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Opinión / A mí no me líe

El festival aberchándal de la violación y la homofobia

Por Javier Ancín 01 agosto, 2022 - 10:47

Hay principios inmutables en física. La cabra tira al monte y el aberchándal, al estercolero.

Se empieza matando para imponer una ideología, una forma política totalitaria de articular una sociedad y se acaba violando mujeres y agrediendo homosexuales. El impulso es el mismo en ambos casos, no tolerar al diferente, no tolerar nada, hacer lo que te sale de los huevos, convertir el mundo en una jungla donde tus deseos, los derechos del pueblo vasco lo llaman ellos, están por encima del bien y del mal, están por encima incluso de los deseos de las otras personas, es decir, están por encima de los derechos humanos.

El no es no siempre lo ha solucionado a tiros. Asesinado el no, se impone su sí. Es lo que hay, así son, así actúan, así actuaron y actuarán.

Cuando estás acostumbrado a estar fuera de la ley todo te parece lícito, practicable. Cuando tu ideología se ha basado en despojar de todo derecho a personas, en negarles la libertad hasta para vivir porque incluso los has matado, era de esperar que tarde o temprano también les arrebataras la libertad sexual de decidir sobre sus propio cuerpo, sobre su propio discurrir por la existencia.

Cuando todo lo consigues por la fuerza, no es extraño que todo quieras seguir consiguiéndolo por la fuerza. Es más cómodo, desde luego. No te gustan los homosexuales, agresión para que desaparezcan. No te gusta que la mujer te diga que no, agresión para conseguir lo que libremente te niega y convertirlo en un sí, tu sí, únicamente el tuyo. Es la idiosincrasia del aberchándal, nadie podrá llamarse a engaño a estas alturas de la película.

Si eres un inmoral en lo supremo, eres inmoral en toda la pirámide de decisiones que tomas, como una cascada de la inmoralidad. Si alguien creía que defender una ideología del asesinato podía producir ciudadanos éticamente sanos una vez más se demuestra que es imposible.

Ayer saltó la noticia de que se montan un festival de música los aberchándales en Villava y aquello derivó en una orgía de la agresión.

Organizan un festival para recaudar dinero para sus criminales y acaban convirtiéndolo en la fiesta de la violación y la homofobia. Tanto cartelito de postureo del bueno a la entrada de cada pueblo de Navarra para que luego se junten 1500 personas, un número bajo para un concierto, y acaben dedicándose a violar en nombre de Euskkkalerria y sus libertadores.

¿Si no respetan al 'diferente' en lo político por qué iba a tolerarlo en lo sexual? Si han secuestrando una sociedad para forzarla a la homogeneidad, por qué iban a comportarse de forma diferente con las personas de forma individual, forzándolas también para conseguir lo que no se les da en libertad?

Cómo debió de ser la cosa para que, en un entorno controlado por ellos, aforo reducido, tan dados a la opacidad y la clandestinidad, hayan tenido que reconocer públicamente que hubo ocho agresiones y que por eso suspendían el festival una hora antes de la hora prevista. Más postureo.

¿Por que no lo suspendieron a la primera denuncia o a la segunda, o a la tercera, cuarta, quinta... y esperaron a la octava? Ah, misterios del aberchandalato. Confiaban en taparlo, supongo, que no se enteren los fachas de que somos además de asesinos, violadores, pero hay cosas que no las tapas con nada porque apestan. Y eso es todo.


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El festival aberchándal de la violación y la homofobia