Opinión / Sabatinas

Macrodecisiones y microconsecuencias

Por Fermín Mínguez 08 abril, 2017 - 8:38

No consigo quitarme de la cabeza la imagen del padre sirio con sus dos hijos gemelos muertos en sus brazos después del ataque químico que alguien ha hecho en nombre de alguien para restablecer un sistema u otro según a quien preguntes. Pero los hijos muertos son de ese hombre, y sólo de él.

Un padre sirio llora desconsolado con los cuerpos de sus gemelos muertos tras el ataque químico.
Un padre sirio llora desconsolado con los cuerpos de sus gemelos muertos tras el ataque químico.

Si escarban en los conceptos de macro y micro encontrarán todo un abanico de definiciones que hablan de que una se enfoca en lo global, en los conjuntos, en lo genérico y la otra en lo particular, en lo individual, lo unitario. Y se aplica a economía, sociología, política o lo que surja. Pensaba en esto cuando veía la imagen de Abdul y sus hijos, porque sí, el señor de la foto también tiene nombre; y una mujer que también falleció en el ataque. Abdulhamid Al Youssef perdió todo por el mero hecho de ser sirio.

Y tras 5 minutos de pena individual, de micro pena, pasamos a la macro explicación. Y las tertulias se llenan de análisis de la situación y si la intervención de la administración Trump significa un enfrentamiento con Putin y la legalidad o no de las armas químicas y así vamos opinando desde el calor de nuestras casas. Alguna bandera en redes sociales. Repaso a algún diario digital para criticar su postura sin leer el artículo. Algún insulto anti capitalista y/o comunista y a volver al calor del macro edredón de casa.

Lo macro y sus cortinas de humo. Ahora todos somos expertos en política internacional a la hora del café. Somos macro expertos en general.

Cada vez estoy más convencido de que lo macro existe para condicionar nuestro micro, favoreciendo esa sensación de libertad en lo pequeño, pero siempre dentro del redil  de lo que establece lo macro. Algo así como la caverna de Platón. Si no pregúntenle a Al Youssef lo que le importa la política de Trump, Asad, Putin o sus respectivos progenitores.

Algo parecido me pasa con los 'Artesanos de la Paz'. Parto de que estoy encantado de que se entreguen las armas, como para no estarlo, igual de contento que estaría si supiera que los asesinos de mujeres dejarán de serlo, lo mismo que si comandos islamistas entregaran su arsenal; cualquier paso por la paz se celebra. Pero lo macro se nos va de las manos también. Lo lógico es vivir desarmado, como hacemos casi todos.  

Me hubiera encantado que los artesanos hubieran aparecido por aquí cuando se descerrajaban tiros en la nuca o se ponían bombas lapas. Ahí. Cuando los Artesanos de la Paz, de la paz de verdad, la micro, se manifestaban después de cada asesinato, de cada muerto (cada todos, ojo). O para echarles una mano a todos aquellos que creyeron que luchaban por un ideal y se comieron un marrón de órdago para mantener en la poltrona a los macro pensadores, ideólogos de procesos que 30 años después siguen viviendo como reyes.

Entre ustedes y yo, en confianza, ¿no les parecería que harían un papelón unos Artesanos de la Paz en el conflicto Sirio?, se autocitan con un versículo de la Biblia, de Mateo, así que nada mejor que predicar con el ejemplo.

Los escenarios de paz los han trabajado todas y cada una de las personas que han resistido durante años, que han sacrificado la vida, social y literalmente, por defender unas ideas. El pensamiento, como decía Unamuno, no delinque jamás.

Y el pensamiento es lo más macro que existe, lo más global y nace de lo más micro que existe, las personas, nuestro convencimiento, nuestra fe, nuestra rabia. Sobre todos ellos se ha construido, no sobre un plano con los zulos donde guardan las armas que aquí nadie quiere ni valora. La paz en Siria se construirá sobre Ahmad y Aya, de nueve meses de edad, y no sobre las hojas de gastos de los artesanos de la paz a posteriori, los ventajistas.

Dejar las decisiones en manos de macros, de bandos, de doctrinas es renunciar a la capacidad personal de pensar, de negociar, de decidir. Y encima luego a dar las gracias. Oigan, que encantados de haberlas pasado canutas todos estos años, y que menos mal que han aparecido ustedes ahora que ya no hay demasiado que temer para convencernos de que no sería posible si no. Jo, gracias de verdad. Así da gusto haber vivido muerto de miedo.

Y muchísimas gracias a quien decidió matar a toda la familia de Abdulhamid Al Youssef para protegerme, ahora el mundo es un lugar mucho más seguro para mi hija con alguien que lo ha perdido todo y tiene cerca a adoctrinadores profesionales. Sí. Gracias. Cuando los artesanos de Siria aparezcan a por las medallas, que le llamen, seguro que está encantado.

En nuestra mano está ejercer de micro o seguir jugando a lo que decidan los macros. Les va mejor que a nosotros.

De momento, y “hasta que decidamos movernos para hacer algunas cosas bien” como canta Mr. Cash, pinta negro.

Porque bastaría con eso, con algunas cosas bien. Bastaría con empezar.


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