuando cumpla cinco años. 

Insiste en que le gusta la calle, y allí las obras son efímeras. Pero su técnica digital le permite reproducirlas. ¿Esa contradicción le tranquiliza?
Exacto, la obra original está en el ordenador y se puede imprimir las veces que se quiera. Pero, al mismo tiempo, la obra original es la de la calle. Y ver cómo desaparece da mucha pena. Por otro lado, ya sé que va a pasar. Hay dos dibujos que, al desaparecer, me han entristecido especialmente. Primero el de Robinson, el más grande que he hecho, de diez metros de ancho por cinco de alto. Sabía que iba a desaparecer porque estaba en una bajera en alquilar. Pero claro, no esperaba que durara tan poco. Tres meses después se instaló ahí la tienda Scalpers y mientras hacían las obras veía cómo se iba tapando poco a poco. El otro es el de Mai Garde que estaba en un muro de carga en El Sadar y también iba a desaparecer. Pero claro, cuando llega el momento... Lo bueno es que con las redes sociales la obra sigue viva mucho más tiempo. 

Las comparaciones son odiosas, pero en su caso es inevitable. Se han referido a usted en innumerables ocasiones como el Banksy de Pamplona. ¿Se siente identificado con ese calificativo?
Mirándolo por el lado romántico, sí. Creo que tenemos puntos en común. Los dos salimos de noche a la calle a hacer nuestros dibujos. Por otro lado, pienso que Banksy tiene que ser una mega empresa porque hay cosas que no puede hacer solo. Esto que voy a decir va a sonar un poco a flipado, pero si preguntas a la gente de Pamplona por obras de ese autor, te dirán 'La niña del glovo', pero si preguntas por LKN conocen muchas más. 


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