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Almuerzo y batucada para otro fracaso más

Por José Mª Esparza 15 abril, 2018 - 18:09

A Diego Martínez se le agotó el discurso hace tiempo. Ante el Córdoba volvió a evidenciarlo en la sala de prensa, donde basó toda su explicación del partido en el gol en contra, y sobre el césped alineando a Arzurica, quien más corre y menos influye, en vez de uno de sus tres mejores futbolistas, Lucas Torró.

Partido de Liga entre Osasuna y Córdoba disputado en El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY
Partido de Liga entre Osasuna y Córdoba disputado en El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY

En ocasiones resulta difícil entender decisiones de los entrenadores, y Diego Martínez lleva camino de batir el récord. Ante el Córdoba dejó suplente a uno de sus mejores jugadores, Lucas Torró, el que da consistencia al doble pivote y solidez al equipo, para alinea a ‘Arzurica’, un hombre que corre y corre, pero que no atina a dar un pase con acierto. Explicó después en la sala de prensa que buscaba más movilidad. En realidad tuvo a Arzurica de tercer central en el primer tiempo, y perdido en el campo durante el segundo. Además, mandó calentar a Lucas Torró y luego le volvió a sentar, algo que tampoco se entiende si es que no media incidente de tamaño sideral entre ellos.

Tras escuchar la rueda de prensa de los dos entrenadores, el desencanto todavía se hizo mayor que en el estadio. Mientras José Ramón Sandoval expuso su estrategia para puntuar en El Sadar, a Diego Martínez apenas se le oyeron lamentos y la explicación sobre Arzurica, con la que prácticamente nos trató de tontos, a no ser que por movilidad entienda mera acumulación de kilómetros. En el campo hubo momentos que se quedó sin gestos con los brazos, sin saber qué hacer, y en la sala de prensa le faltaron las explicaciones. Se ha quedado sin discurso sobre el césped y ante el micrófono. Ni siquiera acierta ya a vender sus particulares interpretaciones de partidos que solo ha visto él.

Ante el Córdoba tampoco acertó Osasuna. Salió a no perder, con Arzurica de quinto defensa real, y repitió el partido de siempre. Jugar a no encajar y esperar a que suene la flauta. No propuso nada. Volvió a jugar en la medida que le dejó el Córdoba, que pudo ponerse 0-3 en la primera mitad, en la que el equipo navarro, en El Sadar, solamente trenzó una jugada de peligro que le regaló el equipo andaluz. Debía cambiar el panorama tras la reanudación, pero entonces los cordobeses también pudieron aumentar la renta antes de igualar Lasso con una genialidad. Después, en lugar de lanzarse con todo, aprovechando el calor de la grada, Diego Martínez pidió cabeza, templó juego (¿para qué puso entonces tres defensas?) y mató el partido.

Los espectadores volvieron a liarla en la primera parte. Silbaron a los suyos repetidas veces y despidieron al equipo con la mayor pitada de la temporada. En la segunda, el árbitro De la Fuente Ramos echó una mano a Diego Martínez al monopolizar las iras de la grada. Ya le había ayudado Graderío Sur con la megafonía del ‘factotum’ siempre que arreciaban los silbidos. Venían del almuerzo y batucada previos al partido. El público está harto, y también los jugadores. Perdieron sus posiciones sobre el césped y también la fe. La expulsión de Xisco por doble amarilla en tiempo de prolongación, codazo innecesario y consiguiente protesta, da idea del grado de desquiciamiento al que han llegado jugadores tan implicados como el mallorquín o Fran Mérida, que a punto estuvo de incurrir en la misma estupidez.

Osasuna ya es un equipo de la segunda mitad de la tabla. Y no por casualidad. Las crónicas de los partidos se copian unas a otras desde poco después del comienzo de la Liga. El partido siempre es el mismo. El cuadro de Diego Martínez no juega a nada. Se dedica a esperar que llegue una oportunidad. Al principio le salió bien, pero pronto le surgieron los problemas. Primero en El Sadar, donde necesita proponer algo más y no está preparado para ello, y después también a domicilio, donde ya le tienen muy pillado.

Poco a poco el equipo de Diego Martínez, pieza básica en el clan de los gallegos, ha ido perdiendo fuelle sin que nadie ponga freno. El ‘factotum’ le defiende y todo el mundo, comenzando por el presidente Sabalza, sigue sus directrices. Tiene secuestrado a Osasuna, algo por lo que el osasunismo desembolsará un precio muy alto llegado el momento. De momento ya lo paga viendo cómo se ha alejado definitivamente el ascenso directo y el ‘play- off’ ya queda poco menos que inalcanzable. Imposible con este entrenador y este juego.


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