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El PSOE odia más a UPN que a los pistoleros

Por Editorial 01 agosto, 2019 - 21:47

El Partido Socialista recibe de buen grado el voto de los proetarras para llegar al poder y rompe así un consenso entre constitucionalistas que obliga ya a dudar muy seriamente de ellos para un futuro próximo.

Felicidad y biuen ambiente entre la portavoz de los proetarras, Bakartxo Ruiz, y los socialistas Ramón Alzórriz y Santos Cerdán. PABLO LASAOSA
Felicidad y biuen ambiente entre la portavoz de los proetarras, Bakartxo Ruiz, y los socialistas Ramón Alzórriz y Santos Cerdán. PABLO LASAOSA

Los socialistas navarros se muestran escandalizados y molestos cada vez que alguien les saca a colación su acuerdo a plena luz con los nacionalistas vascos y el efectuado entre bambalinas con los abertzales de Bildu. Aseguran que ellos ni han negociado con los proetarras ni son sus socios prioritarios. 

Sobre el papel podría colar ese argumento de jardín de infancia, pero sobre el terreno la realidad es absolutamente distinta. Existe un claro interés y un entusiasmo desmedido de los socialistas por recibir los votos de los que justifican el asesinato como acción política. Basta ver sus guiños, abrazos y saludos en la Cámara foral este jueves en el Parlamento. 

Pasados dos meses de las elecciones no hemos escuchado todavía a ningún socialista navarro repudiar o rechazar los votos de los proetarras para llegar al poder. Y tiempo han tenido.

Los socialistas no sólo no han adoptado esta postura ética imprescindible en una democracia, sino que además se escandalizan cuando alguien les acusa de hacer el caldo gordo a los radicales. ¿Qué pretenden que piensen de ellos todos los ciudadanos perseguidos, machacados y humillados por el pensamiento vasco excluyente durante años?

Todo este argumento viene reforzado cuando los socialistas se han negado a dialogar o negociar con el partido más votado de Navarra. ¿Dónde queda aquella sugerencia de que fueran los regionalistas los que se abstuvieran en la investidura de María Chivite?

Todo era una farsa, como su oposición durante 4 años, porque todo está bien cocinado con los que protegen a los de las pistolas y el coche bomba. Y encima le llaman "gobierno de convivencia".

Se trata de un precio muy grave para muchos navarros, incluidos socialistas que ahora callan pero que reconocerán en el futuro el grave error de echarse en manos del nacionalismo vasco hasta convertirse en irrelevantes. Todo lo que Bildu o el PNV tocan lo queman como una falla. Que se lo pregunten a Podemos o a IE, los otros "progresistas" que sucumbieron al dictado de la ideología totalitaria creada por Sabino Arana. 

Este viernes el PSN romperá un grave dique de contención que los constitucionalistas habían sustentado para frenar a todos aquellos que imponían con la violencia sus ideas. Y lo hará por poder, en minoría y siempre a expensas de Bildu.

Los socialistas aceptan sus votos, ni los rechazan ni los repudian. Ni exigen una condena explícita de la violencia ni se inmutan para exigir un claro rechazo por parte de Bildu ante los homenajes que sus inminentes socios prodigan a los asesinos y secuestradores cuando salen de prisión. 

"Nadie nos puede dar lecciones", ha dicho fingiendo como una mala actriz la socialista en la tribuna. De momento, la primera e impresionante lección se la han dado las víctimas de ETA, ofendidas y dolidas con la traición perpetrada.

"Utilizan el dolor ajeno", ha criticado Chivite sobre Esparza por afearle este pacto de vergüenza. 

¿Y las víctimas que han mostrado su dignidad y critican este acuerdo? ¿También utilizan su dolor? ¿Todas las víctimas navarras de ETA son ahora repentinamente de UPN y de Navarra Suma? ¿Ninguna apoya a Chivite y Sánchez en sus tratos con Otegi?

Nunca podíamos imaginar a un PSN tan rendido ante los nacionalistas, un partido nacional absolutamente controlado por los radicales. Un partido que renuncie de forma tan descarada a sus principios y a sus líneas rojas. Y algunos llegamos a creerles. 

La única conclusión es clara. Su odio contra Navarra Suma y su complejo por ser incapaces de ganar unas elecciones en Navarra es mucho mayor que su rechazo a los que todavía hoy consideran que estuvo bien matar a sus rivales políticos. 

Desde este medio defenderemos siempre el acuerdo entre constitucionalistas, el rechazo al nacionalismo vasco totalitario y el innecesario pacto de los socialistas con los enemigos de Navarra, empeñados en hacer desaparecer una realidad histórica para sumergirla en la irreal Euskal Herria

Cuando el tiempo pase, será interesante comprobar los restos de la fogata. El PSN habrá gobernado unos meses, quizá unos años, pero habrá tirado por la borda la cordura y el aprecio que los socialistas se habían ganado durante su oposición, ahora sabemos que fingida, al nacionalismo. 


El PSOE odia más a UPN que a los pistoleros