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Opinión / osasuNAvarra

El mejor hito del osasunismo

Por José Mª Esparza 30 diciembre, 2015 - 9:55

Osasuna no puede relatar su pequeña gran historia por títulos, sino por acontecimientos, y entre ellos el 0-4 sigue siendo el más grande.

Aquello sucedió de forma inesperada, sorprendente. Osasuna era un club discreto, de casa, familiar, que fichaba jugadores pero confiaba en los de casa, fiel a su historia, feliz por vivir su idilio más largo con la Primera División, que se frotaba los ojos por disfrutar de un jugador como Jan Urban… Ya había entrado en el mapa europeo por su primera participación en la Copa de la UEFA, pero seguía siendo un club en el que Fermín Ezcurra fichaba desde el teléfono de su casa, y no había dirección deportiva, ni secretaría técnica, segundo entrenador al uso o servicio de prensa. Además de entrenar, a Pedro Mari Zabalza le tocaba anunciar la agenda a los cuatro periodistas que acudían a Tajonar.

Algunos dirán que el mayor evento fue la final de la 101 Copa del Rey en 2005, el viaje a Madrid de miles de navarros, la euforia desatada, la ilusión… O también se fijarán en la semifinal de la Copa de la UEFA en 2007 después del éxodo a Burdeos o el retorno a Glasgow. Y también llevan razón, pese al decepcionante final en ambos casos. Cierto que en cuanto a relevancia en los libros de estadísticas e historia del fútbol, o en lo que pueda suponer de   constancia oficial, la final de la Copa del Rey o la semifinal de la UEFA son más, pero aquel 0-4 fue otra cosa. Quien da primero da dos veces, y el 0-4 era primer gran campanazo del osasunismo. Su mejor título. La afición salió a la calle, tocó la bocina de los coches celebró que David se comió a Goliat, que su equipo era capaz de lo más grande. El Sadar recibió al equipo con pañuelos rojos, nació la peña “0-4”. Osasuna se ganó el respeto del fútbol nacional a la vez que llenó de orgullo a los suyos. Puso en órbita sus valores.

Además, no es lo mismo un hecho acaecido de sopetón que otro avisado en el tiempo. ¿Cómo te cogió el 23-F, o el 11-S, o el 11-M? Todo acontecimiento que pasa a la historia universal, toma conciencia en cada cual desde el primer momento. Dentro de la pequeña gran historia del osasunismo se cuelan así infinidad de batallas libradas en campos de Tercera, Segunda o Primera División. Cada alma rojilla guarda cientos de momentos inolvidables, de gestas con nombres y apellidos unidos a su vida, pero ninguna como aquel 0-4. La audiencia radiofónica subía y subía en los carruseles a medida que avanzaba la tarde y la sucesión de goles. Nadie desde entonces había conseguido ganar al Real Madrid en su casa por 0-4. En la redacción de Diario de Navarra se mezclaba la euforia con la necesidad de improvisar una cobertura especial, la primera de este tipo, cuando no había ni teléfonos móviles o posibilidad de fotos especiales. Trabajar en Deportes siempre ha sido así, complicarse la vida hasta extremos tan imposibles como la ilusión puesta en ese trabajo.

Además, al Real Madrid se le tenían especiales ganas. Era respetado y valorado como el mejor club del siglo XX proclamado diez años después, pero que todavía reunía en su seno a los Michel, Buyo, Gallego o Hugo Sánchez, todos señalados por la afición navarra que sufrió con impotencia la temporada anterior la suspensión de las bengalas decretada por el árbitro canario Socorro González a instancias de Ramón Mendoza. Era el Real Madrid que cambiaba los viejos valores de Santiago Bernabéu por los nuevos de la cultura del yupismo y el pelotazo fácil que imperaban en aquella España nuestra. Por fin Osasuna daba un golpe encima de la mesa, se hizo escuchar, impuso su forma de sentir el fútbol en un escenario como el estadio Bernabéu.

Ha pasado un cuarto de siglo, y traer la frase ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’ parecería un eufemismo. El peso del cuarto de siglo engrandece aquel 0-4 que reconocía el mérito de Osasuna de erigirse entonces en uno de los cuatro clubes del fútbol profesional, mientras que ha manchado la final de Copa o la semifinal de la UEFA por lo que escondieron tras de sí. Osasuna perdió la cabeza, y de aquellas aguas vinieron los lodos que hoy le cuestionan en los juzgados, mientras trata de rehacerse en Segunda. Recomienza desde cero y conseguirá levantarse. Osasuna nunca se rinde. Le quedan muchos 0-4 por conquistar… pero solo aquél seguirá siendo el primero. 


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