• viernes, 18 de junio de 2021
  • Actualizado 01:06

 

 
 

SALUD

CIMA y CUN descubren mecanismos de resistencia al tratamiento de mieloma múltiple

El mieloma múltiple es el segundo cáncer hematológico más frecuente.

Equipo del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra. CIMA
Equipo del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra. CIMA

Investigadores del Grupo Español de Mieloma, junto a expertos del Cima, la Clínica Universidad de Navarra, el Hospital 12 de Octubre, el Hospital Universitario de Salamanca y el CIBERONC han identificado que los pacientes con mieloma múltiple de riesgo estándar y alto riesgo citogenético tienen distintos mecanismos de resistencia al tratamiento.

El mieloma múltiple es el segundo cáncer hematológico más frecuente. Pese al desarrollo de nuevos tratamientos, que han elevado la tasa de remisión, la mayoría de los pacientes siguen recayendo. Mediante técnicas inmunofenotípicas y genómicas de última generación, este estudio multicéntrico ha descrito por primera vez las alteraciones de las células tumorales que permanecen como enfermedad mínima residual en dos grupos de pacientes con un pronóstico muy distinto, definidos por el tipo de alteraciones genéticas.

"Sabemos que la persistencia de una cantidad ínfima de células tumorales tras el tratamiento (enfermedad mínima residual) tiene una repercusión directa en la supervivencia de los pacientes con mieloma. Por ello, es imprescindible entender su biología para descubrir nuevas formas de eliminarlas. Gracias al trabajo coordinado y la experiencia de nuestro grupo en citometría y secuenciación de nueva generación, hemos logrado detectar, aislar y caracterizar estas células", han explicado los investigadores, cuyo trabajo ha sido publicado en la revista 'Blood'.

Este conocimiento de la biología de la enfermedad mínima residual es muy revelador ya que, además de saber por qué estos pacientes no responden al tratamiento, permite modificar el abordaje convencional y abre la puerta a nuevas alternativas más eficaces.

"Una de las conclusiones de este trabajo apunta a que estas células son quiescentes, por lo que su estudio mediante PET, que se basa en la detección de células metabólicamente activas, podría ser menos eficaz a la hora de detectar estas células", han argumentado los expertos.

El estudio ha demostrado que alcanzar una enfermedad mínima residual negativa debe ser el objetivo del tratamiento para los pacientes con citogenética de alto riesgo, ya que permite igualar su pronóstico a los pacientes de riesgo estándar que también alcanzan enfermedad mínima residual negativa.

Por otro lado, el trabajo señala que algunas mutaciones presentes en el momento del diagnóstico desaparecen en las células de enfermedad mínima residual, sobre todo en pacientes con citogenética de riesgo estándar.

"Estos hallazgos, descritos en este estudio por primera vez, alertan de que las terapias dirigidas a la enfermedad mínima residual positiva deben basarse en el estudio genómico de las células que persisten tras el tratamiento, ya que el perfil observado al diagnóstico puede haber cambiado", han zanjado los investigadores.


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