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Osasuna sabe competir

Por José Mª Esparza 20 agosto, 2016 - 0:05

El equipo de Martín deberá jugar sus bazas. En Málaga lo hizo. Aguantó la primera parte, y supo jugar sus bazas en la segunda. Esto pinta bien.

Lo importante es competir. El recurso de Osasuna, su poderío, su fuerza, no es otro que  jugar sus bazas, mejor dicho, su baza, la intensidad. El Málaga acumula muchos más kilates de calidad, pero bastantes menos en cuanto a la mentalización y casta que le echó el equipo navarro, al que le esperan nueve meses para eso, para competir. Ha empezado en esa línea, que deberá apoyar el osasunismo a costa del preciosismo. No hay otra. No se trata de subir el nivel de audiencia televisivo con el  juego vistoso del Barça, ni de seguir la escuela kamikaze de Paco Jémez. En este regreso a Primera, Martín y Osasuna deben ir a lo suyo. Sin hacer caso a nadie. Más que nunca, tienen que ser ellos mismos. Como en La Rosaleda, donde Oier Sanjurjo resultó el hombre que más personalidad insufló al conjunto.

Se presenta una Liga apasionante, en la que contará el bloque muy por encima de las individualidades. El técnico ha comenzado a construirlo desde atrás. Lógico. La defensa de cinco rayó la perfección en Málaga. Anotaron los locales en una jugada genial, ante la que nada se pudo hacer. Quizás, solo Nauzet, que por otro lado anotó dos acciones salvadoras de verdadero mérito. Nada que objetar. La línea defensiva funcionó. Tiene bien aprehendidos los conceptos ya consolidados en la temporada pasada,  y contó con el apoyo solidario de todo el equipo, incluido el de Oriol Riera en las jugadas a balón parado. A partir de ahí, se notó que al equipo le queda un importante margen de mejora.

El centro del campo tuvo sus más y sus menos. Debe hacerse, ensamblarse. A Fausto Tienza le tocó hacer de Mikel Merino, y no lo tuvo fácil. Brillaron más Oier, que llevó el peso del juego, y los toques de calidad de Miguel de las Cuevas. Algo parecido ocurrió en la punta, donde Kodro dio lo esperado y Oriol Riera dejó bien claro a qué ha venido. Su implicación quedó clara en un peligroso balón defensivo que liberó, y sus ganas no dejaron lugar a dudas en la mejor ocasión del partido (incluidos los goles), que la creó él dándolo todo. Por fin, hay una referencia en el área rival. Después, con los cambios, con las salidas de Fran Mérida y Romero,  y la obligada de Aitor Buñuel cambió el dibujo. Los dos primeros ejecutaron un gol que se veía venir, y el tafallés refrescó el juego más que nadie. Pero el partido era otro.

La salida de Osasuna en la primera parte recordó a cualquier partido de la pasada temporada, a base de aguante, espera, aburrir al rival, dormir el juego, control, trabajo oscuro. Todo salió bien. Después, en la reanudación, los rojillos dieron un paso adelante, trataron de sorprender, y lo conseguían, pero sin llegada. En cambio, el Málaga, que movía el balón con dificultad y no presionaba en exceso, hizo valer su calidad en la combinación de Jony que concretó milimétricamente Juanpi. Un palo, si bien momentáneo. El equipo de Juande Ramos confió en su superioridad y bajó todavía más su intensidad. Más aún, entregó el balón a Osasuna, que lo cogió gustoso. Ahí se notaron las incorporaciones a la hora de jugarlo. El gol podía llegar o no, pero había posibilidades. Felizmente vino por la banda de Aitor Buñuel, lo incubó el pase de Romero y lo culminó la de fe de Fran Mérida (Oriol le ayudó a encontrar el hueco). Impresionante.

Muy importante comenzar esta nueva andadura en Primera con un empate a domicilio, ante uno de los equipos que disputarán la primera mitad de la tabla clasificatoria. Pero mucho más relevante  resultaba empezar compitiendo, y esto se logró con creces. Aunque no hubiera marcado Fran Mérida metiendo ese pie imposible, el equipo rojillo (curiosamente de verde en La Rosaleda) compitió con sus armas. Trató de tú a tú a la calidad de los mercenarios costasoleños. Es el camino a seguir. Ahí sí, Martín Monreal tiene mucho que decir. Los reproches especulativos de la pasada temporada en Segunda serán este año oro molido en Primera.  Habrá tiempo de desarrollar esta idea. Quedan por delante nueve meses para disfrutar… compitiendo.

P.D. Como los comentarios de las retransmisiones sean igual de partidistas que en el partido de La Rosaleda, la mejor alternativa será apagar el volumen de la tele y poner la radio o un canal extranjero. Ya ocurrió en la Eurocopa, mejor seguir los partidos de España en Bein Sports Francia que oír las estupideces gratuitas de Camacho and Company.


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