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Podemos, el partido que venía a renovar las instituciones navarras y las convirtió en un circo político

La formación morada irrumpió en 2015 como cuarta fuerza política en Navarra y ha acabado con una crisis interna que puso en jaque al cuatripartito.

Laura Pérez interviene junto a parte de la dirección nacional del partido (como la portavoz adjunta en el Congreso, Ione Belarra, o uno de los fundadores del partido, Juan Carlos Monedero) en un acto electoral de Podemos en Pamplona durante una campaña electoral. Archivo / IÑIGO ALZUGARAY
Laura Pérez interviene junto a parte de la dirección nacional del partido (como la portavoz adjunta en el Congreso, Ione Belarra, o uno de los fundadores del partido, Juan Carlos Monedero) en un acto electoral de Podemos en Pamplona durante una campaña electoral. Archivo / IÑIGO ALZUGARAY  

Podemos irrumpió como un huracán en el panorama político navarro allá por el año 2015, prometiendo convertirse en el adalid del cambio a la hora de hacer política.

Cuatro años después, la formación morada se ha desinflado de forma vertiginosa y ha terminando erigiéndose como emblema de todo lo que no hay que hacer en política después de protagonizar una guerra intestina por disputarse el poder.

Con una trayectoria en auge, Podemos desembarcaba en Navarra como heredera del movimiento indignado del 15-M y aupada por sus grandes resultados en las elecciones europeas del año 2014, en las que se convirtió en el cuarto partido más votado a nivel nacional.

La principal duda era ¿quién canalizaría el partido en Navarra? Se optó por un proceso de primarias para elegir al secretario general de Podemos - Ahal Dugu, la marca morada en la Comunidad foral.

Laura Pérez durante sus inicios políticos solicitando el voto para las primarias internas de Podemos en Navarra. ARCHIVO

A aquellos primeros comicios internos se postulaba Joan Josep Bosch, que contaba con el respaldo de la dirección nacional y a priori era el candidato con más opciones, y Laura Pérez, que ya anticipaba el acercamiento hacia la izquierda abertzale.

La abogada y profesora de euskera Laura Pérez no era un rostro del todo desconocido para la ciudadanía navarra. La candidata se hizo notar en 2011, cuando aprovechó la visita a Pamplona del por entonces Príncipe Felipe para encararse con su alteza y reclamarle que quería dejar de ser una "súbdita".

 

La votación abierta de Podemos se saldó con una sorpresiva victoria de Laura Pérez, que se convirtió en la secretaria general de Podemos en Navarra y revalidó después su posición para liderar la lista de la formación morada en las elecciones forales de 2015.

Podemos irrumpió en 2015 en la Cámara foral con 7 parlamentarios y se erigió en uno de los pilares para sustentar el Gobierno cuatripartito de Uxue Barkos (Geroa Bai) junto a Bildu e Izquierda-Ezkerra.

El acuerdo entre las cuatro formaciones permitió a Podemos, que no entraría al Ejecutivo foral, ostentar la presidencia del Parlamento de Navarra. Para el puesto designaron a Ainhoa Aznárez, que había sido concejala del PSN en Pamplona entre 2003 y 2007, aunque después abandonó el partido.

Las desavenencias internas comenzaron en 2017, cuando la hasta entonces secretaria general de Podemos en Navarra, Laura Pérez, perdió el timón de la formación morada.

Pérez fracasó en las nuevas primarias para elegir secretario general, un puesto que consiguió el diputado Eduardo Santos, que contaba con el beneplácito de Pablo Iglesias y la dirección nacional después de que su anterior candidato oficialista (Bosch) hubiera sido derrotado en las primeras primarias navarras.

A partir de entonces comenzó el naufragio político de la formación morada. El partido suspendió la militancia de Laura Pérez al denunciar que había utilizado su voto parlamentario en beneficio propio.

PODEMOS VERSUS LAURA PÉREZ

Su partido le acusó de "infringir gravemente" el código ético de Podemos. El partido aseguró que la política y profesora de euskera había promovido una moratoria en la exigencia a todos los docentes interinos de estar en posesión del máster que sustituía al antiguo CAP (Certificado de Aptitud Profesional) y que la propia Laura Pérez no poseía.

La dirección de Podemos acabó expulsando a Pérez de Podemos y exigiéndole que devolviera su acta como parlamentaria en la Cámara foral.

Lejos de amedrentarse, la que fuera líder del partido continuó el tira y afloja con la dirección y reunió a la mayoría del grupo parlamentario en la Cámara foral para mantenerse en sus puestos.

Laura Pérez y sus tres parlamentarios afines sacaron adelante la escisión Orain Bai, dentro del mismo grupo parlamentario en el que debían convivir con los tres representantes oficiales: la presidenta de la Cámara, Ainhoa Aznárez; Mikel Buil y Tere Sáez, que terminó desmarcándose de ambos bandos.

Los últimos meses de legislatura estuvieron marcados por la guerra intestina para derrocar a Aznárez como presidenta del Parlamento, ya que quienes habían sido sus compañeros trataron de expulsarla del grupo oficial para obligarla a dejar el puesto.

Aznárez acusó a Pérez de emprender esta lucha para tratar de hacerse con el control del dinero del grupo parlamentario de Podemos-Orain Bai. De hecho, la presidenta de la Cámara llegó a bautizarles en público como "Orain Pasta" acusándoles de moverse por intereses económicos para acceder al dinero del grupo.

La presidenta del Parlamento foral se aferró a su cargo con uñas y dientes. De hecho, en la recta final de legislatura decidió cesar a la letrada mayor que ella misma había designado para evitar así que sus excompañeros lograran el visto bueno de los servicios jurídicos en su intención de derrocarla.

Las disputas entre ambas familias de Podemos pusieron en jaque durante semanas al cuatripartito, que veía en peligro la estabilidad de su mayoría de 26 parlamentarios si una de las corrientes se desmarcaba.

UN ESPECTÁCULO CIRCENSE SIN FINAL DE FIESTA

La guerra de Laura Pérez y Ainhoa Aznárez terminó en un empate técnico y ninguna de las dos consiguió mover a la otra de su asiento. Aznárez terminó como presidenta y Pérez no entregó su acta de parlamentaria para seguir controlando el grupo a través de Orain Bai.

Tras el espectáculo circense de Podemos en los pasillos del Parlamento de Navarra, la formación morada pasó pronto a 'sonrojar'.

Los propios dirigentes actuales de la formación política, Eduardo Santos y el candidato a las elecciones Mikel Buil, han asegurado recientemente que han dado "vergüenza ajena".

Santos y Buil han tratado de culpabilizar de la situación a Laura Pérez.  "Nos hemos equivocado cuando confiamos ciegamente en algunos compañeros y compañeras", han apuntado en un escrito en el que trataban de movilizar de nuevo al electorado que confió en su partido hace 4 años.

Por su parte, Laura Pérez ha intentado hasta el último momento volver a concurrir en alguna lista para seguir en el Parlamento foral durante la próxima legislatura.

Con las puertas de Podemos cerradas a cal y canto tras su expulsión, Pérez llamó en varias ocasiones a su casa ideológicamente más cercana, Bildu. Pero la formación abertzale tampoco ha querido contar en sus filas con la ex secretaria general de Podemos, que tampoco ha logrado articular un grupo político a través de Orain Bai.

Sin Laura Pérez en el horizonte y con Podemos cayendo en las encuestas (el último Navarrómetro les auguraba una pérdida de más de la mitad de los escaños con un resultado de apenas tres parlamentarios), ninguna de las dos partes ha conseguido poner un final de fiesta a la función.

Pero el espectáculo debe continuar.


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