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En recuerdo a Mario Gaviria: alimentos, kilovatios y emociones*

Por La voz de los lectores 15 Abril, 2018 - 17:56

Obituario enviado por David Prieto Serrano, sociólogo, coeditor de Encrucijadas, miembro de Campo Adentro y Territorio de Datos, e investigador.

Mario Gaviria, en la UPNA. UPNA
Mario Gaviria, en la UPNA. UPNA

Mario Gaviria vino al mundo en abril de 1938, en el pueblo de Cortes (Navarra). Un pequeño pueblo de la Ribera del Ebro, asentado sobre el paisaje estepario de la muga con Aragón, que fue durante décadas el laboratorio de una de las trayectorias intelectuales más imaginativas, iluminadoras y generosas del campo sociológico español. En esta "pequeña Holanda" -como le gustaba decir a Mario- conocida por su huerta fértil, a expensas de los regadíos del Ebro, encontramos reflejo material de buena parte de sus inquietudes investigadoras y pasiones vitales. El orgullo de una tierra en la que sus habitantes no han perdido la costumbre de desplazarse en bicicleta -uno de los artilugios, "además de sensual, más eficaces y eficientes de la historia de la humanidad"- y que en la última década se ha convertido en una "punta de lanza de la innovación energética" estatal a golpe de Cierzo (el viento noreste que atraviesa el Valle).

En su mirada a la Ribera del Ebro, se perfila esa máxima del trabajo intelectual como "análisis concreto de la realidad concreta" y de profundización en las contradicciones nuevas -siguiendo a Lenin y a su maestro-amigo, Henri Lefebvre-. Abordando y analizando aspectos diversos como el vertiginoso crecimiento de la ciudad de Zaragoza como polo de desarrollo a mediados de los años sesenta, la investigación de los problemas derivados del cambio de modelo agrario y la ocupación polarizada del espacio en la sociedad actual, hasta la redacción de proyectos energéticos alternativos y de gestión del agua en el corredor del Ebro o la preocupación por la integración de la población musulmana en la zona; observamos cómo se conjuga una enorme capacidad de observación de lo cotidiano, una particular disposición intelectual capaz de componer saberes de distinta procedencia y una desbordante “imaginación sociológica”, que diría Wright Mills.

Pero la práctica investigadora de Mario Gaviria no cae sobre el vacío. Antes que nada, fue un intelectual militante: "Mis libros son caóticos, urgentes, y plantean alternativas". Desde los primeros textos de importancia alertando de los peligros de las centrales nucleares en el Estado español (publicados en Andalán y Diario de Navarra en el año 1973) y las alegaciones para los Ayuntamientos de Tudela y Arguedas (que lograron paralizar la construcción de la central nuclear) se convirtió en el principal agitador y movilizador del ecologismo pionero en aquellos años. Estudios como El bajo Aragón expoliado (1977) o Extremadura saqueada (1978) demuestran no sólo un extraordinario “olfato empirista” (Baigorri) y manejo de información, sino una clara intención de intervención y transformación social y ecológica frente a las dinámicas de desequilibrio territorial, los flujos energéticos, la autonomía regional -“la causa misma del subdesarrollo de unos es el desarrollo de otros” (Benko y Lipietz)- y las potenciales alternativas.

En una entrevista de 1976 en el programa A fondo (RTVE) Joaquín Soler le presentaba como “un hombre que toca tantas teclas que es muy difícil clasificarle”. En aquel momento, Mario Gaviria explica esta aparente indefinición, ajena a los departamentos estancos del saber académico, enmarcando su práctica en el ejercicio de un fuerte compromiso social: “Mi vocación verdadera sería que la gente pueda vivir trabajando poco y viviendo bien, entonces, todo mi esfuerzo va destinado a poder conseguir una sociedad confortable, que no gaste mucha energía, que no polucione mucho, que no se exploten unos a otros, y que sea bastante armónica, es un sueño”. Las posibilidades materiales de esta sociedad futura, supo verlas en su Ecotopía de las Bardenas Reales (esbozada en su presentación de Ernest Callenbach) o en la Serena y Siberia extremeñas (hoy amenazada por un macrocomplejo turístico). Incluso en Benidorm, ciudad que supo analizar más allá de estereotipos y estigmas, reivindicando el potencial sostenible de este modelo de edificación densa frente a la depredación de la costa mediterránea, hasta llegar a proponer la ciudad como Patrimonio de la Humanidad, en el sentido de "materialización en el espacio del Estado del bienestar".

Mario Gaviria ha sido no sólo un sociólogo vanguardista, un gran teórico de urgencia y un agitador de las luchas ecologistas en España. De "mente ágil, ácrata, divertido, informado e informal" (Joaquín Fernández) fue un maestro generoso que no cejó en su labor de enseñanza y formación de casi todo aquel que se le acercaba con interés, con una generosidad inaudita en el campo intelectual actual. Desde su etapa en CEISA -aventura fundante de la llamada "escuela crítica de sociología" y avanzadilla de la institucionalización de la Sociología en España- y la redacción de El Gran San Blas (1968) arropado por gran cantidad de jóvenes a los que puso “la etiqueta de investigador” y lanzó a su primera experiencia profesional, pasando por sus distintas etapas universitarias (en Pensilvania, California, Madrid o Pamplona) y hasta sus últimos días destacó por su capacidad de animar numerosos "círculos de generosidad intelectual" (Isabela Velázquez/Agustín Henández Aja) y poner en práctica una metodología fundada en el aprendizaje situado que ha marcado a varias generaciones de sociólogos, urbanistas y activistas.

In memoriam, Mario Gaviria Labarta (Cortes, 1938-Zaragoza, 2018). Gracias por todo lo que nos supiste dar.

*Alimentos, kilovatios y emociones fue un título descartado para su último libro El paraíso estancado (2015), pero que funciona extraordinariamente como manifiesto en tres palabras de las inquietudes vitales de Mario Gaviria, por la buena vida, alimentación saludable y energías limpias.

Este obituario es obra de David Prieto Serrano. Sociólogo. Coeditor de Encrucijadas, revista crítica de ciencias sociales (www.encrucijadas.org). Miembro de Campo Adentro (inland.org) y de Territorio de Datos (territoriodedatos.org). Investigador en campos como la sociología territorial, juventud y mercado de trabajo o movimientos sociales. Parte del Grupo de estudios sobre Ecologías del Sistema del Arte, Nuevos Paisajes y Territorio en Cultura Contemporánea (Matadero, Madrid).

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