PREMIUM  INCENDIO TAFALLA

Los bomberos pidieron auxilio: ¡"El fuego está descontrolado!"; pero el Gobierno no llamó a los militares hasta 3 horas después

Barkos y Beaumont no acudieron a pedir ayuda al ejército español en el incendio de Tafalla hasta que la situación era ya insostenible. 

La Presidenta Uxue Barkos saluda al teniente coronel de la UME, Juan Manuel Salom, en el puesto de mando de Pueyo en presencia de la consejera Mª José Beaumont.
La Presidenta Uxue Barkos saluda al teniente coronel de la UME, Juan Manuel Salom, en el puesto de mando de Pueyo en presencia de la consejera Mª José Beaumont.  

El único objetivo del Gobierno de Uxue Barkos parecía encaminado a que la Unidad Militar de Emergencias del ejército español no entrara en territorio navarro a pesar de la gravedad del incendio.

Para ello, el departamento controlado por Mª José Beaumont (nombrada por Bildu), retrasó lo indecible la presencia de la UME en el incendio de Tafalla del pasado mes de agosto, hasta el punto de que ni las llamadas de socorro de los bomberos ni sus avisos de que el fuego estaba descontrolado sirvieron para permitir que los militares llegaran a trabajar a Tafalla lo antes posible.

El fuego comenzó el jueves 25 de agosto a las 11.53 horas, momento en el que Sos Navarra lo catalogó como un incendio forestal. Sin embargo, tal y cómo ha desvelado este medio gracias al informe completo al que ha tenido acceso, se incumplió el protocolo previsto en las campañas antiincendios de verano. La consejera, a pesar de este grave error que pudo ser clave en el desarrollo del siniestro, consideró que su actuación fue "impecable". 

No se activo a la BRIF, una brigada en helicóptero que actúa de manera inminente y minimiza al máximo los riesgos de los incendios por su rápida intervención. De esta manera, cuando llegaron los efectivos contratados específicamente para estos casos (más de media hora tarde), el incendio estaba ya descontrolado

Este no fue el único error de aquellas fatíficas jornadas: el incendio se convirtió en el más grave en Navarra en las últimas décadas, tal y como tuvo que reconocer posteriormente el Ejecutivo foral.

Superados por la situación, los bomberos lanzaron un llamamiento de auxilio al centro de mando y coordinación a las 13.47 horas: "¡Fuego no controlado!".

La situación, casi dos horas después del inicio del incendio, era desesperada. Todos los efectivos de los parques de bomberos de Navarra estaban en el lugar, también avionetas del ministerio, pero nadie conseguía hacer frente a las llamas. 

A pesar de esta descorazonadora situación, el Gobierno siguió impasible ante la posibilidad de llamar a la Unidad Militar de Emergencias, que tiene su base en Zaragoza y que necesitaba un tiempo para llegar hasta el lugar del incendio. 

El relato del parte del incendio refleja una situación de absoluto descontrol: vecinos y alcaldes que llaman pidiendo ayuda y consejo sobre cómo actuar,  pueblos enteros angustiados por su posible desalojo o agricultores ofreciendo sus servicios para montar cortafuegos.

No fue hasta las 17.17 horas, tres horas después de que el incendio estuviera descontrolado y más de cinco horas después del inicio del fuego, cuando el Gobierno de Navarra se puso en contacto de manera oficial con la Delegación del Gobierno para solicitar la llegada de la UME hasta el lugar del incendio. 

Más de 220 personas de la Unidad Militar de Emergencias aguardaban en Zaragoza desde mediodía el aviso que no llegaba desde Navarra. "Nosotros no podemos acudir si no nos llaman, pero estábamos preparados desde hacía tiempo", explicó un responsable de la UME, que aún no entienden por qué el Ejecutivo de Uxue Barkos se empeñó en retrasar su presencia en la zona del fuego. 

La Unidad Militar de Emergencias del Ejército se puso en marcha sobre las 17.20 horas desde Aragón, pero no comenzó a trabajar con todo su operativo hasta más de hora y media después, cuando llegó a la zona del incendio. Fueron clave para relevar a los bomberos de Navarra y para permanecer toda la noche haciendo frente al fuego y poner fin a unas horas de pesadilla.

Junto a los 220 efectivos de la UME, cerca de un millar de personas colaboraron de alguna manera en la extinción del incendio. Fueron 200 bomberos navarros, 24 guardas forestales y técnicos del Servicio de Montes, unos sesenta agentes de la Policía Foral, además de personal de la DYA, de la Cruz Roja, vecinos de las localidades afectadas y otras personas que colaboraron como voluntarios.

En cuanto a medios materiales, intervinieron 3 helicópteros, 13 autobombas y 2 máquinas pesadas del Gobierno de Navarra; 16 autobombas de la UME, así como 3 avionetas y 2 hidroaviones del Ministerio.


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