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Opinión / Desde el periscopio

Comiendo con un nacionalista

Por Cartas desde mi submarino en el Arga 13 febrero, 2022 - 16:17

Una cosa es ser patriota y amar a tu patria a la vez que aceptas y valoras a otras patrias, y otra totalmente antagónica es ser nacionalista y rechazar a todo el que no sea de tu ideología e incluso llegar a negarle el derecho a la vida. Que lo uno engrandece y enriquece y lo otro empequeñece, aísla y embrutece.

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Hace unos días y a la vista del magnífico tiempo anticiclónico que disfrutamos en nuestra tierra navarra, decidí poner rumbo a Eugui, que siempre es un placer remontar la presa del embalse con mi submarino USS FORALICO. 

Fondeé junto al restaurante Etxeberri con el fin de tomarme un café, que lo sirven francamente bueno, con mi buen amigo JoseaneldelrestauranteEtxeberri. Josean es muy nacionalista, pero lo que tenemos los no nacionalistas es que somos mas abiertos y nada sectarios y no nos importa ser clientes de negocios regentados por nacionalistas, cosa que al revés no suele ocurrir. 

Y estando ahí en animada charla, se unió al café AntxónelVeterinario, otro buen amigo de la zona que venía con ganas de marcha y me propuso bajar a comer a Esnazu, a la fonda Menta. Esnazu es el primer pueblo francés que te encuentras si bajas por el collado de Urquiaga. Menta es un bar restaurante propiedad de un pastor al que me suelo encontrar en mis caminatas por la peña de los Generales, que vivir en un submarino conlleva sacar tiempo para estirar las piernas y no quedarte encogido. En Menta venden un maravilloso queso que elaboran ellos mismos con la leche de las ovejas que pastorean por las campas de Quinto Real, de lo mejor que he probado nunca y he probado unos cuantos, que es manjar que me encanta y no hay país en el mundo donde no lo elaboren.

Así pues, fuimos a Esnazu en la camioneta de Antxón, a la que conseguí acceder tras echar para atrás un sinfín de cachivaches como sogas, cabezales para el ganado, guantes con mas agujeros que un queso mal elaborado, sprais veterinarios, jeringuillas que daban miedo con sólo verlas… y hasta una escopeta. Que hay que ver lo que un veterinario es capaz de poner en el asiento del copiloto. Entramos en la fonda Menta y nos sentaron junto al ventanal, que vaya vistas tiene… altos prados, caballos galopando, vacas pastando, un par de docenas de buitres sobrevolando una cañada,,, y todo ello iluminado por un magnífico sol que intentaba calentar sin demasiado éxito la fría mañana de febrero.

Dimos cuenta de una sabrosa sopa de verduras, posteriormente nos sirvieron una piperrada con bacon que precedió a un buen filete de vaca acompañado por unas muy bien hechas patatas fritas. Y de postre, como no podía ser de otra manera, el espectacular queso de oveja con ocho meses de curación, solo apto para paladares gustosos de saborear quesos fuertes, intensos. El sabor a oveja, a campo, a leche… llenó nuestros sentidos a la vez que el acompañamiento de un buen tinto francés de la zona provocaba toda una explosión de sabor en nuestros paladares.

Y en esas estábamos cuando Antxón me empezó a contar que un par de semanas antes se había ido con su mujer unos días a esquiar a Baqueira, que disfrutaron muchísimo aunque ya empiezan a pesar los años y las horas reales de esquí se han reducido a la mitad a la vez que se han duplicado las paradas en los diferentes chiringuitos de la estación. Y ahí estábamos, intentando igualar la importante cuña de queso que habían dejado a nuestra disposición, el pan que no faltaba y el vino que ya empezaba a dar muestras de agotamiento, cuando Antxón, que también es nacionalista aunque eso sí, es de los que piensan, me hizo partícipe de unas reflexiones que habían hecho su esposa y el, cuando estando en Baqueira se percataron de que el castellano y el catalán convivían con total naturalidad, no se utilizaba eso que aquí algunos mal llaman la lengua propia como factor para diferenciarse, sino que hacían uso de una u otra lengua en función de lo que fuera mejor para lograr una optima comunicación.

También les sorprendió que, a pesar de estar en Cataluña, se vivía la vida con total normalidad, nadie hablaba de política identitaria ni se percibía tensión alguna al respecto. Y como reflexión final, miraban con envidia a esa sociedad que, siendo catalana, dejaban en un segundo, tercer o décimo plano los asuntos nacionalistas y disfrutaban de una prosperidad importante, abiertos a los turistas vinieran estos de donde vinieran. Y lo comparaban con esas sociedades que tan bien conocemos los navarros, en los que todo se ve y se vive bajo el prisma del nacionalismo, rechazando todo lo que no sea vasco y nacionalista, donde se utiliza el euskera como arma arrojadiza y diferenciadora, donde se menosprecia al de fuera como si formara parte de alguna especie extraña e inferior… Un nacionalismo que hace que los pueblos que viven en el se empequeñezcan, se vuelvan endogámicos, tristes, oscuros, aislados y solitarios… Vamos, que una cosa es ser patriota y amar a tu patria a la vez que aceptas y valoras a otras patrias, y otra totalmente antagónica es ser nacionalista y rechazar a todo el que no sea de tu ideología e incluso llegar a negarle el derecho a la vida. Que lo uno engrandece y enriquece y lo otro empequeñece, aísla y embrutece.

Nos tomamos un segundo café, nos dimos un buen paseo por algunas de las campas próximas y cuando ya el sol comenzaba a ocultarse pusimos rumbo a Eugui. Decidí pasar la noche fondeado en el embalse y así poder al día siguiente amanecer con el buen café del Etxeberri y la siempre agradable compañía de JoseaneldelrestauranteEtxeberri.

Me introduje en el USS FORALICO, cerré la escotilla y procedí a encender las luces de posición para pernoctar acunado por las sabias reflexiones de Antxón.
 

Cmte. Xavier de Zumalacarregui.

Comandante en jefe del submarino USS FORALICO


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