PAMPLONA

Azpilagaña y Mendebaldea son los barrios de Pamplona más afectados por la pérdida de empleo

Un 35% de quienes trabajaban antes del Estado de Alarma han perdido su empleo, están en un ERTE o han suspendido la actividad.

Imagen del solar de la calle Rio Alzania, en el barrio pamplonés de Azpilagaña, donde se va a construir un bloque de apartamentos para personas mayores ARCHIVO AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA
Imagen del solar de la calle Rio Alzania, en el barrio pamplonés de Azpilagaña, donde se va a construir un bloque de apartamentos para personas mayores ARCHIVO AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA  

Empleo y emprendimiento, servicios sociales y educación y formación son los ejes sobre los que la ciudadanía pamplonesa cree que tiene que actuar el Ayuntamiento de Pamplona en el corto medio plazo para hacer frente a la situación que se genere tras la pandemia del Covid-19. Una crisis sanitaria que ha afectado laboralmente al 35% de las personas que se estaban trabajando antes de la declaración del Estado de Alarma el pasado 14 de marzo. Un tercio de la población ha perdido su empleo, se encuentra en un ERTE o ha visto suspendida su actividad laboral.

Estos datos se derivan de una encuesta encargada por el Ayuntamiento de Pamplona a la empresa CIES sobre la percepción ciudadana en torno a las consecuencias socioeconómicas del Covid-19 y sobre las medidas que se deben tomar para hacer frente al escenario futuro. El estudio analiza la situación del mercado laboral, la situación económica personal y familias de las personas encuestadas, la consecuencias económicas y laborales, la situación de la ciudadanía pamplonesa, el futuro a corto medio plazo y la prioridad en las actuaciones que se deben llevar a cabo para minimizar el impacto de esta crisis sanitaria.

Sobre las actuaciones futuras que el Ayuntamiento debe llevar a cabo, sin incluir acciones en materia sanitaria, un 29% de las personas encuestadas señala el empleo y el emprendimiento como línea de trabajo prioritaria para desarrollar. Un segundo ámbito de trabajo, que demanda un 22%, serían medidas relacionadas con la educación y la formación. Además, un 20% considera que hay que implementar iniciativas en servicios sociales; un 9% cree necesario priorizar medidas en materia de vivienda; un 7% en materia de seguridad; un 4% actuaciones en medioambiente; otro 4% en cultura; un 3% en movilidad; y un 2% considera que habría que actuar en infraestructuras viarias.

A pesar de las incertidumbres y de las consecuencias que se puedan derivar del momento actual, un 82% de las personas que residen en Pamplona se siente satisfecha o muy satisfecha con la vida que lleva en el momento actual, cifra 10 puntos inferior a una encuesta similar realizada en noviembre de 2018. También desciende dos puntos respecto a los datos de 2018, del 82% al 80%, la satisfacción por la situación financiera familiar y 7 puntos, del 92% al 85%, la satisfacción por la situación personal. Además, un 62% cree que su situación económica personal es buena y solo un 1,6% la califica como muy mala.

IMPACTO DE LA CRISIS EN EL MERCADO LABORAL

La pérdida de empleo está afectando prácticamente igual a hombres y mujeres. La aplicación de ERTE y la suspensión de actividades, por su parte, afecta más a hombres que a mujeres. Un 71% de las mujeres continúa trabajando en su mismo puesto como antes del Covid-19 por un 56% de los hombres. Esta cuestión puede estar relacionada con el hecho de que hay más mujeres que trabajan por cuenta ajena, bien en el sector público bien en el privado, mientras que hay más un mayor porcentaje de hombres autónomos o empresarios con trabajadores a cargo.

Las personas asalariadas que del sector privado con las que más están padeciendo las consecuencias de la pandemia del coronavirus en términos laborales. Suponen un 70% de las personas que han perdido el empleo y un 79% de las que han sufrido un ERTE, aunque también son las que en mayor medida continúan trabajando, un 47,3% en relación al total de las personas que siguen en activo.

