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Siete años, de Peter Stamm

Por Javier Serena 04 mayo, 2016 - 7:00

Siete años, de Peter Stamm (Weinfelden, Suiza, 1963), tiene un planteamiento en apariencia sencillo y previsible, aunque con un tratamiento sutil que le aporta una profundidad inusual: retrata la vida a primera vista perfecta de una pareja, Alex y Sonja, desde sus tiempos universitarios hasta su separación décadas después. Ellos encarnan la pareja ideal -jóvenes y guapos y bien relacionados y ambos exitosos arquitectos, con un estudio conjunto que será un negocio próspero durante años- pero poco a poco se revelarán sobrepasados por un anhelo de perfección abstracta que finalmente los alejará de la felicidad, convirtiéndolos en personajes abrumados en un contexto frío y deshumanizado.

El rastro que plantea Stamm desde el comienzo de lo novela hace prever el fracaso de Alex y Sonja, unidos más por la inercia de su brillantez de sus tiempos de estudiantes que por una comunión verdadera, incapaces uno y otro de establecer un tipo de alianza imperfecta, aunque sea más cierta y terrenal: en su primera noche juntos no tendrán relaciones por no contar con preservativos a mano, ajenos a la experiencia del exceso o del error, mientras que en su segunda cita Sonja se presentará con su compañera de piso, y más tarde, cuando decidan ser padres, ella programará sus encuentros para favorecer su fertilidad, sin que nunca llegue a quedarse embarazada.

Ese mismo alejamiento se apreciará también cuando uno y otro se confiesen sus respectivas infidelidades, que son aceptadas con la tranquilidad de un accidente cotidiano, faltas que no llegan a herir a ninguno de los dos, porque son asumidas a través de un cálculo de comprensión, de la razón del futuro compartido antes que cualquier otro dilema.

Esa es la dinámica de esta pareja ideal, tan formada y excelente a ojos de quien les observa desde fuera como vitalmente inmadura en la intimidad, en un marco que viene a acentuar el vacío secreto en que deambulan, cada vez más solos y desorientados: la atmósfera de Münich de los año 90, entre proyectos de arquitectura y museos y exposiciones en galerías de arte contemporáneo, en un paisaje que a lo largo de la novela pasará de representar el éxito y la excelencia, para ofrecerse con el horror de frialdad de un infierno poblado de seres infelices, perdidos por la búsqueda de ideales que germinaron en su primera juventud y cuyo engaño no logran superar.

Varios personajes acompañan su decadencia a lo largo de la novela: Rüdiger y Ferdi, compañeros de facultad, o Antej, una pintora de la edad de sus padres que asistió a su relación desde sus inicios, y de todos ellos serán Alex y Sonja quienes más brillantes se presenten en su juventud, aunque también los más decepcionados por su propio desencuentro con el paso de los años.

Pero es otro personaje el que mejor representa la medida de su error: se trata de Ivonna, una vieja amante de Alex que lo seguirá entre las sombras durante décadas, una inmigrante ucraniana, tímida, apocada y sin grandes encantos físicos, que trabaja de cuidadora o limpiadora, en una precariedad social y material completa, y que pese al desprecio que experimenta por ella desde el día en que la conoció será para Alex el único refugio que encuentre con los años, el único espacio de libertad, pues sólo en las tardes en que comparte con ella se siente al margen de la red de responsabilidades que poco a poco lo doblegan.

Un hecho definitivo en la quiebra del matrimonio será la ruina de su estudio de arquitectura: hundido el negocio, pasada la juventud y la belleza, desvanecida la abstracción de las antiguas aspiraciones, nada los une, y quedan enfrentados al mismo desencuentro y el mismo vacío que los invadía el primer día, aunque ahora sin espléndidos elementos de decorado de camuflaje.

Con todo, el propósito de Peter Stamm no parece ser relatar la historia de un fracaso, sino de un largo proceso de emancipación: “Era aquella mezcla de miedo y liberación que sólo había sentido cuando estaba con Ivonna, y únicamente durante breves instantes”, declara Alex al aceptar su nuevo futuro en solitario en las páginas finales de la novela.  Una intención también apuntada en el propio título del libro, Siete años, que señala un episodio bíblico: la historia de Jacob, Raquel y Lea, en un desencuentro en el que Jacob perderá siete años con la mujer equivocada, para dedicar otros siete a recuperar a la que hubiera debido escoger en un primer momento. Un camino semejante al que se enfrentan los personajes de esta novela, cegados durante décadas por los convencionales parámetros del éxito del engañoso mundo en que deambulan.

Ficha

Título: Siete años

Autor: Peter Stamm

Editorial: Acantilado, 272 págs. 20 €. 

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