Opinión /

Cerdán y el PSN, un comportamiento inaceptable

Por Editorial 21 octubre, 2019 - 18:00

Los socialistas suben el tono para insultar a los regionalistas y tapar así sus acuerdos con los radicales vascos del PNV y los proetarras de Bildu. 

Visita del presidente Pedro Sanchez a los socialistas navarros para apoyar a las candidatas a la presidencia de Navarra, María Chivite y a la alcaldía de Pamplona, Maite Esporrín. MIGUEL OSÉS
Visita del presidente Pedro Sanchez a los socialistas navarros para apoyar a las candidatas a la presidencia de Navarra, María Chivite y a la alcaldía de Pamplona, Maite Esporrín. MIGUEL OSÉS

Produce bochorno, cuando no otra calificación de palabras más gruesas, el lamentable comportamiento de los socialistas navarros con UPN. Desde hace unas semanas, los dirigentes del PSN han comenzado una campaña de ataques sin sentido y con daño a las personas que sólo tiene un objetivo, tapar las vergüenzas y los pactos de los socialistas en Navarra. 

Hace unos meses, desde estas mismas páginas, advertimos que buena parte del socialismo navarro odiaba mucho más a UPN y a la coalición Navarra Suma que a los proetarras de Bildu, algo que desgraciadamente los socialistas han confirmado con hechos y acciones impropias de un partido constitucionalista.

El PSN se ha echado de manera definitiva al monte para justificar sus acuerdos con Bildu, partido amigo de los que hasta hace dos días asesinaban en Navarra y al que se han aliado sin tapujos ni complejos en los Ayuntamientos de Huarte y Viana, así como en la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y la Federación Navarra de Municipios y Concejos. 

Que los socialistas hayan escogido gobernar Navarra con el nacionalismo vasco machista y totalitario del PNV y Bildu produce cuanto menos sonrojo, pero que además a todo eso añadan la descalificación personal y diaria de los integrantes de Navarra Suma produce arcadas por lo bajo que ha caído un partido hasta la fecha todo un símbolo en defensa de las libertades en la Comunidad foral. ¿Hasta dónde piensan desprestigiarse ellos mismos con esta fórmula de tierra quemada?

Son inaceptables los insultos a Enrique Maya por parte de la concejal Maite Esporrín y están fuera de lugar, y rozan el esperpento, los descalificativos de "fascista" con los que la mano derecha de Pedro Sánchez, Santos Cerdán, ha calificado a Iñaki Iriarte, parlamentario de Navarra Suma. 

Cerdán, tras asegurar en campaña, y también en estas páginas, que el nacionalismo vasco no era de fiar y que su partido no cruzaría la línea roja de Bildu, dirigió la operación socialista para impedir el veto de Ferraz y Moncloa e incumplir así todas sus promesas con tal de garantizarse el poder compartido junto al rancio nacionalismo vasco. 

El propio vicepresidente Javier Remírez calificaba a Podemos en Navarra como la marca blanca de Bildu y, ahora, con sus aliados proetarras, María Chivite y el PSN han llegado al Gobierno para hacer exactamente todo lo contrario a lo que ofrecieron en campaña. 

Chivite aseguró que devolvería de forma retroactiva el IRPF a las madres, mantuvo que derogaría el decreto del euskera, aseguró que aprobaría una nueva ley de símbolos y no dudo en criticar al cuatripartito por no permitir que el programa PAI fuera un modelo dentro de la educación en Navarra. 

Si con estos temas, que eran parte del buque insignia de los socialistas en campaña y motivo por el que muchos ciudadanos les dieron su apoyo, no han dudado en ceder al nacionalismo más radical, podemos imaginar qué ocurrirá con otros asuntos como la paz y la convivencia de Navarra o el relato del terrorismo de ETA, sabiendo que a ellos les deben ahora el poder en el Palacio de Navarra. Por el momentos, ni las víctimas de ETA quieren ya saber nada de ellos. 

Este PSN irreconocible nos deja a todos perplejos, sobre todo a los que les apoyamos en campaña en Navarra y creímos que representaban un partido foral, sensato, beligerante con las injusticias y con el nacionalismo, que es justo lo contrario a las libertades y al progresismo del que tanto alardean. Nos engañaron, a nosotros y a muchos. No hay que esconderlo.

Ahora, los socios escogidos por el PSN jalean a los agresores de Alsasua, apoyan el movimiento independentista de Cataluña y aprueban con total complicidad la acción terrorista de ETA sin que los socialistas pestañeen ni se inmuten. 

Su compañía está clara y parece evidente. Parece evidente que pasadas las elecciones del 10-N comenzarán a caer en cascada las mociones de censura en los Ayuntamientos donde Navarra Suma gobierna, como Pamplona, Egüés, Burlada, Barañáin o Estella.

El nacionalismo vasco es insaciable y tiene en Navarra ahora un prisionero capaz de complacerles en todo: el Partido Socialista. 


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