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Opinión / A mí no me líe

Alsasua debe de pedir perdón a las víctimas

Por Javier Ancín 21 enero, 2022 - 9:49

El Ayuntamiento de Alsasua debería de montar un acto público y pedir perdón por el desprecio al que ha sometido a las víctimas.

Miles de personas se manifiestan en Pamplona por la detención de unos jóvenes tras agredir a dos guardias civiles en Alsasua en 2016. PABLO LASAOSA 16
Miles de personas se manifiestan en Pamplona por la detención de unos jóvenes tras agredir a dos guardias civiles en Alsasua en 2016. PABLO LASAOSA

La historia a estas alturas es por todos conocida. Unos energúmenos de Alsasua, chavales los llamaban los aberchándales y allegados para intentar rebajar el daño de la acción -cosas de niños, ya sabes. Una pelea de bar-, dieron una paliza a dos guardias civiles y a sus parejas mandándolos al hospital. Fueron detenidos, juzgados y encarcelados y esto al poder, a los poderosos de la k, les sentó a cuerno quemado, poniendo a funcionar toda la maquinaria para presionar a la justicia, para señalar a las víctimas.

Llegaron a montar un akelarre en Pamplona donde estuvo contra las víctimas hasta el gobierno de Barkos. Si quieren tirar de hemeroteca por ahí están las declaraciones de su portavoz al comienzo de la manifa amparando a los criminales, olvidando a las agredidos. Un clásico.

Venganza, clamaba el aberchandalato, esto es una venganza del estado opresor fascista y blablablá, otro clásico, e incluso la tele pública del PNV se puso a hacer hasta un documental para avalar cada una de las tesis de los condenados. Todo el aparato de poder aberchándal contra cuatro agredidos, todo el aparato de poder contra dos mujeres que su único delito, incluso visto desde la visión paranoica aberchándal, era ser novias de dos policías.

La justicia fascista española quedará retratada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, bramaban, el estado español no es una democracia y les sacaremos las vergüenzas en Estrasburgo. Y para allí que se fueron, presentando un recurso que creyeron tener ganado desde el principio, convencidos de que su trola también colaría con jueces que no fueran españoles.

Por el camino, las víctimas, ante semejante acoso político-mediático-social, se vieron obligados a abandonar Alsasua. Dos mujeres que tienen que abandonar su casa porque la turba ya no les dejaba vivir.

"No he recibido ningún tipo de solidaridad por parte del Ayuntamiento de Alsasua, de nadie del Ayuntamiento. Nadie me ha llamado para preguntarme cómo estoy", se quejaba una de ellas. Más clásicos en aberchandolandia.

Una persona contra toda una ideología y su aparato de poder. Una persona sola, una víctima, contra las propias instituciones, incluso las de su pueblo, que tomaron partido exclusivamente a favor de sus agresores, dejándole a ella tirada como a una txakurra. Alsasua también era su pueblo, que vivía allí desde siempre, pero el pueblo le acosó hasta que no pudo aguantarlo más y desapareció, para siempre.

Esta semana el tribunal europeo rechazó el recurso de los criminales. Tuvieron un juicio justo, todo el proceso en España fue conforme a los derechos humanos por los que vela esa institución. La injusticia fue cometida contra las víctimas, pero de ellas ya no se acuerda nadie. Instituciones aberchándales, partidos aberchándales, medios de comunicación aberchándales han pasado por encima del tema como sin tocarlo, de puntillas, sin hacer ruido, para poder seguir con la farsa de que las víctimas son los criminales.

El Ayuntamiento de Alsasua debería de montar un acto público y pedir perdón por el desprecio al que ha sometido a las víctimas durante todo este recorrido. Pero no lo hará, eso equivaldría a reconocer que mintieron, se mintieron, nos mintieron, como en el célebre poema de Juaristi con el que explica todo este bucle. Y eso es todo.


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