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Sangre, sudor y aguante, mucho aguante

Por José Mª Esparza 10 noviembre, 2019 - 21:32

Arrasate planteó a Bordalás el partido con sus propias armas, y le igualó. A partir de ahí apenas pudo practicar su juego, pero se trae un punto tan merecido como justo.

Choque en el Coliseum Alfonso Pérez entre el Getafe y Osasuna EFE (2)
Choque en el Coliseum Alfonso Pérez entre el Getafe y Osasuna EFE (2)

Ninguno de los dos fue mejor que el otro. El Getafe y Osasuna empataron en casi todo. Quizás los madrileños crearon alguna ocasión, mientras que los rojillos apenas inquietaron al portero Soria. Sin más. A cambio, el cuadro de Arrasate dio una lección de cómo parar, agotar y romper a un equipo calificado de incómodo, con un sistema de juego difícil de contrarrestar pero que le ha regalado resultados. El reparto de puntos premia el trabajo de Osasuna en un encuentro muy táctico, excesivamente táctico, de  poco brillo, feo de ver pero intenso. Además, el punto permite al equipo navarro disfrutar del parón liguero con buenas sensaciones, consolidado en su juego y potencial.

Básicamente, de forma un tanto caricaturizada, el Getafe ataca en bloque,  con dos líneas de cinco. La primera hace de punta de lanza y la segunda espera aprovechar lo que lllegue de la primera, ambas confiadas en su superioridad numérica. Si pierden el balón, cometen falta para replegarse todos y esperar de cara al rival, a quien espera superar en cualquier jugada alborotada o a balón parado. Sus cinco victorias y otros tantos empates demuestran que no les va mal el sistema.

Para contrarrestarlo, Arrasate planteó la novedad de Nacho Vidal adelantado al extremo para parar a Cucurella, uno de los principales armadores del fútbol de ataque de Bordalás, y con el incombustible Brasanac en el doble pivote. Con este planteamiento, el partido se juega en veinte metros, de los que solo se puede salir por los extremos, cogiendo las espaldas a la defensa o buscando el balón parado. Ninguno de los dos lo logró. Ambos equipos se contuvieron, pero ninguno de se encontró cómodo en el campo, ni pudo ejecutar su juego.

Decía Jagoba Arrasate que no cambia el sistema en función del contrario, lo cual no dejó de ser en Getafe una mentira piadosa. Los rojillos salieron a contener en un ejercicio ímprobo a base de sangre, sudor y todo el aguante del mundo, sin olvidar un orden táctico irrenunciable a lo largo de los noventa minutos. Tampoco disponían de opciones muy diferentes. Los madrileños salieron desde el minuto uno con toda su pólvora en ebullición, y a Osasuna, que además gastó  a los veinte minutos un cambio en la sustitución del lesionado guardameta Rubén, solo le quedó contener, algo que pocas veces logró concretar en campo ajeno.

Intensidad total, y también monotonía suma. Así transcurrió el partido. Hasta la media hora final no intentó Osasuna algo más, ínfulas que le duraron poco tiempo y que cortó con la salida de Fran Mérida para reforzar el centro del campo y no perder el control ni dejar que el juego se rompiera. El equipo brilló así en la oscuridad, como grupo de trabajo, pero con prácticamente todas sus piezas al unísono. Todos contentos, porque además estos partidos son de perderlos en una jugada cualquiera, quizás en la más tonta. Por eso también el punto que sabe a gloria. Objetivo cumplido.
 

POST DATA. Osasuna es mucho más que lo futbolístico (13). La dudosa democracia digital. Estábamos en que el proceso de la reforma de El Sadar dejó interrogantes. Al incumplimiento de la norma que exigía votar en día de partido, se unió la dudosa democracia electrónica. No se contrató a una empresa navarra, que las hay, sino que quienes llevaron el proceso desde el club se fueron hasta Badajoz, donde será más difícil encontrar rastros. Quizás, presuntamente, pudo ser el factótum, conocedor de las tierras extremeñas, quien contactó con Pedro Chacón y la empresa ADA Sistemas. Si no, yo rectifico.

A nadie se le oculta que una empresa cualquiera siempre trabaja para quien le contrata. Los ‘isos’ y ‘acenores’ de que presuma solo indican la presunta capacidad profesional para dejar contento al cliente que le paga. Precisamente, por eso, y tras largo debate, el Barcelona desestimó el voto electrónico por poco fiable, por falta de seguridad,  es decir, susceptible de manipulación, propia o externa. El problema es que el control de la democracia digital se le escapa absolutamente al votante. El único voto ratificable y comprobable es el de papel, y más leído ante notario no ante el ‘factotum’, por decir algo.

Hubo quien recibió llamada del club para pedirle su voto por teléfono, que sabiendo el DNI y el número de socio que ya le votaban en el centro logístico de El Sadar. ¿A cuántos les hicieron votar así?  ¿qué seguridad tiene el susodicho de que le marcaron donde mandó? ¿Si no cabe la  comprobación, también son manipulables los demás votos emitidos? ¿Quién es ASA, además de cliente del ‘factotum’, por qué me debo fiar porque sí? No afirmo que se manipularan, sino que son susceptibles de.

En fin, la lista de preguntas podría alargarse tanto como millones en juego. A todo se le puede dar la vuelta, y no por ánimo de poner en duda un proceso en el que no quise participar, nada más lejos de mis intenciones, sino por clarificar una forma de actuar que no me gustó y en la que solo nos dieron resultados globales. El departamento de prensa no detalló el voto ´on line’ y el de papel. Apenas los porcentajes de participación. Son hechos que pueden admitir diversas lecturas.  Si me demuestran lo contrario, o simplemente lo distinto, yo rectifico.


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