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El acusado de asfixiar a un pamplonés en la Rochapea: "Fue un infierno, pensé que él me iba a matar"

El responsable del 'Crimen de los corralillos' ha mantenido entre sollozos que no quiso matar a nadie y que sólo actuó para defenderse.

La familias y amigos de Daniel de la Fuente han colocado unas flores y una imagen del fallecido a las puertas de la Audiencia de Navarra. I.M.M.
La familias y amigos de Daniel de la Fuente han colocado unas flores y una imagen del fallecido a las puertas de la Audiencia de Navarra. I.M.M.  

El acusado por la muerte de un pamplonés de 22 años en septiembre de 2017 en la Rochapea ha declarado hoy en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Navarra. Natural de Lima (Perú), pero residente en Navarra desde 2006, sólo ha contestado a las preguntas de su abogado y de los miembros del jurado, mientras que no ha querido responder ni a la Fiscalía ni a la acusación particular. 

"Fue un infierno, pensé que me iba a matar. No paraba de decir 'Soy el elegido, te voy a matar", ha relatado entre sollozos. De hecho, su declaración ha tenido que ser interrumpida durante media hora por su imposibilidad para proseguir con el relato de los hechos. 

El hombre dormía en su furgoneta aquella noche después de haber discutido con su mujer. Según la Fiscalía, el fallecido abrió el portón lateral de la furgoneta y le dio un puñetazo en la cara que le partió la nariz, además de otros golpes y un mordisco. El acusado reaccionó arrinconando en el asiento delantero a Daniel de la Fuente, al que le anudó el cinturón del coche al cuello durante más de tres minutos. El joven pamplonés permaneció sin oxígeno y quedó en estado de muerte cerebral, aunque falleció 3 días después. Según se ha determinado, ambos no se conocían previamente. 

El jurado popular deberá determinar desde el próximo lunes al término de los informes de las partes si los hechos son constitutivos de homicidio con legítima defensa como pide la Fiscalía (8 años), si es un asesinato con abuso de superioridad como considera la acusación particular (20 años) o si, por el contrario, es procedente la absolución del acusado por actuar el legítima defensa y "bajo un miedo insuperable" como considera la defensa. 

El acusado, a preguntas de su abogado, ha relatado que se dedicaba a la construcción y que había comprado una furgoneta para llevar a las cuadrillas. Que tenía dos hijos en Perú en la universidad y otra niña de 8 años en Pamplona y que nunca había tenido problemas con la policía ni la justicia. Que aquella noche discutió con su mujer por la deudas que se acumulaban en el pago de las letras de la furgoneta y que hasta ese momento había estado ayudando a su hija pequeña con los deberes. 

"Cogí mi mochila con ropa y algo de comida y me fui a la furgoneta (22.30 horas). Tomé un poco de zumo y me acosté, me quedé dormido. Sobre las 3 de la mañana, entre sueños, entró una persona que comenzó a golpearme y gritaba 'Soy el elegido, te voy a matar'. Pensé que era un sueño hasta que noté algo caliente. No paraba en ningún momento, me agredía por todos lados. Fue un infierno y pensaba que iba a morir. Le dije qué es lo que quería, si quería dinero, pero no contestaba, sólo decía 'Te voy a matar, soy el elegido'. No sé qué es lo que había en la mente de ese chico. No sé por qué entró en mi furgoneta", ha relatado el hombre, que ha asegurado que no quería hacerle daño ni matarle, que sólo se defendió y que nunca jamás se imagino que podía estar en una situación así sentado ante un tribunal. 

El acusado ha mantenido que su intención era salir de la furgoneta, pero que tuvo miedo de que su agresor pudiera seguirle para matarle. Lo ató con un cinturón del trabajo por las piernas y después fue cuando le rodeó el cuello con el cinturón del coche en el asiento delantero, aunque no ha sido capaz de explicar con detalle cómo ocurrieron esos momentos ni por qué retuvo tanto tiempo el proceso hasta provocar la asfixia del pamplonés de 22 años.

"En ningún momento estaba en mi cabeza matar a nadie. He vivido 50 años y no tengo esas intenciones, soy padre de una niña y no soy capaz de explicarle lo que pasa. En ningún momento tenía intención de acabar con su vida, él me agredía y me gritaba. Lo até para poder coger el teléfono y llamar a la policía. Llamé al 112 y les dije lo que pasaba, pero me hacían muchas preguntas", ha explicado el hombre. 

Según los peritos que han testificado en las sesiones anteriores del juicio, el hombre tuvo que apretar el cinturón en el cuello de la víctima durante más de 3 minutos para causarle la asfixia y la muerte cerebral. Según han precisado letrados presentes en el juicio, los forenses determinaron que el acusado recibió dos golpes en la boca y el nariz, y un mordisco. 

LOS AUDIOS DE LAS LLAMADAS

Durante la sesión de este viernes y tras terminar la declaración del acusado se han reproducido dos llamadas del hermano del fallecido antes de que se fuera de casa esa noche, así como la llamada que el acusado efectuó al 112 después de los hechos. 

En las dos primeras llamadas se puede escuchar al hermano de Daniel de la Fuente reclamando ayuda a la policía porque su hermano se quería suicidar y tirarse por la ventana. "Esta un poco loco, es la segunda vez que lo hace", explica el joven en la llamada. 

Minutos después vuelve a telefonear para insistir en su ayuda, aunque explicó que el chico se había ido de casa avisando de que se va a suicidar. "Hace dos días estuvo en el hospital y decía que se iba a tirar por la ventana", añadió el joven.

Después de estos hechos, la víctima tuvo el encontronazo en la furgoneta del acusado. Tras la pelea, a los pocos instantes tuvo lugar la llamada al 112 del hombre, antes de llegar la policía. 

"Policía, estaba dormido en mi furgoneta, vengan rápido, en los corralillos del encierro. Me ha querido matar, lo he dejado dormido", explicó en su conversación con la operadora de emergencias entre jadeos y de manera asustada el acusado.

"Hemos peleado, no lo conozco. El otro está en la furgoneta", se le oye responder agitado y contrariado por las preguntas de la operadora que quería saber por su nombre (se lo dice) y por las circunstancias de los hechos que acababan de producirse mientras llegaba la policía. 

El jurado que tomará la decisión los componen cinco hombres y cuatro mujeres que han seguido en la misma sala todas las sesiones del juicio. Una vez termine la sesión del lunes, la juez entregará a los 9 integrantes una serie de preguntas que deberán responder y de las que saldrá el veredicto, no antes del martes. 


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