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Opinión / A mí no me líe

La izquierda es una fábrica de parados

Por Javier Ancín 12 marzo, 2021 - 10:29

Mientras tanto el estado sigue recaudando impuestos sin descanso, a manos llenas, como si nos estuviera dando un servicio de lujo. 

Decenas de personas se manifiestan a la llega de Pedro Sánchez al Gobierno de Navarra. PABLO LASAOSA
María Chivite y Pedro Sánchez, en la última visita del presidente del Gobierno a Navarra. PABLO LASAOSA

No hay futuro, pensaba de forma optimista ayer. Ni pasado. Hay un presente cada vez más estrecho en el que desarrollar tu existencia. Vivimos entre un paro juvenil descomunal que no te permite comenzar tu vida hasta que ya es tarde y un quedarte en el paro, con 45, y no poner reengancharte a un curro nunca más para terminarla demasiado pronto.

Últimamente leo en Twitter a muchas de las cuentas más respetadas, a las personas con mejor criterio, más sensatos, anunciarnos que se han quedado en paro y que buscan trabajo. El perfil es más o menos de alguien de cuarenta años con buena formación y mejor cabeza. 

Cualquiera con ojo que tuviera una empresa los contrataría en el acto, para lo que sea, ya les encontraríamos acomodo, pero quizás el problema es que ya no hay empresas. Tampoco hay empresas. No hay nada. 

El talento no es que esté huyendo de España, como dicen, es que directamente se está yendo al paro. 

¿Quién está sosteniendo a las familias, otra vez los jubilados? A saber.

Si esto les pasa a los que consiguen arrastrar seguidores y contarles sus problemas, qué no sucederá debajo, con gente con peores cualidades, sin visibilidad, ocultos a todos. Qué nos estaremos perdiendo en esa masa silenciosa que ni rompe escaparates ni se manifiesta por raperos imbéciles y violentos o patrias tribales inexistentes saqueando tiendas de bolsos de lujo o para homenajear asesinos terroristas, como hace día sí, día también, el entorno de los socios de Sánchez con los etarras. Qué drama no se nos estará escapando porque la mayoría es civilizada, hasta para agonizar injustamente y desaparecer.

Se nos está muriendo una sociedad sin que nadie haga nada. Con nadie me refiero a todos estos políticos que nos gobiernan en España, en Navarra, que se dicen de izquierda, que se dicen preocupados por la sociedad y esas cosas, mucho más que la derecha, recalcan, y que la están matando por su completa dejadez.

Todas las discusiones que plantea Iglesias y Sánchez son de las ideológicas, es decir, de las que no tienen ninguna repercusión en día a día real de la gente. Quimeras, ensoñaciones, deseos locos, castillos en el aire, humo denso de madera húmeda. Nada. 

El mercado laboral español es un desastre, por ejemplo. Que estos gobernantes que vinieron según nos contaron a solucionar los problemas de los de abajo, no estén día y noche buscando una solución a este drama, dice poco de para qué sirve realmente la política y dentro de la política, esa que encima te vende su compromiso social para arrancarte el voto.

El mercado y la administración son un desastre, que hace varios días unos piratas informáticos secuestraron el sistema informático del SEPE, el Servicio Público de Empleo Estatal, y aún no lo han recuperado. ¿Y qué ha pasado? Nada. Tres o cuatro días sin atender a ninguna persona, muchas ya al borde de la desesperación, educada desesperación.

Mientras tanto el estado sigue recaudando impuestos sin descanso, a manos llenas, como si nos estuviera dando un servicio de lujo. Ayer llené el depósito del coche y solo en IVA Hacienda me quitó 12€. No quiero ni saber, porque no nos lo dicen con claridad, lo que nos quitan además en los llamados impuestos especiales.

Ya, ya, ‘tú lo que estás es contra la sanidad y la educación pública’, si el mantra en cuanto alguien se queja de que le fríen a impuestos ya me los sé. Hasta que a alguien se le hinchen los huevos y se ponga a darle fuego –metafóricamente real- a todos los chiringuitos donde tienen colocados los políticos a sus amigos a 60.000€/año. Que ocurrirá, el día menos pensado, y se sacudirán entonces el asunto los que mandan, esa izquierda hipócrita, diciendo que eso es culpa de la ultraderecha. Todos los parados serán de ultraderecha, veréis. Y eso es todo.


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