SOCIEDAD

La segunda fase del Canal de Navarra recorrerá hasta 80 kilómetros a través de dos grandes tuberías

Permitirá el abastecimiento de agua de boca de calidad a más de 70.000 habitantes de la Ribera y regar más de 20.000 hectáreas. 

Una vista del Canal de Navarra desde la cantera de Alaiz. ARCHIVO
Una vista del Canal de Navarra desde la cantera de Alaiz. ARCHIVO

El Consejo de Administración de la sociedad Canal de Navarra (Canasa) ha decidido este martes apostar por la ejecución de dos tuberías construidas simultáneamente para la segunda fase del Canal de Navarra. La actuación permitirá poner en riego hasta 21.522 hectáreas.

Canasa ha explicado en una nota que el estudio de alternativas de la segunda fase del Canal de Navarra ha sido objeto de un "profundo análisis con el objeto de que la solución finalmente adoptada sea la que mejor responda a las necesidades de los usuarios, en términos económicos y sociales, y sea respetuosa con el medio ambiente".

Así, descartada la construcción de un canal a cielo abierto y escogida la solución de una conducción en presión por sus "ventajas técnicas, hidráulicas y de explotación", se han estudiado tres posibles alternativas para su ejecución, siendo finalmente seleccionada la propuesta que contempla la ejecución de dos tuberías construidas simultáneamente.

El conjunto de actuaciones incluye la construcción de una conducción de entre 70 y 80 kilómetros de longitud, que parte del canal actual en el término municipal de Pitillas y finaliza en Ablitas, cruzando los ríos Aragón, Ebro y Queiles, las Bardenas Reales y las autopistas A-68 y AP-68.

Se prevé además la ejecución, a lo largo del trazado, de 11 tomas para la puesta en riego de las correspondientes zonas y de dos balsas de regulación, una en el origen, en Pitillas, con una capacidad de 0,45 hm3 , y otra en la zona final, en el entorno de Montes del Cierzo, en Tudela, con una capacidad de 9,06 hm3.

Según ha destacado Canasa, la actuación mejorará el suministro doméstico e industrial de diversas poblaciones de la zona de la Ribera navarra con una reserva hídrica inicial de 21 hm3, permitiendo poner en riego hasta 21.522 hectáreas.

En la reunión del Consejo de Administración de Canasa, que se ha celebrado de manera telemática, han participado la directora general, Rosa Cobo, y por parte del Gobierno de Navarra, el consejero de Cohesión Territorial, Bernardo Ciriza; el consejero de Desarrollo Económico y Empresarial, Manuel Ayerdi, y la consejera de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Itziar Gómez.

Durante la reunión, el Consejo de Administración ha autorizado la adjudicación del contrato de servicios de explotación de las infraestructuras del Canal de Navarra con los objetivos, entre otros, de operar el sistema de manera que permita suministrar adecuadamente los volúmenes de agua demandados en los puntos de captación que correspondan y garantizar que las infraestructuras se encuentren, en todo momento, en disposición de cumplir la función para la que fueron proyectadas y construidas, procurando una adecuada conservación de las condiciones de funcionalidad, seguridad, limpieza e higiene del conjunto de las instalaciones.

Nueve empresas han presentado sus ofertas, siendo finalmente seleccionada la UTE Obras y Servicios Públicos S.A. - Técnica y Proyectos S.A., por un importe de 3.261.192 euros (IVA incluido) para los dos primeros años de duración, con dos posibles prórrogas de un año cada una, hasta un máximo de cuatro, por un importe total de 6.522.384 euros.

Por último, en la reunión se ha autorizado la firma de un convenio con la Comunidad General de Regantes con una vigencia hasta el 31 de diciembre de 2020 en el que se proponen las tarifas para los ejercicios 2019 y 2020. En próximas fechas se prevé mantener un encuentro con la Comunidad General de Regantes del Canal de Navarra para abordar estas cuestiones.

COLABORACIÓN INSTITUCIONAL

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha destacado que el acuerdo alcanzado entre Navarra y el Estado sobre la construcción de la Segunda Fase del Canal de Navarra es "un nuevo ejemplo de entendimiento y colaboración interinstitucional que nos va a posibilitar abastecer de agua de boca de calidad a más de 70.000 habitantes de la Ribera y nos va a permitir garantizar las necesidades de agua de riego e industrial, avanzando de este modo en el equilibrio territorial y en el desarrollo económico de la zona".

Chivite ha afirmado que "llevar agua de calidad a la Ribera de Navarra es una prioridad de primer orden para el Gobierno que presido" y ha asegurado que el proyecto de la Segunda Fase del Canal "ha estado en la hoja de ruta de este Ejecutivo foral desde los inicios".

Además, la jefa del Ejecutivo ha remarcado que "este proyecto de la segunda fase del Canal de Navarra es susceptible de recibir ayudas del Plan de Reconstrucción Europeo". Asimismo, ha incidido en "su importancia de cara a adelantarse y poder mitigar posibles efectos del cambio climático, uno de los mayores retos medioambientales".

Chivite ha explicado que el Gobierno de Navarra y el Gobierno central han acordado el suministro de agua de calidad a la Ribera mediante la construcción simultánea de dos tuberías en la Segunda Fase del Canal de Navarra. El acuerdo "prioriza la rentabilidad social y estratégica del proyecto".

A este respecto, el Gobierno foral ha recordado que, con cierta frecuencia, se detectan deficiencias en la aptitud del agua suministrada para consumo humano en la Ribera y que la misma viene derivada de la mala calidad del agua de las fuentes de suministro provenientes del Ebro-Canal de Lodosa, canal Imperial y aguas de pozo, según los estudios elaborados por las empresas INTIA S.A. y NILSA (2016). Asimismo, este proyecto de la Segunda Fase posibilitará la puesta en riego de hasta 21.522 hectáreas.

De igual modo, construir dos conducciones de manera simultánea producirá una mayor garantía de suministro ante posibles averías o mantenimiento. "Este factor es muy importante tanto en el caso de los riegos como en los abastecimientos", ha añadido el Ejecutivo.

Otro aspecto destacable es la menor afección que se producirá desde el punto de vista medioambiental y arqueológico en el territorio al realizarse una única intervención en el mismo. De igual modo, los trabajos de recuperación paisajista y medioambiental serán más acotados en el tiempo.

Finalmente, desde el punto de vista económico la solución seleccionada conlleva un menor presupuesto frente a la opción de dos conducciones con decalaje: 220 millones de euros frente a los 225 millones de euros de la alternativa decalada.


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