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Demasiado castigo en Villareal

Por José Mª Esparza 02 febrero, 2020 - 22:21

Osasuna compitió, creó peligro, y hasta pudo lograr algo positivo, realidades que no refleja el excesivo marcador (3-1) encajado en tierras castellonenses.

GRAF3395. VILLARREAL (CASTELLÓN), 02/02/2020.- El defensa de Osasuna David García, al término del partido de Liga en Primera División ante el Villarreal disputado este domingo en el estadio de La Cerámica. EFE/Domenech Castelló
GRAF3395. VILLARREAL (CASTELLÓN), 02/02/2020.- El defensa de Osasuna David García, al término del partido de Liga en Primera División ante el Villarreal disputado este domingo en el estadio de La Cerámica. EFE/Domenech Castelló

Una derrota ante el ‘submarino amarillo’ entra tanto en el terreno de lo posible como en el de lo probable.  No hace sonar alarmas. Sin embargo, duele perder por un resultado abultado, que nada refleja lo visto en el terreno de juego. El partido de Osasuna en Villarreal solo resultó desequilibrado en el marcador. En todo lo demás estuvo igualado, tanto que los rojillos incluso pudieron ganar si la suerte les hubiera sido menos esquiva. O tan favorable a los amarillos. El tiro de Rubén Peña de cien veces toca cien en algún rival que la desvía. Duele encajar en jugadas aisladas y hasta desgraciadas, pero ni con el marcador tan adverso dejaron de intentarlo los rojillos, que toparon entonces con Asenjo.

La experiencia enseña que perder un partido así puede dejar secuelas. Siembra desconfianza por el golpe moral que supone agotar los recursos, luchar hasta la extenuación, sin obtener recompensa alguna, saliendo mal parado. Un varapalo anímico que se suma al de Anoeta y pesa lo suyo a la espera de recibir al Madrid y visitar al Bilbao.  Sin embargo, no son pocos los argumentos favorables que deja la visita a Villarreal. En primer lugar, que hay vida después del Chimy. Nos falta el picante, la magia, la chispa del argentino, es decir, la posibilidad de que suceda algo inesperado. No obstante, el equipo llega, entra en el área rival.

En el estadio de la Cerámica exhibió Osasuna un juego hilvanado, con un despliegue táctico que le permitió hacerse dueño del campo en numerosas fases del juego. Cierto que ha perdido velocidad y han bajado el rendimiento físico o las prestaciones de hombres clave como Roberto Torres. A cambio el equipo ha ganado empaque como grupo, ocupa los espacios, avanza, crecen jugadores como Moncayola. También atisba nuevas soluciones en la llegada de refuerzos,  como demostró Arnaiz, y además todavía falta recuperar a jugadores indispensables tipo Fran Mérida. Hay muchas más luces que sombras, y sobre todo un generoso colchón de puntos.

Arrasate trató de reforzar en Villarreal el juego por las bandas con una línea de tres por delante del doble pivote. Dio entrada de Rober Ibáñez, que le aporta regate vertical, y le salió bien. La pena es que no sucedió lo mismo en la otra banda, a excepción de las carreras de Estupiñán, lastrado por una tarjeta injusta a comienzo de partido, y le costó a Torres encontrar su sitio, mientras Rubén García por dentro se desdobló cuanto pudo en la media punta. Cuando funcionó la conexión del centro del campo con esta línea de tres, brilló el juego colectivo. En el caso contrario, Marc Cardona se vio infinitamente solitario. De ahí que adelante costará tanto crear peligro de verdad.

No mostró el Villarreal la teórica diferencia de potencial existente entre los dos conjuntos. Salvo individualidades como Alcacer, cuyo fichaje ha costado más que toda la plantilla rojilla, o las acciones sueltas que auparon el segundo y tercer gol, el nivel resultó muy parejo en ambos equipos. Decepcionó con el resultado a favor, no por el lógico paso atrás para mantener  la ventaja, sino por el comportamiento impropio de un cuadro de las hechuras del ‘submarino’. En tal contexto resulta comprensible que con el paso de los minutos Osasuna fuera perdiendo la fe en una remontada imposible.

La visita del Madrid es un arma de doble filo. Puede ayudar a recuperar la confianza o a trastocarla más. A ver. Poco ayuda la decisión, sobre todo tan incómoda, de pasar por taquilla los socios. Los Indar-Gorri piden a sus socios y simpatizantes que no compren entradas hasta tomar una decisión conjunta en asamblea. Yo pasaré por taquilla. No tengo duda de mi condición de socio y simpatizante de Osasuna.

POST DATA. Osasuna es mucho más que lo futbolístico (21). Comida a tres bandas. Compartieron mesa y sobremesa Tatono, Fran Canal Fidalgo y Rafael del Amo, también conocido como el ‘escayolista’, quizás por las obras federativas por importe de medio millón que hizo nada más llegar a la FNF, y cuyo pago resulta un enigma todavía hoy.

Seguro que hablaron de las elecciones a la FNF, en las que su presidente se juega también el cocido madrileño. Negocia los votos verde y rojo. Quizás por eso suplió a Rubiales en la entrega de la Copa de campeón de Liga de Segunda, o enseñado su sonrisa profidén junto a Velasco Carballo, aprovechándose de ser el mentor de Cuesta.

Sorprende que por el Xota acudió el presidente, mientras que por Osasuna lo hizo un empleado, por muy ‘factotum’ que sea. Las pasadas elecciones dejaron cicatrices entre Sabalza y Del Amo, que presuntamente le vetó para ir a la RFEF, siendo el club navarro el único no representado allí por su presidente.

Antes de ziriquear más, Del Amo debería explicar el número de ceros de sus emolumentos en la FNF, se supone que con Seguridad Social, algo sin precedentes en el deporte navarro. Debe concretar el destino de los 100.000 euros de su amigo Rubiales, ya que profesionalizar la federación no significa profesionalizarse él.


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