• miércoles, 01 de febrero de 2023
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TRIBUNALES

¿Violó el detective a la becaria, hija de su amigo?: la rocambolesca historia real

Un detective de 56 años se enfrenta a ir a la cárcel por un presunto abuso sexual a una joven de 27 años, becaria en su despacho e hija de un amigo suyo.

El acusado, durante el juicio en la Audiencia. EUROPA PRESS
El acusado, durante el juicio en la Audiencia. EUROPA PRESS

Un detective de Mallorca de 56 años ha negado este jueves, en la Audiencia Provincial de Baleares, haber violado a la hija de un amigo, que además fue becaria en el despacho en el que trabajaba, asegurando que lo que ocurrió "fue una relación entre dos adultos".

El hombre se enfrenta a una pena de cinco años de cárcel por un presunto delito de abuso sexual. La víctima, una estudiante de criminología, tenía 27 años en el momento de los hechos y había consumido varias bebidas alcohólicas.

En su declaración como investigado, el hombre ha negado que mantuvieran relaciones sexuales completas, asegurando que sólo fueron "besos" y "caricias" y que ella se desnudó parcialmente, pero que no llegó a más. Así, el detective ha mantenido que es "totalmente falso" que se "abalanzara" sobre la víctima o que se aprovechara de un avanzado estado de embriaguez.

El acusado y la víctima, de 27 años, coincidieron en noviembre de 2017 en una cena en un restaurante a la que también acudieron el padre de la chica y otros conocidos. El padre de la víctima se marchó pronto porque tenía un viaje: "Me voy, cuidádmela, ¿eh?", dijo a sus amigos.

Tanto el procesado como la denunciante han coincidido en que se quedaron en la barra tomando una copa; según la chica, se quedó porque estaban manteniendo una conversación sobre criminología que le parecía profesionalmente interesante.

Los dos también coinciden en que el detective se ofreció a llevar en coche a la joven y que ella aceptó porque, aunque había ido al restaurante con su propio vehículo, prefería no conducir tras haber tomado una copa.

Según ha declarado la mujer, iba "perjudicada", y como estaba preparando una oposición, no quería arriesgarse a dar positivo en un control de alcoholemia. Además, el acusado era un amigo de su padre y no vio "ningún peligro".

A partir de ahí, sus versiones difieren. La joven ha relatado que tiene "muchísimas lagunas" y que lo siguiente que recuerda es estar en casa del procesado. La víctima ha ratificado que, en un momento dado cuando estaban en el sofá, el hombre se puso sobre ella, le arrancó la parte de arriba de la ropa y le tocó los pechos.

La víctima ha dicho que se quedó "en estado de shock" y "como un muñeco de trapo", sin ser capaz de reaccionar; más tarde, recuerda haberse despertado al notar que el hombre le estaba practicando sexo oral. "Vi su cara y cómo se subía la bragueta", ha declarado.

Después de esto la joven se levantó y fue al baño a vomitar. "Él me decía que tenía actitud de niña", ha contado la chica. Tras esto salió del domicilio y él la siguió en coche, pero ella no quiso subirse y llegó a pie hasta la casa de su madre. "Sé que me desplomé y que mi madre estuvo dos horas intentando recogerme del suelo. No podía hablar, sólo decía que me quería morir", ha recordado.

Su madre ha explicado que la chica no paraba de "llorar" y de expresar que "tenía asco". Su padre también ha indicado que al principio "no conseguía articular dos palabras seguidas" y que finalmente le confesó que su amigo "el detective" había abusado de ella. Cuando el padre llamó a su amigo pidiendo explicaciones, éste le dijo que sí que estuvieron "juntos", que hubo "unos besitos" y "que parecía que a ella le gustaba".

EL HOMBRE AFIRMA QUE ELLA SE LE HABRÍA INSINUADO

El acusado, por su parte, ha mantenido que ella le habría dado a entender que quería mantener relaciones, diciéndole que no quería volver a su casa y que ambos ya eran "mayorcitos". "Le pregunté directamente si quiere que vayamos a mi casa y me dice que sí", ha indicado el acusado, que entendió que lo que ella quería era tener sexo.

El hombre ha negado que la joven fuera excesivamente ebria, a pesar de que ha admitido que fue al baño a vomitar varias veces. Según su versión, tras charlar un rato empezaron a besarse y acariciarse. Ha admitido que le tocó los pechos pero ha asegurado que ella "también estaba colaboradora" y que le desabrochó el cinturón.

Así, el detective ha afirmado que la joven empezó a desvertirse de cintura para abajo, y que él la besó en las piernas y la zona del pubis pero no en los genitales. Siguiendo con su relato, ella pidió un preservativo y como él no tenía decidieron "no hacer nada". Después ella se marchó de la vivienda.

A la mañana siguiente el detective recibió una llamada del padre de la chica, exigiéndole que le diera su versión porque su hija estaba "destrozada".

El acusado ha relatado que inmediatamente después llamó a un abogado. En la Policía y en el Juzgado, el hombre lo negó todo y no reconoció ningún tipo de contacto sexual con la denunciante; en el juicio ha justificado lo que declaró diciendo que lo hizo por recomendación del abogado, al no haber tenido acceso aún a la causa para estudiarla. "Yo no he hecho nada", ha insistido.

SE ENCONTRÓ SEMEN Y SALIVA DEL ACUSADO

Las pruebas médicas y criminológicas confirmaron que en la ropa de la víctima había restos de semen del acusado y en un hisopo vaginal se detectó su saliva, a pesar de que en el juicio ha negado en todo momento que le practicara sexo oral o que eyaculara: "Ni siquiera me bajé los pantalones", se ha defendido.

De hecho, el procesado ha reconocido que no tiene explicación para esos hallazgos resaltando que se hizo la vasectomía 20 años antes.

Además de la pena de cárcel, la Fiscalía pide una orden de alejamiento durante cinco años, así como una indemnización de 7.800 euros por daños morales y psicológicos.


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