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Avales, preavales, y el Canal electoral

Por José Mª Esparza 01 noviembre, 2017 - 7:08

La sombra de Fran Canal sigue siendo demasiado alargada en este club. El proceso electoral camina al ritmo que el factótum marcó.

Luis Sabalza, presidente de Osasuna, y Fran Canal, director general del club. IÑIGO ALZUGARAY
Luis Sabalza, presidente de Osasuna, y Fran Canal, director general del club. IÑIGO ALZUGARAY

Nuevo proceso electoral, cuatro millones y medio de aval económico y más de quinientas firmas de aval social, y a pesar de todo tres valientes se lanzan al ruedo. El osasunismo sigue vivo y, a todas luces, está de enhorabuena.

Dicho lo dicho, es preciso avisar que no es oro todo cuanto reluce. Aquí hay gato encerrado, demasiados misterios sin desvelar. Osasuna está tan vivo y de enhorabuena que interesa tanto que cualquiera puede hacerse dueño por un módico precio. Unos lo reconocen, en el caso de Osasuna Cambio y su avalista mexicano. Otros, Osasuna 15.910, han evitado la respuesta.  Y los de más allá, es decir, la última Junta Directiva, ha dejado claro que no preavala, lógico, no lo necesita, pero obvia explicar al socio cómo avalará ante la LFP. Comencemos por aquí.

Estas elecciones las ha urdido, diseñado, planificado, montado y conducido Fran Canal, el factótum de Osasuna. Recuérdese cómo dentro de la junta directiva existían serias discrepancias, y de hecho más opiniones en contra que a favor, para un adelanto electoral.

Sin embargo, a Fran Canal le interesaba asegurarse cuatro años de contrato y, aprovechando la convocatoria asamblearia para la modificación estatutaria, y también la campaña mediática contra la directiva por la manera de retribuir a Vasiljevic, convenció ‘in extremis’ a la junta para una dimensión en pleno dentro de aquella asamblea. Hay más.

El tema estrella de la asamblea del pasado marzo no era otro que la chapucera modificación de estatutos, objetivo primordial de Fran Canal. El ‘factótum’ no dudó en conceder a los Indar Gorri cuanto pidieran, caso del euskera en el club, a cambio de la aprobación estatutaria en la que había metido un auténtico obús, el de los preavales.

La obligación de preavalar pasó casi de puntillas en el debate, como desgraciadamente ocurre casi siempre con lo económico por farragoso. Sin embargo, ahí estaba la otra madre del cordero, además del adelanto electoral. Un dos por uno de ‘chapeau’.

Desde la última primavera, los runrunes han sido continuos, con claves tan variopintas como las de Oliver y Zulategui, o los fondos inversión provenientes de México o Brasil. Resulta francamente apetecible hacerse con las riendas de un club del potencial de rojillo sin apenas riesgo, y luego maniobrar alegremente los millones y millones que el fútbol mueve. En el caso de Fran Canal, a quien se le ligaron con movimientos de primera hora y con otros de última, como luego veremos, el control de Osasuna le resulta más sencillo que a cualquiera de los demás. Se ha hecho ‘dueño’ del club sin poner un euro y llevándoselos por cienmiles.

Para el ‘factótum’ la opción más sencilla era que Luis Sabalza optara a presidir el Osasuna centenario, y así será sin necesidad de preaval, es decir, de enseñar sus cartas. Tal cual marca la reforma estatutaria, efectivamente no debe preavalar, ya que la totalidad de junta saliente opta a la reelección. Las otras dos candidaturas deberán hacerlo, por lo que no tendrán otro remedio que dar a conocer las cartas económicas escondidas bajo el tapete. Sin embargo, según todos los informes jurídicos consultados, Luis Sabalza deberá avalar después ante la LFP, por no concurrir con ‘la mitad más uno’ de su junta directiva inicial, y nadie tendrá por qué saber hasta entonces cuáles son sus avalistas.

Me consta que el mayor gesto de osasunismo de Luis Sabalza fue la consecución del aval con el que ha presidido el club en estos duros años, pero él mismo ha dicho que otra como aquella no repite. Lógico, aquello fue una locura que le honra y engrandece. ¿Cómo avalará ahora ante la LFP en caso de victoria? ¿Deberíamos preguntarlo a Fran Canal? Nadie ha dicho una palabra del tema, y consta que gestiones no han faltado. Efectivamente, la incorporación de César Muniáin es una de ellas, pero no la única. Hay que aclarar las demás.

MODELO DE PREAVAL

Hay que esclarecer muchas cosas más. El modelo de preaval que presentó la Junta Electoral resultó recusado por los otros dos candidatos por exigir los gastos bancarios de un aval. Las protestas surtieron efecto, y fue retirado. El hecho levanta abundantes preguntas. ¿Quién facilitó precisamente ese modelo de preaval, el más duro de los posibles? ¿Quién puede creer que los miembros de la Junta Electoral  elegidos por sorteo se pusieron en contacto con la LFP? ¿Quién fue capaz de hablar de presiones a la Junta Electoral de quien defiende pacífica y legalmente sus justos intereses, y que además llevaba razón? ¿Por qué rectifica la Junta Electoral, admite otros modelos de preavales, y reconoce uno diferente según cada club?

Demasiados interrogantes con la misma sospecha. ¿No huele todo esto a que un ‘factótum’ anda detrás de proceso electoral? Resultaría grave, muy grave, gravísimo, que un trabajador del club interviniera partidariamente en el proceso electoral. De momento, con ayuda de acólitos, ya se ha conseguido colocar el cartel de ‘malos’ a unos, por protestar y “presionar” a la máxima autoridad del club, la Junta Electoral, mientras son buenos quienes no abren la boca y esconden sus cartas, y no solo las económicas del aval. Por ejemplo, a todo candidato del último cuarto de siglo se le ha llenado la boca hablando de un plan para Tajonar, y ahí sigue enquistado el problema, sin el plan y con un navarro en el último equipo titular.

Y hablando de programas, resulta necesario que cada uno de los tres candidatos exponga su modelo de club con respecto al director general. No es lo mismo entregar todo el poder a un técnico y que éste puede hacer lo que le dé la gana, que dirigir el club de forma responsable y controlada, obligando al técnico a rendir cuentas. La disyuntiva viene de lejos, desde los tiempos de Fermín Ezcurra. Entonces el presidente hacía todo, y ahora Luis Sabalza debería explicarse. Décadas después, el tema todavía carece de una respuesta clara. El aficionado debería conocerla antes de acercarse a las urnas.


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