TRIBUNALES

El Prenda y su 'manada' supieron durante dos horas que la policía de Pamplona les buscaba por una agresión sexual

"Hemos estado con una chica, pero no se le ha forzado a nada y ha accedido voluntariamente", dijo uno de los jóvenes cuando fue detenido. 

Los cinco acusados por la supuesta violación de San Fermín cuando fueron identificados por la Policía Foral en Pamplona. De izquierda a derecha José Angel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero, Antonio Manuel Guerrero y Angel Boza.
Los cinco acusados por la supuesta violación de San Fermín cuando fueron identificados por la Policía Foral en Pamplona. De izquierda a derecha José Angel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero, Antonio Manuel Guerrero y Angel Boza.  

La Policía Foral dejó marchar a a cuatro de los cinco acusados por la agresión sexual durante los Sanfermines después de identificarlos por primera vez porque no tenían claro que fueran ellos las personas a las que buscaban. 

Los cinco procesados supieron desde las 8.15 horas de la mañana del 7 de julio que la víctima había presentado denuncia y que ya eran sospechosos, pero la Policía Foral les dejó marchar. El hecho de que uno de ellos fuera Guardia Civil y se identificara como "compañero" les hizo dudar sobre la responsabilidad de los cuatro hombres. Uno de los miembros del grupo no estaba en ese momento junto al resto. 

Tres agentes de la Policía Foral que identificaron a los sospechosos en la plaza de toros de Pamplona tras el primer encierro de las fiestas de San Fermín 2016 han declarado este miércoles durante la tercera sesión del juicio sobre la violación grupal de San Fermín que tomaron los datos de todos ellos, les sacaron fotos y les preguntaron por dónde tenían aparcado el coche. Sin embargo, no fueron cacheados. 

Los ahora inculpados accedieron a la plaza de toros después de 'correr' el encierro del 7 de julio. De esta manera accedieron al interior de la plaza por el callejón y permanecieron en el ruedo hasta que fueron requeridos por dos agentes de la policía foral

Su acento andaluz, tal y como había referido la víctima, les hizo ser sospechosos. Hasta dar con ellos, los agentes identificaron a otros hombres en la misma plaza de toros con descripciones físicas similares a las aportadas por la mujer, que aportó datos como la altura, los tatuajes, el reloj y un sombrero.

La Policía Foral buscaba en el interior de la plaza de toros porque responsables de la seguridad del encierro de Policía Municipal de Pamplona los habían detectado a través de las cámaras de control de accesos de corredores. Dieron la voz de alerta ante la posibilidad de que los hombres a los que se buscaba desde las 3.30 de la madrugada estuvieran en la plaza de toros al terminar el primer encierro de San Fermín

UN AGENTE LES DIO DATOS

Una vez en el patio de caballos, un agente les confesó que había una búsqueda sobre un hecho grave ocurrido en Pamplona esa misma noche, que se trataba de una agresión sexual y que buscaban a las personas que pudieran ser autores de estos hechos. Al contrario de lo que había trascendido hasta la fecha, en ese momento, según los testimonios en la sesión, los acusados no hicieron ademán de hablar de los hechos ni de relaciones consentidas, sino que se mostraron esquivos con la policía sin relacionarse con los hechos. 

La Policía Foral los dejó salir por la puerta del patio de caballos de la plaza de toros sobre las 8.20 de la mañana. Salieron libres, sin seguimiento policial ni acompañamiento. Durante este tiempo, según han precisado las acusaciones, los cinco sevillanos tuvieron tiempo de deshacerse del móvil de la joven que apareció en los alrededores de la cuesta de Labrit ese mismo día a las 10 horas. También pudieron eliminar contenido de sus propios teléfonos móvil o, si las hubieran portado, cualquier sustancia. 

Los acusados se reunieron con el quinto integrante y emprendieron el regreso al vehículo, aparcado a media hora del centro de la ciudad a pie, en el barrio de San Jorge. No llegaron allí hasta las 10.30 de la mañana, donde les esperaban ya dos de los agentes que les habían identificado en la plaza de toros para, ahora sí, detenerles. 

Estos policías han declarado que acudieron hasta el coche de los procesados sin orden alguna de sus mandos, porque sospecharon que podían ser estos las personas que la joven madrileña había descrito como sus presuntos agresores. 

"UNA MOVIDA"

Aquí, ya sí, con la seguridad de que iban a ser detenidos, José Ángel Prenda habló con sus amigos sobre la gravedad del asunto: "Es una movida que te llegue una carta con la palabra violación", señaló.

Otro de ellos tranquilizó a sus compañeros sobre lo que ocurría: "Ya sabemos todos por qué estamos aquí y la policía también. Y sé lo que he hecho y estoy muy tranquilo", mantuvo.

"Hemos estado con una chica, pero en ningún momento se le ha forzado a nada y ha accedido voluntariamente a ir con nosotros. No voy a hablar más porque la voy a liar", indicó otro a la Policía Foral

Los agentes han reseñado ante el juez que los cinco hombres se mantuvieron tranquilos, por momentos sorprendidos y colaboradores. 

No fue hasta el momento de ser trasladados hasta dependencias de la Policía Foral que hablaron de los vídeos con los actos sexuales y quisieron mostrarlos a la Policía Municipal como prueba de que lo ocurrido había sido consentido. Fue Antonio Manuel Guerrero el que entregó su móvil al instructor del caso para convencerle de que no había nada de lo que acusarles. 

Estos vídeos, junto a otro grabado en otro teléfono, han sido decisivos durante la investigación del caso. La defensa de los cinco hombres mantiene que tuvieron tiempo de borrarlos durante las dos horas que estuvieron fuera de control de la policía, y que sin embargo no lo hicieron porque ellos estaban convencidos de que no habían hecho nada malo. 

LAS PRIMERAS ATENCIONES

Durante la tercera sesión del juicio también han declarado cuatro agentes de la Policía Municipal, todos ellos los primeros en tener contacto con la víctima en la avenida de Roncesvalles, adonde acudieron alertados por la pareja que se la encontró llorando en un banco. 

Los policías han declarado que en ningún momento pudieron pensar que la mujer fingía el relato de sus hechos y que su comportamiento se correspondía con el de una personas que había sufrido una agresión sexual, al igual que en otros casos sobre el que los agentes ya tenían experiencia. 

"Nada era impostado y su actitud no era fingida", han señalado delante del tribunal, de todos los abogados y de los cinco acusados por los hechos, para los que se piden 22 años de cárcel por todo lo ocurrido en el portal de Paulino Caballero 5 de Pamplona

Los policías, dos de ellos mujeres del grupo de intervención, han explicado que el testimonio de la mujer nos les ofreció ninguna duda sobre su "verosimilitud" y que mantuvo un relato de los hechos constante y preciso. 

Otros de los agentes que han acudido este miércoles al juicio fueron los primeros que acudieron al portal, donde la chica les indicó que había tenido lugar la supuesta violación y se encargaron de custodiar la zona para poder conseguir luego las evidencias. 

En esa zona del portal se encontraron restos de semen y ADN de los acusados, colillas y un vaso con restos de dos de ellos. 


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