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Noche de tensión en Pamplona: los okupas de Jarauta huyen tras una paliza a un hostelero y acusados de violación

Ante la dejación del consistorio de Bildu, la presión de los vecinos ha sido la que ha provocado que los jóvenes hayan escapado de madrugada del 'narcopiso' del Casco Antiguo.

Momento en el que los okupas del 'narcopiso' de Jarauta 13 abandonan el edificio. PABLO LASAOSA
Momento en el que los okupas del 'narcopiso' de Jarauta 13 abandonan el edificio. PABLO LASAOSA  

Los vecinos han dicho basta. Cansados de que los okupas del narcopiso de Jarauta 13 campasen a sus anchas por el Casco Viejo de Pamplona traficando con droga, pegando palizas a hosteleros, violando a mujeres, y ante la desidia del gobierno municipal de Joseba Asirón que desde enero no ha movido un dedo para desalojar a estos jóvenes abertzales, los habitantes del Casco Antiguo se han movilizado este fin de semana y han conseguido que abandonen el edificio.

En torno a la 1 de la madrugada de este domingo, los okupas del portal número 13 de Jarauta salían encapuchados y con sus pocas pertenencias, huyendo de un lugar donde la presión vecinal había llegado a cotas altísimas y donde la violencia estaba aguardando a la vuelta de la esquina si no escapaban de allí aprovechando la noche.

En el lugar, agentes de la Policía Municipal de Pamplona custodiaban la puerta de acceso al edificio, alertados por todo lo que había ocurrido desde la noche del viernes, cuando estos okupas habían accedido de madrugada al bar Katu, cuando el local (ubicado en el número 9 de la misma calle Jarauta) ya se encontraba cerrado al público, para propinar una paliza a su dueño, una persona muy conocida en el Casco Viejo de la capital navarra.

Esa fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de los vecinos, cansados ya de las agresiones, del continuo tránsito de heroinómanos y consumidores de droga, de los trapicheos con sustancias estupefacientes, de encontrarse jeringuillas, e incluso de una violación que todavía sigue su curso judicial.

En ese momento, cuando una joven denunció haber sido agredida sexualmente por varios de estos okupas, no hubo ninguna manifestación y el consistorio dirigido por EH Bildu tardó más de 40 horas en emitir un comunicado sobre lo sucedido, trasladando solamente a la ciudadanía que no había confirmación oficial y reclamando prudencia. En ese instante, sin embargo, tres hombres habían sido detenidos ya mientras el Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona se encontraba investigando el caso.

Varios de los okupas del 'narcopiso' abandonan el edifico escoltados por agentes de la Policía Municipal de Pamplona. PABLO LASAOSA

Pero la paliza del viernes al hostelero del Caso Antiguo fue demasiado para los vecinos. El sábado al mediodía, un grupo de habitantes de los alrededores de la calle Jarauta accedieron al edificio, derribaron la puerta del narcopiso y amenazaron a los okupas para tratar de que abandonaran el inmueble. Estos tuvieron que llamar a la policía para que viniera a protegerlos de una presión vecinal que aún no había llegado a su punto álgido.

MANIFESTACIÓN DE CIENTOS DE VECINOS

A las 22.30 horas, se había organizado una concentración frente al edificio, que fue incrementado la tensión en el lugar y que incluso se saldó con un conato de carga policial ante varios cientos de vecinos que clamaban por responder con violencia a la violencia, con gritos de "justicia popular" y "nos tocan a uno y nos tocan a todos". La manifestación no llegó a mayores y las protestas se fueron disolviendo a la medianoche, aunque patrullas de la Policía Municipal de Pamplona permanecieron junto al portal número 13 de Jarauta.

Una vez que la situación en la calle se había calmado, los agentes subieron al narcopiso y hablaron claro a los okupas. Si no os vais, os van a linchar. A la una de la madruga, encapuchados y con alguna bolsa en la que llevar sus escasas pertenencias, los jóvenes salían del inmueble escoltados por la policía.

Atrás quedaban la degradación que habían causado en el barrio, la intoxicación de haber fomentado un mercadeo de droga en Jarauta, las agresiones, las amenazas, las denuncias, los oídos sordos de Asirón y EH Bildu... Y una violación grupal cuya investigación todavía no se ha cerrado.

Sobre la una de la madrugada, los okupas decidieron huir del lugar por miedo a ser linchados por unos vecinos hastiados de sus amenazas y agresiones. MIGUEL OSÉS

Lo último que se sabe es que los tres arrestados fueron puestos en libertad después de que no declararan ante el juez de guardia cuando fueron detenidos. Además, también se investigaba a una cuarta persona, ya que la Policía Nacional no descartaba que pudiera haber más implicados en una violación que tuvo lugar en el narcopiso la noche del 4 al 5 de abril, pese a que la supuesta víctima no presentó la denuncia hasta el día 8.

PROPIEDAD DEL AYUNTAMIENTO

Este piso del portal número 13, además de otros localizados en las calles Jarauta y Tejería, pertenecen al Ayuntamiento de Pamplona, que los gestiona a través de la empresa Pamplona Centro Histórico (PCH). No obstante, pese a saber todas las molestias y el clima de presiones y amenazas que estaban generando los okupas, Asirón no hizo nada ni antes de la violación (existe un proceso abierto para desalojar el piso desde el mes de enero) ni después, tratando de retrasar el comunicado de condena de la agresión sexual, al existir la posibilidad de que jóvenes abertzales pudieran haber estado involucrados en los hechos.

Pero la fuerza vecinal ha sido en esta ocasión demasiado intensa, y los propios okupas han tenido que huir del edificio, poniendo fin, al menos, de momento, al imperio camorrista que habían fundado en las calles del Casco Viejo de Pamplona.

Dos okupas con bolsas con sus pertenencias salen del portal número 13 de la calle jarauta. PABLO LASAOSA


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