Opinión / osasuNAvarra

De la nada al casi todo en Son Moix

Por José Mª Esparza 31 octubre, 2019 - 22:11

El partido comenzó perdido en la nada y terminó a punto de darlo todo, el empate pudo convertirse en triunfo. Lo que pasó en medio no resulta muy fácil de entender, propio de la noche de Halloween.

El delantero del Club Atlético Osasuna Rubén García (i) recibe la felicitación de sus compañeros tras marcar el segundo gol de su equippo durante el partido de la undécima jornada de LaLiga que enfrenta al Mallorca y al Osasuna en el estadio Son Moix de Palma. EFE/Cati Cladera
El delantero del Club Atlético Osasuna Rubén García (i) recibe la felicitación de sus compañeros tras marcar el segundo gol de su equippo durante el partido de la undécima jornada de LaLiga que enfrenta al Mallorca y al Osasuna en el estadio Son Moix de Palma. EFE/Cati Cladera

Días de mucho, vísperas de nada, o de casi nada. Con la victoria sobre el Valencia fresca en la retina, apenas resultaba reconocible la identificación del tipo de juego que trataba de interpretar Osasuna en la primera mitad, y en gran parte de la segunda, justo hasta el golazo de Marc Cardona a falta de veinte minutos. Y el caso es que el Mallorca tampoco parecía nada del otro mundo, con un fútbol anodino, soso, torpe, impreciso. Se adelantó dos veces en sendos penaltis, evitable el primero y fortuito el segundo. Por lo demás, no creó ni una ocasión, mientras que por lo menos Osasuna había obligado a los isleños a sacar un balón bajo palos. Una pena no haber salido con las ideas más claras, porque los baleares no ofrecieron precisamente la imagen de invencibles. Todo lo contrario.

No funcionó el centro del campo, con Brasanac, de menos a más, y Moncayola, que apareció poco. Tampoco fue la noche de Roberto Torres,  que no llegó a entrar en juego, no tomó contacto mental con el partido. Su penalti le delató, una patada impropia de él. Estuvo fallón, sin conectar. Su ausencia la notó en exceso el conjunto. El cambio estaba cantado. Le sustituyó Fran Mérida que dio otro aire, sin más. Tampoco lo tuvo muy difícil. Algo parecido le ocurrió a Rubén García, también fallón y ausente de conexión. En tales coordenadas, con la línea de creación haciendo aguas, no cuesta imaginar que Osasuna jugó sencillamente a nada. Y a pesar de ello, no era peor que el Mallorca.

Pese a que Osasuna suele destacar por su solidez defensiva, en Son Moix tampoco ofreció su mejor versión en ella. Le pillaron la espalda en diversas jugadas, una imagen que ya parecía olvidada. Tampoco en la zona ofensiva se encendían las bombillas. Ni Brandon acertaba con su repertorio ni Marc Cardona encontraba el suyo. Sin embargo, un jugadón del ilerdense cambió el partido. Su arrancada, conducción y disparo cruzado metió a Osasuna en el encuentro. Le despertó, le dijo que su obligación era al menos puntuar, y que esto resultaba francamente asequible. De hecho, cuando el Mallorca volvió a adelantarse fruto de otro penalti, si bien esta vez fortuito, poco costó en tiempo y recursos volver a empatar.

Incluso, con los isleños tocados y hundidos, hasta pudo ganar el equipo de Jagoba Arrasate, que al final, con cuatro pivotes en el campo, dio por bueno el punto después de una noche tan rara. Sin duda, toca destacar a Pervis Estupiñán, el más constante a lo largo de los noventa minutos, siempre a buen nivel, muy activo. Tenía ganas en el regreso a su ex casa y, aunque pasó algún apurillo en defensa, lo cierto es que brilló en ataque. Tiró de sus compañeros, caso de Rubén García, al que sirvió el cabezazo de la igualada definitiva, y le permitió disfrutar en el cuarto de hora final. El valenciano fue otro entonces, también todo el equipo, que celebró el punto logrado con justicia. Comenzó como si de Halloween se tratara, pero revivió y acabó jugando a fútbol como suele.
 


POST DATA. Osasuna es mucho más que lo futbolístico (11). El ‘factotum’ nos trata como a bobos. Sin duda, nos trata como a tontos. Al abrir la web de Roca Abogados aparecen como responsables, de izquierda a derecha, los nombres de Silvia Canal (dirige el departamento de Derecho Penal), Fran Canal (Socio Director de Roca Abogados), y Alberto González (Derecho Societario). Pues bien, a pesar de ello, el ‘factótum’ asegura: “No tengo relación con los trabajos que se hacen para el club desde mi despacho”.

La cuadratura del círculo. El ‘factótum’ la ha conseguido. Ser director general de un club y dueño de un despacho de abogados e ignorar lo que uno hace con el otro resulta francamente contradictorio. ¿Quién se lo cree?

Tras denunciar la Comisión Económica que Fran Canal Fidalgo, el ‘factótum’, “además de su contrato laboral dispone de otro contrato con una entidad mercantil vinculada a sí mismo”, tuvo arrestos para asegurar en la pasada asamblea: “Desde el 1 de Julio tengo un contrato laboral con Osasuna, en el que están estipuladas mis funciones, y no tengo nada que ver con los trabajos que se hacen para el club desde mi despacho”. Tremendo.

¿Quién miente? ¿La Comisión Económica tras revisar el contrato? ¿El ´factotum´? Que cada cual interprete. Por mi parte, evito calificativos, que luego viene el picapleitos. Añado la coletilla que dejó caer el susodicho: “No tengo nada que esconder”. Casi nada. Nos trata como a bobos.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
De la nada al casi todo en Son Moix