Los barrios más castigados, teniendo en cuenta a quienes han perdido el empleo, son Azpilagaña, con un 21% de personas que se han quedado sin trabajo; Mendebaldea, con un 11%; y Casco Antiguo, con un 7%. Si ampliamos a quienes han sufrido algún efecto sobre su trabajo (pérdida de empleo, ERTE o suspensión de actividades), el barrio donde ha habido un mayor impacto laborales en Erripagaña - Beloso - Bidezar con una afección al 63% de las personas que se encontraban trabajando, seguido de San Jorge y Txantrea con un 53% en ambos.

Las personas que siguen trabajando lo hacen, en un 53% de los casos, mediante el teletrabajo desde sus casas. De este porcentaje, el 48% se corresponde a personas que trabajan en la empresa privada y el 37% a empleados o empleadas públicas. Las personas autónomas que continúan trabajando realizan esa labor de forma más presencial.

UN 69% CREE QUE LA CRISIS DERIVARÁ EN CONSECUENCIAS MUY GRAVES

Un 92% de las personas encuestadas califica la situación económica de la ciudad, previa al Covid-19, como buena o muy buena. Los barrios donde más se percibe esta situación como tal son los de Erripagaña – Beloso – Bidezar, Lezkairu y Mendebaldea. Donde más se percibe la situación económica de Pamplona como mala en el Casco Antiguo, Buztintxuri y San Juan.

De forma mayoritaria, la ciudadanía cree que las consecuencias económicas y laborales de la esta crisis sanitaria van a ser especialmente graves. En concreto, un 69% consideran que van a ser muy graves y un 28% que van a ser algo graves. En total, un 97% muestra una percepción de gravedad de esas consecuencias.

Las personas en situación de desempleo son las que en mayor medida piensan en las consecuencias graves, mientras que quien menos lo hacen son las que se dedican a las labores del hogar. Las personas jóvenes son las que en menor medida perciben que esas consecuencias vayan a ser muy graves (un 56%) mientras que la franja de edad entre los 45 y los 64 años es la que en mayor medida creen en los efectos muy graves de la pandemia (un 80%).

Sobre la situación económica personal, un 4% la considera muy buena, un 62% cree que es buena, un 25% que es regular, un 7% que es mala y un 1,6% la califica como muy mala. Por grupos o colectivos, el 73% de las personas jubiladas considera buena su situación económica, mientras que el colectivo más escéptico es el de las personas en desempleo, que en un 31% consideran mala su situación. De quienes se encontraban trabajando antes de la pandemia, las que más dicen encontrarse en una situación buena o muy buena con las personas empleadas del sector público (79%). Por el contrario, las personas autónomas (un 53%) señala lo contrario.

A UN AÑO VISTA. PREOCUPAN LA POBREZA Y LA DESIGUALDAD SOCIAL

La pobreza y la desigualdad social son los dos temas que más preocupan a la ciudadanía, ya que la encuesta plasma que un 45% cree que son los aspectos que en peor situación se van a encontrar en el plazo de un año. La capacidad de atracción de nuevas empresas, la calidad de la hostelería, el atractivo para el turismo y la lucha contra la exclusión social cuentan también con una perspectiva negativa de su situación en un año para el 26%, 25%, 24% y 24%, respectivamente.

Por el contrario, la encuesta recoge una perspectiva positiva, con una mejor evolución a un año visto para ámbitos muy perjudicados por esta crisis como la sanidad, la educación o la atención a las personas mayores. Un 76% considera que dentro de un año la situación de la sanidad será buena, un 67% que será buena la situación de la educación y otro 67% muestra una buena perspectiva sobre la atención a las personas mayores. Un 71% cree también en una buena evolución en el próximo año del sector del transporte público.

Sobre la situación económica de la ciudad en términos generales, un 54% piensa que la situación en un año será regular, mientras que el 20% considera que será entre mala y muy mala. Las personas mayores de 64 años con las que tienen una visión más pesimista de ese futuro a corto plazo. Respecto a la situación económica personal, un 58% piensa que dentro de un año será buena y un 31% que será regular.

Entre aquellas personas que se encontraban en activo hasta el inicio de esta crisis sanitaria, los autónomos con quienes peor ven ese futuro, con un 9% que percibe que su situación será mala a un año vista. Este colectivo presenta también la tasa más alta de no respuesta a esa pregunta, lo que se puede interpretar como un grado de incertidumbre mayor sobre su economía personal en el futuro más cercano.


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