Opinión / A mí no me líe

Pipero Maravillas Rozalejo

Por Javier Ancín 24 agosto, 2018 - 8:42

La extraña sensación de coincidir con alguna decisión de este cuatripartito de chalados afortunadamente me duro poco porque cuando desperté por segunda vez, el puto dinosaurio del partido nacionalista vasco reinante y sus vástagos batasunos lo habían vuelvo a okupar.

Unos jóvenes okupas vuelven a abrir el Palacio del Marqués de Rozalejo, conocido como el gaztetxe Maravillas, tras haber sido desalojado esta misma mañana por la Policia Foral. IÑIGO ALZUGARAY
Unos jóvenes okupas vuelven a abrir el Palacio del Marqués de Rozalejo, conocido como el gaztetxe Maravillas, tras haber sido desalojado esta misma mañana por la Policia Foral. IÑIGO ALZUGARAY

No he seguido mucho el tema porque estoy de vacaciones mirando el mar y me da pereza acercarme a la plaza de la Fuente Mataustralianos. Solo sé que me desperté un día, miré el móvil sin ponerme ni las gafas y vi que los forales habían desalojado el edificio público en Navarrería de los jetas que lo habían hecho suyo. Estoy soñando, me dije, y me di media vuelta.

También leí que el Gobierno de Navarra declaraba más o menos que era intolerable que estuviera okupado y que era de ley mandar a los niñatos a la puta calle. Dejé el móvil en la mesilla, me dio un escalofrío pensando que coincidía con las palabras de Barko’s neskas y neskos, por primera vez en toda la legislatura, y me volví a dormir, inquieto.

La extraña sensación de coincidir con alguna decisión de este cuatripartito de chalados afortunadamente me duro poco porque cuando desperté por segunda vez, el puto dinosaurio del partido nacionalista vasco reinante y sus vástagos batasunos lo habían vuelvo a okupar.

El universo volvía a estar en orden, yo flipando y descojonado de la risa y el nacionalismo reinante y patriarcal haciendo el gilipollas, declarando casi que perdón, perdón, que no era desalojarlos lo que queríamos, que no vamos a molestaros más, niños pijos mimados y consentidos nuestros, y que alfombra roja eta verde eta blanca, arrodillados, ante vuestro pipero.

En unas horas, los que nos gobiernan, Barkos eta kompañía, dijeron e hicieron una cosa y su contraria y aquí paz y después miseria. Ni media dimisión por el ridículo, oyes. Será el nuevo hecho diferencial vasco, digo yo, lo del ridículo político, porque no salen de uno y entran en otro de cabeza y con aletas y las gafas de hacer submarinismo puestas. Pamplona es un sindiós y yo como Kafka, me voy a la paya a darme un chapuzón, que les jodan. Y ahí lo dejé, decidido a olvidar el asunto para no tener que escribir de él.

A la vuelta del remojo, en casa, veo un WhatsApp de un colega: -¿Sabes que me he acercado al Palacio del Marqués de Rozalejo para visitarlo y cuando he ido a entrar un maromo con camiseta de los chicos del maíz de Alsasua me ha dicho que no puedo pasar, que es un lugar privado?-  Y ya no me ha quedado más remedio que ponerme a teclear roto de la risa.

-¿Privado? Vete a la mierda, le digo, es demasiado bueno para ser verdad, joder. Aunque me cuadra, oye, porque cuando ocuparon aquel otro edificio en la calle Compañía los vi salir y darle tres vueltas de llave a la cerradura con mucho celo, para que allí no entrara ni Dios cuando ellos no estuvieran.

Lo que hacen estos niños euskokupas mimados es bastante cutre en realidad. Para dotar de dignidad a su bar, cogen un nombre respetable con el que blanquearlo y lo empuercan con sus delirios de humo y vodkas. Pipero Maravillas Lamberto. Y a beber, que es precisamente lo primero que hicieron cuando lo reokuparon, descorchar botellas de champán y llamar al camión de reparto de cerveza para que los avituallara . ¿Qué pensabais, que iban a pedir a la librería del concejal Spiderman Cuenca que les cediera algunos libros, al menos para hacer el paripé chorra, como primera medida o qué? A ver, ni ellos están interesados en la lectura ni Cuenca en ceder gratis nada de su propiedad. Nos ha jodido, que las cosas gratis no existen, hombre. Cuando algo te lo dan gratis es porque otro lo ha pagado, y nunca es el okupa... y nunca es Cuenca.

Me recordó todo esto a cuando tuve una bajera con mis colegas, allá por el pleistoceno, y que la hubiéramos bautizado como biblioteca Jorge Luis Borges para dejar de pagar el alquiler y pillar subvención, haciéndola pasar por un lugar cultural, cuando lo más cerca que estuvimos de honrar al invidente escritor argentino es los ciegos que nos pillamos dentro. Nos pudo la vergüenza, cosa que a los del zurracapote Rozalejo no saben ni lo que es.

Al final los únicos criminales que vamos quedando en Irroña somos los que nos pasamos salvajemente 5 minutos de la hora de la zona azul, ocupamos una plaza de aparcamiento ilegalmente, un ratito, y acabamos con nuestro pobre coche secuestrado y torturado por los chicos de la porra de Asirón en los calabozos del parking de la plaza de la Audiencia. Nosotros sí que somos los auténticos antisistema, desembolsando el puto impuesto antirrevolucionario del ayuntamiento para que a vosotros, pijazos de la Navarrería, no os falte de nada. Pagaros vuestras mierdas, como hacemos todos, cabrones. Y eso es todo.


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