• sábado, 10 de diciembre de 2022
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PAMPLONA

Los misteriosos monos de peluche que 'viven' en Pamplona en un árbol de Iturrama

Son varias las teorías sobre el origen de los primates de peluche que aparecieron sobre un árbol de la calle Pedro I de Pamplona

Mono de peluche en un árbol de la calle Pedro I de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Mono de peluche en un árbol de la calle Pedro I de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Una colonia de monos de colores vive sobre un árbol de la calle Pedro I, en el pamplonés barrio de Iturrama. Hace varios años que residen allí. Son monos de peluche, de colores vivos e intensos, de los que se pusieron de moda antes de la pandemia en San Fermín, y que se convirtieron en el codiciado objeto de las casetas de tiro y las tómbolas de las barracas.

Los habitantes del barrio pamplonés comenzaron pronto a especular con el origen de la aparición de aquellos monos que, si por cuestiones climatológicas desaparecían, eran misteriosamente repuestos por alguien.

Asimismo, si sufrían algún tipo de acto vandálico, o si el padre de algún niño encaprichado se encaramaba al árbol para hacerse con algún ejemplar, también era repuesto prácticamente sobre la marcha, sin que los vecinos conocieran ni quién, ni por qué.

Mono de peluche en un árbol de la calle Pedro I de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Monos de peluche en un árbol de la calle Pedro I de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Entre las teorías de su origen, ganó fuerza un tiempo la tesis de quienes pensaban que tenía algo que ver con el nombre del barrio. ¿Y tu rama?, la pregunta que se harían dos monos en conversación. Pero nada más lejos. De hecho, el nombre de Iturrama procede del euskera y significa "fuente de la madre" en alusión a los depósitos de agua subterránea y manantiales que brotaban en la zona.

Descartada esta hipótesis, se relacionaron los monos con un homenaje al mítico "mono Charlie" de la Taconera, con el que crecieron varias añadas de Pamploneses. Pero tampoco.

La explicación es bien sencilla. El árbol en cuestión se encuentra ante el número 10 de la calle Pedro I, justo delante de la Bodega Erribera -la "Bodeguilla- como le llaman cariñosamente los vecinos del barrio. Un cliente de los de toda la vida, llevó justo después de la pandemia, cuando comenzó el primer curso escolar, uno de estos monos. Al parecer, algunos de los niños que acudían al colegio y pasaban por delante, se quedaban mirando al mono. 

Este cliente, junto con el resto de su cuadrilla pensaron que "una forma de alegrar a aquellos niños que tan mal lo habían pasado durante el confinamiento", podría ser exhibiendo ese mono, el cual encaramaron al árbol de delante de la "bodeguilla".

Y surtió efecto, porque -efectivamente- los niños del colegio Larraona, de la Ikastola Amaiur, del Colegio de Educación Especial Muñoz Garde y de la guardería Anjós, los cuatro muy cerquita del establecimiento, se quedaban mirándolos. Al día siguiente otro de los clientes llegó con otro mono y así sucesivamente, la colonia de primates de peluche fue creciendo, hasta el punto de que se han contado simultáneamente hasta seis o siete muñecos.

Los propietarios de la "bodeguilla" y las cuadrillas que frecuentan el bar se han encargado de mantener sobre el árbol siempre una cantidad de peluches para "alegrar la vida del barrio" y quién sabe si "convertirlo en una vistosa y colorida tradición.


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