• viernes, 17 de septiembre de 2021
  • Actualizado 15:35

 

 
 

SOCIEDAD

No hay mascarilla que pueda tapar la sonrisa recobrada por los niños: "No han dormido de la emoción y los nervios"

Las calles de Pamplona han vuelto a llenarse de pequeños este domingo después de la medida que les permité salir de sus casas durante una hora.

Los niños salen a la calle tras 43 días de confinamiento en casa por la crisis del coronavirus. Miguel Osés
Gorka Avizanda, junto a su pequeño de cuatro años, que está disfrazado de Spider-Man, mientras dan un paseo por Carlos III. MIGUEL OSÉS

"Desde el sábado, mis dos hijos estaban muy nerviosos, les ha costado dormir y ahora sentían mucha emoción. Nosotros también estamos felices de poder sacarlos de casa", cuenta Gorka Avizanda mientras persigue a su pequeño de cuatro años, que va en su bicicleta disfrazado de Spider-Man.

A pesar del cielo nublado, las calles de Pamplona se han convertido este domingo por la mañana en un patio de juegos. Los 100.177 menores de menos de 14 años que según las cifras oficiales hay en Navarra, tienen ya permiso para salir desde las 9 y hasta las 21 horas todos los días, durante no más de una hora y a una distancia de sus casas de máximo un kilómetro.

Esta decisión la tomó el Gobierno central para que los niños pudieran salir a las calles tras 43 días de estado de alarma. El Ejecutivo había recibido quejas de vario sectores de la sociedad debido a la poca atención que se le estaba prestando a los menores y sus necesidades.

"Estoy feliz, quería salir con mi madre, aunque en casa he aprendido a jugar con mi hermana a las cánicas, y lo pasamos bien", explica una pequeña de siete años junto a su madre, Beatríz Sanz, mientras su rostro, oculto por una mascarilla, denota felicidad por poder salir al aire libre.

Beatríz Sanz, junto a su pequeña de siete años, quienes esperan que la salida de los niños no traiga consecuencias negativas en la lucha contra el coronavirus. MIGUEL OSÉS

Esta medida para los más pequeños de la familia se tomó también porque los padres han tenido que asumir desde el pasado 14 de marzo un panorama muy complejo. En casa, tienen niños con toneladas de energía sin saber muy bien cómo usarla, y no es fácil, además, explicarles el porqué de su encierro y el reto de un nuevo modelo educativo de clases online.

"Las tardes suelen ser las más complicadas, los niños notan más el cansancio del encierro y quieren hacer más actividades. Por lo que hacemos planes distintos todos los días y aperitivos para mantenernos bien", relata Andoni Martínez, padre de dos pequeños de tres y cinco años.

JUEGUETES EN LAS CALLES

Sin embargo, este domingo los padres corren detrás de sus hijos, que, por fin, han desempolvado los patines, las bicicletas y otros juguetes. La alegría se nota en sus caras, a pesar de que la mayoría tiene las sonrisas tapadas tras las mascarillas.

"La forma en la que logró entretenerlos es jugando y manteniéndolos ocupados con las tareas del colegio y el hogar", expone, por su parte, Eva Sangueta, madre de dos niños de 10 y 12 años.

Eva Sangueta juega a la pelota en la plaza del Castillo de Pamplona junto a sus dos hijos. MIGUEL OSÉS

A lo que añade que "por eso, estos paseos diarios les hacen ilusión, ya que quieren salir a correr, a jugar. Aunque en casa ya hemos logrado establecer ciertas rutinas y en el colegio les envían muchas tares, que los mantiene bastante ocupados".

Algunos de los acompañantes califican este nuevo episodio de la lucha contra el coronavirus como una necesidad, más que una diversión.  "Ahora saldrémos todos los días, ellos lo necesitan y nosotros, también", afirma Andoni Martínez, mientras sus hijos juegan con las bicicletas.

"NO SABEMOS SI ES UNA BUENA IDEA DEL TODO" 

Las rutinas de los hogares han tenido que reinventarse debido al confinamiento provocado por el Covid-19. Muchos adultos se dedican al teletrabajo, mientras los niños cuentan con educación online. Es algo nuevo para todos.

Madeleine Sabando, madre de cinco hijos, entre los 4 y 16 años, afirma que "el comienzo fue muy difícil, porque debí asumir un rol de madre y profesora, y no sabía muy bien cómo hacerlo, pero el tiempo ha ayudado mucho".

Asegura también que "me gusta la idea de que puedan salir, pero dos de mis hijos siguen encerrados por la edad y, debido a las restricciones, preferimos tener a los demás jugando cerca del edificio donde vivimos y no movernos de ahí".

Los parques, de hecho, siguen cercados con cinta policial y se insiste a las familias que cada adulto puede salir con un máximo de tres niños y que se mantenga siempre la distancia de seguridad sanitaria. No obstante, nadie puede prever las consecuencias que traerá este nuevo permiso.

Dos pequeños juegan fuera de su casa a la pelota durante el permiso de salida en medio del confinamiento a los niños menores de 14 años. MIGUEL OSÉS

"No dejamos de estar preocupados por las consecuencias. Además de mis hijas, pienso también en mi padre, de 92 años, por lo que debemos cuidarnos", apunta Beatríz Sanz, madre de dos pequeñas de siete años. Indica aismismo que, "aunque parece que los casos ya son menos, esto no está del todo controlado".

Por su parte, Eva Sangueta considera que "la responsabilidad depende de nosotros. Los adultos deben evitar encontrarse con amigos mientras sacan a los niños, mantener las distancias y acatar las normas sanitarias, y, con eso, vamos a estar todos bien".

Andoni Martínez juega con sus hijos de tres y cinco años este domingo en Pamplona. MIGUEL OSÉS

Después de más de un mes, los niños pueden volver a las calles, ya no hay más debate al respecto. Pero hay preguntas que siguen en el aire: ¿Será tan buena idea que tantas personas estén saliendo a las calles nuevamente?, ¿aumentarán los contagios?, ¿es acaso el momento más indicado para hacerlo? y ¿realmente era necesario?

Habrá que esperar que el tiempo determiné las consecuencias de esta medida. Por ahora, la mayoría de los padres lo agradecen y valoran la alegría que están viviendo sus hijos por la oportunidad de salir un poco a las calles y disfrutar de un poco de libertad.


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