Opinión / Juan Luis Sánchez de Muniáin es parlamentario de UPN.

Un récord, un triste récord

Por Juan Luis Sánchez de Muniáin 18 Octubre, 2015 - 23:40

Una de las características más comunes a todo sistema democrático es el principio según el cual los poderes públicos no pueden actuar de manera arbitraria. Es decir no pueden anteponer su voluntad por encima de  las leyes y la seguridad jurídica.

El representante democrático actúa guiado por la ley y el déspota o el cacique procede  guiado  por su voluntad y excluye y censura aquello que no es de su gusto.

A su vez una elemental expresión de la seguridad jurídica en materia de autorizaciones y concesiones administrativas es aceptar que los derechos del ciudadano frente a la administración se entienden reconocidos conforme a la norma vigente en el momento de la solicitud y no con la que se apruebe posteriormente.

Supongamos que deciden subir a 19 años la edad mínima para obtener el carnet de conducir. ¿Alguien en sus cabales podría pretender confiscar los carnets de conducir a aquellos jóvenes de 18 años que ya lo han obtenido previamente a la nueva norma? Pues por esos terrenos ha serpenteado el Alcalde.

Han bastado poco más de los cien días de ejercicio del poder municipal  y ya los Jueces han tenido que parar los pies a  alcalde de Bildu ante un flagrante abuso.

El pasado jueves día 8 de octubre, el juzgado de lo contencioso número 3 de Pamplona ordena al Ayuntamiento de Pamplona dejar sin efecto la prohibición de una exposición en la Ciudadela cuya celebración estaba debidamente autorizada ya que sus solicitantes habían seguido fielmente el procedimiento municipal  y la norma que lo regula.

Para impedir la celebración de esta muestra, previamente autorizada y ya programada el equipo de gobierno de Bildu dictó una suerte de normativa improvisada por la cual repentinamente quedaba prohibido el uso de la sala –precisamente de esa sala-para realizar exposiciones.

Es decir, el poder municipal  cambia la norma general con el fin de impedir un caso particular que,  ( como es fácil deducir) no es del gusto del Alcalde.

Para rematar el atropello, decide intentar anular la autorización apoyándose en la misteriosa y repentina ¨norma¨ ideada días atrás.

La terquedad y autoritarismo municipal se ha impuesto a todas las voces y requerimientos que pedían corregir el desafuero.

Ya no quedaba más que rendirse ante la injusticia o acudir al auxilio judicial, el cual se ha producido de forma razonada y eficaz condenando al Alcalde a deponer su arbitrariedad.

La muestra objeto de censura es la exposición de documentos y objetos que narran la historia de la lucha contra el terrorismo que durante las últimas décadas han llevado a cabo los agentes de la Policía Nacional.

Una lucha que por cierto ha costado la vida nada menos  183 personas, miembros de la policía nacional asesinados por ETA. 183 familias destruidas y el esfuerzo de miles de profesionales para que hoy todos nosotros vivamos en libertad. Como para no merecer el título de Victoria de la Libertad, el resumen de su excelente labor. La victoria de la Libertad frente a la censura de un Alcalde.

Mujeres y hombres, ciudadanos libres y victoriosos frente a un alcalde que en poco más de tres meses une su actuación a los términos:  censura, abuso arbitrariedad…

El récord del Alcalde de Pamplona menos votado de los últimos treinta años es hasta el momento,  celebrar sus cien primeros días con una decisión judicial que corrige su abuso y exceso de autoridad. Triste récord.


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Un récord, un triste récord