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Opinión / osasuNAvarra

La revolución de las primarias en UPN

Por José Mª Esparza 11 mayo, 2016 - 10:04

El partido navarrista da un paso adelante, se mueve. La presentación de un peso pesado como Carlos García Adanero confirma la falta que hacían.

Las cosas mal hechas acarrean consecuencias, exigen soluciones, cambios. Ocurrió en UPN con las últimas listas al Parlamento, y de alguna forma también en las siguientes a las frustradas elecciones generales. Hubo avances, pero la reconducción resultó solo parcial. La suma de nombres y apellidos también se ajustó a la normativa, lógicamente, pero ése no es el problema. En la tesitura que se encontraba y todavía sigue UPN, es necesario afán integrador para volver a los principios que hicieron grande este Partido. No sucedió así en las dos últimas, que generaron descontento por el talante que las cerró. En el primero de los casos  primó el revanchismo, y en el segundo faltó precisamente algo de ese afán para aunar a las diferentes sensibilidades.

Cualquier lista siempre ha provocado y provocará desafecciones, ya que no caben todos los aspirantes, pero hay que tratar que sean las mínimas. Puro sentido común. En UPN, como en el cien por cien de los partidos, siempre han surgido desavenencias con las listas, por los más diversos motivos. Basta recordar la nominación del eurodiputado Javier Pomés, que dinamitó el Partido. Ahora es distinto. La arbitraria confección de las dos últimas listas trajo consigo el clamor popular por las primarias aprobadas en X Congreso que, apenas dos semanas después, pone en escena la falta de capacidad democrática de los partidos nacionales. Con esta iniciativa, la formación navarrista sigue los pasos del PSN, da ejemplo y se desmarca del funcionamiento de las demás operantes en Navarra. 

Tampoco es que las primarias sean una panacea que sane cualquier tipo de dolencias. De hecho, a UPN han llegado para paliar un defecto existente, la falta de consenso. Ahora todo dependerá del talante del aparato. De entrada, las primarias pueden abrir heridas en los derrotados y, también, dejar en evidencia mecanismos inconfesables de partido. Lo ideal es que el afiliado exprese libremente su voluntad, pero los aparatos pesan, y más cuando intensifican el control para reforzarse. El orden instituido, el existente, es decir, el de los diputados y senador salidos de los anteriores comicios, siempre gusta más al aparato, que les nombró. Obviamente, en unas primarias el aparato también pesa, pero aún a riesgo de enviar a mamporreros a cribar voluntades, el afiliado siempre tendrá su capacidad de decidir.

Por todo esto, no resulta sencillo que un peso pesado se la juegue públicamente. La derrota le pesaría más que a nadie. Lo normal es que a unas primarias concluyan quienes ya están ahí, quienes desean emerger, y quienes tengan asegurada su elección. En ninguno de los tres supuestos se encuentra Carlos García Adanero. Su decisión de concurrir a estos primeros comicios es puramente personal, y se la juega. No acude con más avales que su trayectoria en el partido navarrista, donde lo ha sido casi todo, cuatro años en la en la secretaría general y doce como portavoz parlamentario. Más que decir de él su pertenencia a UPN, más exacto resultaría afirmar que es UPN.

Unión del Pueblo Navarro ha tenido brillantes portavoces. No cuesta recordar a Miguel Sanz, Juan Cruz Alli o Rafa Gurrea, cada uno en su estilo. Sin duda que a García Adanero también habría que meterlo en el selecto grupo por su palabra fluida y directa, su habilidad en el cara a cara con el rival político, la contundencia de sus argumentaciones, y sobre todo la facilidad con que regala titulares. Los cambios habidos le han obligado a perder protagonismo en el Parlamento foral, algo que acusa, y no poco, su grupo parlamentario. Si llegar al Congreso de los diputados ya resultaba una culminación de su carrera política, todavía más en las actuales circunstancias. La decisión de presentarse le vino casi obligada. Ahora quiere llevar UPN a Madrid como referente, que buena falta hace, al Congreso y a los medios de comunicación.

Como es sabido, Carlos García Adanero no es el único que se ha apuntado a competir (en su caso con Iñigo Alli y Carlos Salvador), también Jerónimo Gómez Ortigosa, ex alcalde de Los Arcos, se ha animado a alegrar estos históricos comicios, donde disputará su plaza a Pachi Yanguas.  No hay que descartar más sorpresas.  Hasta el cierre de plazo todo es posible. Qué duda cabe, que cuantos más mejor. A UPN le vienen muy bien los comicios y más en los momentos que atraviesa. Esta iniciativa le enriquece porque aporta inquietud, genera debate y abre nuevas opciones. No soluciona los problemas del Partido, ni mucho menos, empezando por el principal, el de su salud. A UPN le hace falta vida, y las primarias le dan.


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