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Maya pone fin a los okupas de Jarauta: la policía los desaloja y tapiará su acceso antes de San Fermín

En el edificio de Jarauta 13 los agentes de la Policía Municipal encontraron a tres personas.

Imagen de archivo de la salida de los Okupas de la casa de Jarauta 13 en la madrugada del sabado. MIGUEL OSES
Imagen de archivo de la salida de los Okupas de la casa de Jarauta 13 en la madrugada del sabado. MIGUEL OSES  

La Policía Municipal a última hora de la tarde del miércoles dio orden de clausurar un edificio del Casco Antiguo situado en la calle Jarauta, 13.

El inmueble alberga un total de 6 viviendas, cuatro de propiedad municipal. Próximamente la sociedad municipal Pamplona Centro Histórico procederá a cerrar su estructura de forma definitiva, condenando las ventanas y colocando bloques de hormigón en el portal, de forma que los posibles accesos queden cerrados antes de San Fermín.

Ahora PCH también va a proceder al vaciado de enseres y a la limpieza del edificio de Descalzos, 48, bloque que fue desocupado la semana pasada. Policía Municipal comprobó la noche del miércoles que el inmueble se mantenía vacío.

Alrededor de las 20.17 horas del miércoles personal de Policía Municipal se personó en Jarauta, 13, inmueble en uno de cuyos pisos los agentes encontraron a tres personas.

Durante su identificación, dos dijeron encontrarse de paso y una tercera reconoció residir allí de forma irregular.

Tras una conversación en la que se le instó a abandonar el edificio, el ocupante aceptó marcharse sin ningún tipo de enfrentamiento.

Tras revisar varias veces que el inmueble quedaba vacío, se dio al orden de cerrar los posibles accesos al interior de forma provisional mediante tablones y planchas de madera.

EL HISTORIAL DE JARAUTA 13

A principios de abril, una joven denunció haber sufrido una agresión sexual por parte de al menos cuatro hombres en este piso de propiedad municipal okupado desde hacía tiempo.

La joven describió que en el momento sufrió un estado de delirio, posiblemente provocado por el consumo de drogas voluntario o involuntario, que de alguna manera pudo anular su voluntad. La denunciante reconoció que mantuvo relaciones consentidas con una persona en la vivienda, si bien se despertó desnuda de cintura para abajo con otro hombre también desnudo. Además, recuerda momentos de sexo con otras personas que podrían estar implicadas.

En este momento, el entonces alcalde Asirón reclamó "prudencia" dentro de la investigación y confirmó que el edificio se encontraba okupadoFinalmente, con el paso de los días y de la investigación el Ayuntamiento decidió personarse como acusación dentro del proceso. 

Con tres personas investigadas, el caso sigue estando abierto en estos momentos sigue están investigado por el juzgado de instrucción nº2 de Pamplona.

Con el paso de la semanas y la dejación por parte del Ayuntamiento ante la impunidad del piso okupado, en el cual trascendió que se usaba como punto para vender droga, los vecinos se hartaron y se movilizaron consiguiendo que abandonasen el edificio de madrugada.

La gota que colmó el vaso llegó la madrugada del viernes 8 de junio, cuando los okupas entraron en el bar Katu, cuando el local (ubicado en el número 9 de la misma calle Jarauta) ya se encontraba cerrado al público, para propinar una paliza a su dueño, una persona muy conocida en el Casco Viejo.

Al mediodía siguiente, un grupo de vecinos accedieron al edificio, derribaron la puerta del narcopiso y amenazaron a los okupas para tratar de que abandonaran el inmueble. Estos tuvieron que llamar a la policía para que viniera a protegerlos de una presión vecinal que, posteriormente a las 22.30 horas, llegó a su punto más alto con una manifestación de cientos de vecinos.

Finalmente, de madrugada y con la Policía Municipal custodiando la puerta del inmueble los okupas se marcharon. Fue entonces cuando Asirón quiso apremiar y culpar a los juzgados de una inacción desde enero y que llevó a una escalada de violencia. 

Sin embargo, con el ambiente ya más calmado, se supo que el piso continuaba okupado y el ayuntamiento de Bildu dijo estar incapacitado al carecer de una orden judicial. Ahora con el cambio en el Ayuntamiento, parece que la negra historia de Jarauta 13 ha llegado a su final. 


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