Opinión / Desde Baluarte

E. Halffter y Remacha: la tradición como forma de rebeldía

Por Ana Ramírez García-Mina 26 febrero, 2019 - 9:59

Crítica del concierto ofrecido el viernes 22 de febrero por la Orquesta Sinfónica de Navarra, el Orfeón Pamplonés y la Coral de Cámara de Pamplona en el Museo de la Universidad de Navarra. 

Concierto de la  Orquesta Sinfónica de Navarra, el Orfeón Pamplonés y la Coral de Cámara de Pamplona en el Museo Universidad de Navarra. FOTOS: MANUEL CASTELLS / PABLO LASAOSA
Concierto de la Orquesta Sinfónica de Navarra, el Orfeón Pamplonés y la Coral de Cámara de Pamplona en el Museo Universidad de Navarra. FOTOS: MANUEL CASTELLS / PABLO LASAOSA

Existe una marca especializada en imprimir consignas algo edulcoradas y cursis en cuadernos, agendas o tazas. Sus productos son un éxito y, en campaña navideña, colman los escaparates de librerías y centros comerciales. Fue entonces cuando me detuve en una libreta expuesta que rezaba: “Seamos realistas, hagamos lo imposible”.

Esa proclama me sonaba de algo. Atribuida popularmente a Ernesto ‘Che’ Guevara y, más tarde, al filósofo freudomarxista Herbert Marcuse, fue uno de los eslóganes de la primavera francesa del 68. Aquel mayo reclamaba, entre otras cosas, el fin de la sociedad de consumo. Hoy, una ironía magnífica la ha impreso en una libreta rosa que se vende a precio de riñón en los centros comerciales.

Esta anécdota abre la veda de unas cuantas reflexiones. Una de ellas, que toda la Historia tiene algo de péndulo. La del arte, también. Las modas del pasado que ya apenas sorprenden pueden regresar en cualquier forma y en contextos radicalmente nuevos. A menudo sortean los siglos y renacen con otra apariencia. Una paradoja hermosa, cuando la tradición se rebela contra sí misma.

Así ocurrió en el periodo de entreguerras: los compositores más vanguardistas del siglo XX recuperaron la técnica y la forma de Bach, Haydn o Mozart. Los músicos neoclásicos (Stravinski, Hindemith, Honegger) presentaron lo ya conocido jugando con las tonalidades y el ritmo, añadiendo disonancias explícitas y compases superpuestos.

Pero no todos lo hicieron del mismo modo. El concierto de la Orquesta Sinfónica de Navarra, el Orfeón Pamplonés y la Coral de Cámara de Pamplona en el Museo Universidad de Navarra presentó las obras de dos grandes exponentes del Neoclasicismo en España: Ernesto Halffter y Fernando Remacha.

La Sinfonietta en Re mayor de Halffter es, según Tomás Marco, “el mejor ejemplo de la joven música anterior a la guerra”. Escrita bajo la influencia de Manuel de Falla, la obra le valió al compositor un Premio Nacional de Música con apenas veinte años.

La interpretación de la Orquesta Sinfónica de Navarra, a las órdenes de José Trigueros, fue digna de mérito. Los tempi escogidos por el director favorecieron el carácter de danza, la variedad tímbrica y rítmica o la textura de contrapunto en la obra.

El sonido de la orquesta se mostró equilibrado entre lo impresionista, arcaico y efectista de Halffter. En el primer movimiento, los músicos afrontaron con mucha cohesión los cambios de carácter y dinámica. Siguió un adagio sobrio, con un gran papel del viento madera y de los primeros atriles de la cuerda.

Los dos últimos movimientos fueron más delicados en su rítmica por su rapidez y complejidad. Se escucharon más dificultades en este sentido, pero no perjudicaron a la brillantez de la obra. Son dignas de mención las intervenciones solistas del primer violín y contrabajo. También resultó imprescindible la precisión rítmica del timbal y la caja.

La sonoridad de otro neoclásico ocupó la segunda parte del concierto: Jesucristo en la Cruz, de Fernando Remacha. El tudelano, varias veces ganador del Premio Nacional de Música, fue uno de los compositores más silenciados de la Generación del 27. Hasta casi los años 50, el músico vivió un “exilio interior” abandonando su trabajo y regentando la ferretería familiar.

La Orquesta Sinfónica de Navarra continúa devolviendo a cartel la obra del tudelano, con el que la música navarra sigue en deuda. Esta vez, lo hizo de la mano del Orfeón Pamplonés y la Coral de Cámara de Pamplona para construir el sonido duro y dramático de Jesucristo en la Cruz.

El carácter de la obra es opuesto al de la Sinfonietta de Ernesto Halffter, aunque ambos pertenecieron a la misma corriente. Desgarradora, compleja y sobria, Jesucritsto en la Cruz anticipa las corrientes y técnicas compositivas que triunfarían en Europa tras la Segunda Guerra Mundial: el expresionismo, el dodecafonismo, la polimodalidad…

Y pese a lo arriesgada y hermética que resulta a veces la innovación, Remacha consiguió retratar la agonía del crucificado con una honestidad paralizante. La Coral de Cámara de Pamplona, habituada al complicado repertorio de vanguardia, y el Orfeón Pamplonés presentaron un sonido piano especialmente conseguido.

Tanto para coro como solistas, enfrentarse a una obra sin referencias tonales es un reto que resolvieron con creces. En la batuta clara de Trigueros se iban sucediendo los distintos compases y ritmos complejos que añaden dificultad a la obra.

Cabe destacar el aria para soprano de la tercera parte, un aria de la Virgen. La Orquesta Sinfónica de Navarra envolvió el fraseo de la solista y la acompañó en su lamento. También los papeles de contralto, tenor y bajo solistas fueron solventes y cantados con aplomo pese a las dificultades.

Este concierto dedicado a dos caras del Neoclasicismo español abrió el ciclo Cartografías de la música, del Museo Universidad de Navarra. Ciclo en el que, por cierto, cabrán más citas con la obra apasionante y convulsa del XX: Stravinski, Hindemith, un desconocido Manuel de Falla… Compositores paradójicos que, como Remacha y Halffter, se rebelaron a través de lo antiguo. 

FICHA

Viernes, 22 de febrero a las 20:30h. Concierto del ciclo Cartografías de la música, en el teatro del Museo Universidad de Navarra.

Orquesta Sinfónica de Navarra (dirige José Trigueros), Orfeón Pamplonés (dirige Igor Ijurra) y Coral de Cámara de Pamplona (dirige David Gálvez).

Solistas: Nerea Castellot (soprano), Paula Iragorri (contralto), David Echeverría (tenor) y Iosu Yeregui (bajo).

Programa:

Sinfonietta en Re mayor, de Ernesto Halffter (1905-1989)

Jesucristo en la Cruz, de Fernando Remacha (1898-1894)


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