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Opinión / Desde el periscopio

Y lloré con Víctor Manuel Arbeloa

Por Cartas desde mi submarino en el Arga 27 marzo, 2022 - 8:52

Amanecí el lunes con una extraña sensación de ilusión y pereza. Que como ya comenté hace unas semanas, me he hecho socio de Sociedad Civil Navarra, que soy de los que piensan que cuando uno cree en algo y ese algo es importante, pues hay que echar una mano si se puede y no esperar a que sean otros los que hagan el trabajo, que no puedo con los que critican todo y no hacen nada.

Víctor Manuel Arbeloa, durante el acto organizado en Tudela por Sociedad Civil Navarra.
Víctor Manuel Arbeloa, durante el acto organizado en Tudela por Sociedad Civil Navarra.

Y digo que me levanté con un espíritu contradictorio porque esa tarde, invitado por SCN, iba a navegar hasta Tudela con el fin de acudir a la presentación del último libro de VictorManuelArbeloaelpoetadelaVida, y precisamente así se titula su libro de poemas, “Cancionero de La Vida contra el Terror”. Y es que a mí VictorManuelArbeloaelpoetadelaVida es un personaje que me encanta y me encandila pero a la vez tengo que reconocer que lo de la poesía no es lo mío, que curiosamente los comandantes de submarinos hemos de tener una mente bastante cartesiana, pero el orden y la pauta de la poesía me pone muy nervioso. El caso es que ordené inmersión y puse a mi submarino USS FORALICO rumbo a Tudela. Llegué con tiempo y tuve la ocasión de tomarme un café con Eduardo, Jose Ramón, Pilar, Ana y  Alfonso de SCN que compartían animada charla con MiguelSanzelexpresidentedelGobiernodeNavarra, JavierEsparzaelportavozparlamentariodeNavarraSuma, JosechoSuarezelparlamentariodelPP y CarlosPerezNievaselparlamentariodeCiudadanos.

Comenzó el acto y tras dejarnos César Lizar claro a todos los asistentes que la poesía o sale de lo mas profundo del corazón o no es poesía, tomó la palabra VictorManuelArbeloaelpoetadelaVida y el acto se rompió y mi espíritu se rompió y el espíritu de todos los asistentes se rompió y el mismo autor se rompió, ¿Se podía hablar con más sentimiento, con más amor y con menos odio de terrorismo y de sus perniciosos efectos? ¿Era posible ser implacable con el terror utilizando como única arma el canto a la vida? Porque eso es lo que estábamos viviendo todos los asistentes al acto, un poético canto a la vida que no a la muerte ni a vidas muertas que todavía no han muerto.

Finalizó el acto y me apresuré a comprar el libro, que por estas cosas modernas sólo se puede comprar en Amazon y como yo vivo en un submarino nuclear, pues lo de las entregas de paquetes lo llevo regular. Y así ando toda la semana leyendo unas “letrillas” antes de acostarme, que aunque hablan del espanto del terror, transmiten profundo sentimiento de paz. Y nada mejor que una buena dosis de paz para conciliar el sueño.

Pero nadie, que se sepa,

nace odiando.

¿Quién les propinó

el sutil e implacable veneno,

que los hizo in-humanos?

¿Quién

el frío licor amargo,

que los llevó a la odiosa venganza,

a cuentas y a plazos?

Olvidadas las armas materiales,

la memoria martirial de las víctimas exige

no pronunciar jamás su nombre en vano,

no volver, por la puerta de atrás, a las andadas,

no refrendar el programa etarril con la otra mano.

¡No amontonar más muerte a los ya muertos.

No profanar su gloria y su descanso!

Dales Señor, la paz que les sangraron.

Dales la vida que les extinguieron.

Dales la lumbre que les arrancaron y

la libertad que les destruyeron.

Victor Manuel Arbeloa

Y con estas letrillas procedo a retirarme a mi pequeño pero acogedor camarote, que mañana parto de nuevo hacia el Mar Negro y la singladura se presenta larga y complicada.
 

Cmte. Xavier de Zumalacarregui.

Comandante en jefe del submarino USS FORALICO


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