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Arar: obras que interpelan

Por Miguel López-Remiro 11 Mayo, 2018 - 9:35

Esta semana he retomado mis clases de Arte.

Obra de Richard Serra en el museo Guggenheim de Bilbao.
Obra de Richard Serra en el museo Guggenheim de Bilbao.

Suelo comenzar con un ejercicio introspectivo pidiendo a los alumnos que elijan obras que les han impactado y que expliquen las razones.

Más tarde realizo este análisis yendo a mis propias elecciones que pasan por Goya, Velázquez, Rothko, Serra, y siempre queda ahí algo que acabo de ver, y en esta ocasión de leer. Y es que me resuena un libro en el que se suceden, precisamente, enumeraciones de impactos estéticos, y también científicos, históricos y biográficos.

Henning Mankell, el conocido escritor sueco de novela negra, escribió durante su convalecencia de una grave enfermedad, un libro sobre su vida que tiene por título nada más y nada menos que “Arenas movedizas”.

Este ensayo autobiográfico cuenta su trance por un espacio de certezas y dudas, sobre su vida y su horizonte, que se va superponiendo en capas que transcurren desde espacios que le han marcado, hasta alusiones a investigaciones sobre el paso del tiempo, la evolución científica, algunos colapsos sucedidos a lo largo de la historia, y por supuesto, emblemas del arte que trazan un recorrido por la historia muy peculiar.

Todo para contarnos una vivencia de descubrimientos o quizás de intentos de enraizamiento. Este especial cuaderno de notas personales, que como buena obra de arte no cae en epopeyas sentimentales ni en conceptualismos, se escribe desde un observatorio del que podemos acercarnos a alguien con razonamiento crítico y sensible.

No he leído las novelas negras de Mankell, y no creo que lo haga tras leer este fabuloso ensayo. Me quedo con este libro por esos hitos que el va marcando desde su infancia y que lanzan un autorretrato o una narración sobre una búsqueda.

Uno de mis elegidos, Rothko, aludió en una ocasión dirigiéndose a la comunidad universitaria que tenemos que tener la esperanza de que los jóvenes encuentren espacios de silencio donde enraizar y crecer.

Y otro de mis escogidos, Serra, habla siempre de como sus obras nos interpelan y nos retratan. Una de sus obras se titula Plow, está instalada en el Guggenheim Bilbao: dos planchas de gran peso de acero metidas en tierra por unos centímetros describiendo un pequeño desnivel casi imperceptible.

Plow significa arar; y en eso estamos.

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