TRIBUNALES

La polémica se impone a los testigos en la cuarta sesión del juicio contra 'La Manada', que tendrá final abierto

El juez cede a las presiones y accede a que las conclusiones del juicio sean a puerta abierta, a pesar de que se violentará la intimidad de la víctima. 

Agustín Martínez Becerra, abogado de tres de los acusados, habla ante los medios de comunicación en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Agustín Martínez Becerra, abogado de tres de los acusados, habla ante los medios de comunicación en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY  

La polémica se ha impuesto en la cuarta sesión del juicio por la presunta violación de San Fermín, que ha marcado incluso la agenda de la sesión hasta el punto de retrasar la declaración de los testigos y prolongar la jornada hasta la tarde, algo que no estaba previsto. 

El abogado de tres de los acusados, Agustín Martínez Becerra, ha sido el gran beneficiado de la jornada, tras conseguir que las conclusiones finales del juicio, en las que las partes expondrán sus motivos y los procesados tendrán un turno de última palabra, sean a puerta abierta. "Todo el mundo lo va a poder ver", ha explicado satisfecho el abogado. 

En un auto emitido días antes del juicio, la sección segunda de la Audiencia de Navarra presidida por José Francisco Cobo señaló que el juicio se celebraría íntegro a puerta cerrada para proteger “el derecho fundamental a la intimidad” de la denunciante, así como para salvaguardar a ella y a los cinco acusados de una “indeseada e indeseable exposición pública aireando aspectos relativos a su intimidad corporal y vida sexual” que pertenecen a la esfera personal.  

Sin embargo, todos estos argumentos carecen ya de validez para los magistrados, que han optado por abrir al público y a la prensa las conclusiones finales, donde se podrán ofrecer todo tipo de detalles sobre las relaciones sexuales de las seis personas que estuvieron en el rellano del portal de Paulino Caballero el 7 de julio de 2016 en Pamplona. 

El detonante de esta sorpresiva y extraña decisión ha sido la presión ejercida por Martínez Becerra que el tribunal ha sido incapaz de contener tras enviar el miércoles por la noche el gabinete de prensa un sencillo mensaje explicativo sobre las cuestiones previas planteadas el lunes al comienzo del juicio. 

Unas explicaciones necesarias ante los bulos sobre las pruebas admitidas por el tribunal y que contaron con el visto bueno de Cobo. En esa información no se aportaba ningún dato sobre el procedimiento, ni sobre el desarrollo del juicio. 

Aún así, la defensa ha conseguido presionar al juez José Francisco Cobo para hacerle creer que se había roto el acuerdo de "puerta cerrada" hasta conseguir dos sesiones, las de conclusiones, a puerta abierta. Esta decisión ha generado una gran controversia entre los tres miembros de la sección segunda, uno a favor de abrir la vista al público, el juez Ricardo González, y otra en contra, su compañera del tribunal, Raquel Fernandino

Antes de eso, ante los medios, Martínez Becerra había criticado el "increíble juicio paralelo" por la "presión de las redes sociales". "Aquí no se está juzgando el machismo, ni el heteropatriarcado, ni absolutamente nada de eso", ha remarcado para insistir en su llamamiento a "dejar trabajar al tribunal".

Luego, en la sala, se ha quejado amargamente de la situación, hasta conseguir su propósito de abrir parte del juicio a la prensa. 

UN MENSAJE ACLARATORIO

En la tarde del miércoles se informó a través de la oficina de prensa del TSJN sobre los informes de los detectives privados elaborados sobre la víctima.  Se indicaba que una de las defensas presentó a la conclusión de la fase de instrucción un informe de unos detectives privados sobre la denunciante, un informe que posteriormente el mismo abogado retiró de la causa y solicitó que se tuviera por no presentado. 

Por otro lado, en el momento de presentar su escrito de defensa, uno de los abogados aportó como prueba documental un informe realizado por detectives privados sobre las publicaciones de la denunciante en las redes sociales. Esta prueba documental fue aceptada en su día por el tribunal.

El lunes, durante las cuestiones previas, otro abogado defensor solicitó agregar a dicho informe una fotografía reciente publicada por la denunciante en una de sus cuentas de las redes sociales, una petición que fue estimada por el tribunal. 

Esta información concreta que venía a desmontar las informaciones interesadas y los bulos sobre los informes de los detectives que habían seguido a la chica en su vida persona y que nunca han sido admitidos por el tribunal han sido los causantes del revuelo. 

El presidente del tribunal no ha sabido defender en la sala la difusión de una información que, precisamente, aportaba luz y claridad a un proceso confuso y complejo. 

Por otro lado, ha sido duramente criticado por no haber aceptado los mensajes de WhastApp que los acusados enviaron antes de venir a Pamplona, en los que hablaban de portar droga y de "violar". 

LOS TESTIGOS

La cuarta sesión tenía prevista la declaración de ocho agentes de la Policía Municipal y tres testigos. Una de ellas, la mujer que encontró el móvil de la víctima tirado en la cuesta de Labrit, no ha comparecido al vivir ya fuera de España, aunque su testimonio queda reflejado por sus declaraciones previas. 

También ha testificado el portero del hotel Europa de Pamplona, al que supuestamente se dirigieron los cinco procesados para solicitarle una habitación "para follar" esa misma noche cuando acompañaban a la chica desde la Plaza del Castillo hacia su coche. 

El hombre ha confirmado lo ya expuesto en declaraciones anteriores, sin poder confirmar si la chica pudo escuchar esa conversación, ya que se encontraba a cierta distancia y no llegó a hablar con ella. El portero del hotel identificó en su momento a los acusados, a los que recomendó otros lugares hosteleros para buscar habitación. Durante el juicio de hoy ha señalado que no podía identificarlos al completo en la misma sala al haber pasado mucho tiempo. 

La otra persona que ha pasado por la sala de la Audiencia de Navarra, al margen de los policías que extrajeron los vídeos de los teléfonos móviles de los acusados, ha sido la vecina del portal de Paulino Caballero, que vio como uno de los hombres sujetaba la puerta del portal para acceder al interior. 

Ella le dijo que no lo conocía y que no le sonaba que fuera vecino, tuvo miedo de la situación y se fue a coger el ascensor. No llegó a ver a la víctima


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