Opinión / A mí no me líe

Asiron, el déspota corrupto

Por Javier Ancín 27 marzo, 2019 - 9:40

Ahora que legislaturra, con dos erres, se termina, estaba haciendo memoria de los méritos del alcalde para pasar a la historia. 

El alcalde de Pamplona Joseba Asirón, durante una intervención en un acto político de la izquierda abertzale. EFE/Jesús Diges
El alcalde de Pamplona Joseba Asirón, durante una intervención en un acto político de la izquierda abertzale. EFE/Jesús Diges

Cuál ha sido su legado, sus proyectos, sus obras para mejorar la ciudad y la vida de los ciudadanos que le pagan el sueldo. Y fuera de lo de siempre, intentar que el euskera tenga una relevancia que la población no quiere dársela, porque en Pamplona el euskera es un residuo, un posillo como el que queda en las botellas de vino cuando las terminas, no hay nada. Agua.

Asirón el batasuno será recordado, será recordado... en realidad dentro de un par de años no lo recordará nadie. Su gestión ha sido tan desastrosa que ni los suyos podrán decir algo con lo que no cosechen carcajadas. En sus años como alcalde solo se le conocen ocurrencias, majaderías y acciones más propias de un dictador que de un demócrata.

Mástiles con ikurriñas ilegales que nos han costado un pastizal en multas y juicios a todos los vecinos de Pamplona. Cuadros en los que le sacan guapete contratados a doblón para ser pintados por amigos etarras. Destrozos realizados sin cabeza de una de las avenidas más concurridas de la ciudad. Peleas contra una pasarela que los expertos dicen que no tiene ningún desperfecto estructural, como un Kijote cansino y plasta makila en mano, montado en su burra que la tiene molida a arañazos de tanto hacerla transitar por los maizales de la vida, amenazándola como si fueran molinos y que si no ha conseguido destruir, es porque le han parado los pies, una vez más, los contrapesos de su poder de camisa de fuerza, que por fortuna, aún tenemos.

Asirón le declaró la guerra a una pasarela y la pasarela salió victoriosa. Pobre hombre.

La última del alcalde corrupto ha sido otra nueva condena por parte del Tribunal Superior de Justicia de Navarra. Esta vez, por su forma de repartir 4 millones de euros en concepto de publicidad institucional. Forma por llamarlo de algún modo porque coger la pasta de todos y repartirla solo entre sus periodistas palmeros y sus medios palmeros, como un déspota, de formas y formalidad tienen poco.

4 millones de euros de los que esta casa no ha visto ni un euro porque fue discriminada. Eso dice la sentencia.

Yo, como no soy periodista y estoy aquí de paso, puedo decir sin miedo a quedarme sin nómina, sin miedo a que nadie me contrate más en un medio de comunicación por señalar que el alcalde batasuno es un corrupto, que he flipado con el silencio de la profesión o como se llame ya eso de que el poder te dé dinero y tú calles a pesar de ver que está cometiendo una injusticia en ese reparto de dinero público porque a ti te ha caído el cheque.

4 millones de euros para dopar medios sobre otros -en realidad solo sobre otro, este-, únicamente porque los que escribimos en esta casa que es Navarra.com al alcalde no le caemos bien y a ver si así desaparecemos y dejamos de señalar sus atropellos.

4 millones de euros destinados a comprar periodistas y a fomentar un modelo de negocio basado en la competencia desleal, para tener una balsa de aceite domesticada informando –inforjejeje- de su gestión: gestioff. Telita con el cuarto poder... poder ser felpudo del poder.

Más vale que aún nos quedan las leyes y los jueces. Los únicos que en este país están sabiendo estar esta temporada a la altura de las circunstancias de sus obligaciones y han puesto, negro sobre blanco, la corrupción del reparto de publicidad institucional por parte del alcalde de Irroña estos cuatro años de su legislaturra. Y eso es todo.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Asiron, el déspota corrupto