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Blog / Capital de tercer orden

En Navarra no hay pueblos bonitos

Por Eduardo Laporte 09 octubre, 2018 - 11:05

A juzgar por los famosos ‘ránkings’ de lugares con encanto, diríase que la Comunidad Foral es la región menos agraciada de España

Ochagavía, una de las localidades de Navarra
Ochagavía, una de las localidades de Navarra. TURISMO NAVARRA

Los viernes me suele gustar desayunar en un Vips con un periódico en papel. Es un día alegre para abordarlo desde la prensa, que incluye guías del ocio, suplementos culturales, críticas de los estrenos de cine y cuadernillos de viaje. Todo el periódico, como el propio día, tiene algo de promesa de felicidad, aunque luego no vayamos a ninguno de esos lugares y dediquemos el fin de semana a tocarnos el higo: el presagio del verano es mejor que el propio verano, dijo aquel.

Aunque uno repasa las listas de pueblos bonitos de España, esas que no nos gustan pero que miramos de reojo y resulta que ha estado en unos cuantos. De los 40 pueblos más bonitos de una votación lanzada por ‘El Viajero’, puedo poner la chincheta en: Santillana del Mar, Aínsa, Trujillo, Alquézar, Mojácar, Almagro, Sos del Rey Católico, Chinchón, Laguardia y Villanueva de los Infantes. La mayoría de paso, unas horas, tan sólo en dos con pernoctaciones.

Me queda mucho por viajar, pues no conozco ni siquiera de paso Cadaqués, Albarracín, La Alberca, Frigiliana, Pedraza o Puebla de Sanabria. Diré que algunos de los topónimos citados no los había oído en mi vida, como Cudillero, Llastres, Besalú, Setenil de las Bodegas, Bárcena Mayor o Liérganes.

Una vida entera no bastaría para conocer este país nuestro. Las hoces del Duratón. El otro día, en un bar, pedazo de cartelón con este paisaje impresionante. ¿Tú has estado? Yo tampoco. A la ansiedad por querer visitar todas las exposiciones que programan en Madrid en otoño y ver todas las pelis, leer todos los libros y hacer todos los planes (de los que me entero a posteriori), se une conocer todos los pueblos con encanto. ‘El Viajero’, sus lectores, te proponen 40. No está mal para empezar. ¿Hay alguno navarro? No.

Curiosamente, el citado suplemento incluye nada menos que tres páginas a la Ribera navarra, que si el hotel Aire de Bardenas, Senda Viva, Balcón de Pilatos y exaltaciones de la verdura varias, lo cual anula en parte la idea central de esta columna, que no es otra que constatar que nos vendemos mal. Porque, ¿ni un solo pueblo navarro elegido por los lectores de tan prestigiosa publicación entre 40?

Acaso el español medio no conoce Olite, Espinal, Zubieta, Ituren, Elizondo, Ciga, Ochagavía, Roncesvalles o Lumbier? ¿Quizá no estén a la altura de los Albarracín o Luarca? No caeré yo en forales chovinismos, mas me temo que no es tanto una cuestión de belleza en sí como de ganas de ser reconocida. Navarra, que aguantó como reyno más que ningún otro territorio peninsular, pareciera que tras la Ley Paccionada decidiera no llamar demasiado la atención no fuera que viniera santa Rita a quitarnos lo que nos habían dado.

LA EXCEPCIÓN DE ELIZONDO

¿Y esto cómo se traduce en que los pueblos de Navarra parezcan no contar para el turista medio? Pues aquí me pillas y esto es una columna de opinión y no un ensayo científico y yo opino con eso tan manido de que no sabemos vendernos más allá de Sanfermines o que más que no saber no queremos. No tanto por el desdichado ‘alde hemendik’ alsasuarra como por una cosa carlista, toma ya, de estar a gusto los de casa, junticos, al calor del brasero, y no me líes con los de fuera.

Sin ir más lejos, hace poco citábamos por aquí a Estella como un lugar que podía ser la monda lironda y que se conforma con un seis y medio. Al desastrado aspecto de la plaza de la Inmaculada, donde el monumento al auroro, me remito. Setos mal cortados, pintadas, carteles a medio despegar, dejadez en general.

Siempre me ha dado la sensación de que Navarra padecía un injusto olvido turístico en comparación con País Vasco, Asturias o la vecina Aragón, con sus pocos pero señalados enclaves. Tuvo que ser de nuevo la literatura (digo de nuevo por el ‘Fiesta’ hemingüeyano) la que pusiera a Navarra en el mapa, con el Elizondo recreado por Dolores Redondo que de pronto abrió el Baztán al gran público, no pocos de ellos frikis de la novela negra.

Luego uno revisa algunos datos y resulta que sí viene gente, sobre todo a casas rurales, donde contamos con 640 establecimientos, frente a los 362 del País Vasco y los 1350 de Asturias. Conclusión, quizá sí sepamos vendernos, pero por lo bajini. Que no se note, que no nos saquen en los papeles. No muramos de éxito. ¿Pueblos bonitos? Ni hablar.

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