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Siete años de cárcel para el etarra Andoni Goikoetxea: uno de los mayores expertos en explosivos

El etarra escondía artefactos explosivos y material para confeccionarlos en varios caseríos y zulos.

Andoni Goikoetxea Gabirondo, presunto miembro del comando Erreka, durante el juicio. EFE
Andoni Goikoetxea Gabirondo, presunto miembro del comando Erreka, durante el juicio. EFE  

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de siete años de cárcel para el miembro del comando Erreka de ETA Andoni Goikoetxea por almacenar y ocultar artefactos explosivos y el material para confeccionarlos en varios caseríos y zulos situados en el País Vasco y Navarra en 2010.

La Sala de lo Penal del alto tribunal ha desestimado el recurso del condenado y ha confirmado la pena que le impuso la Audiencia Nacional por un delito de terrorismo de depósito de explosivos.

El tribunal que le juzgó consideró probado que, junto a Aitor Esnaola (ya condenado), escondían material explosivo en el caserío familiar de este último en Legorreta (Guipúzoa), y en zulos de la provincia y de Navarra, donde se encontraron las huellas de Goikoetxea.

Allí se hallaron 850 kilos de nitrato amónico, componente que, mezclado con otras sustancias, sirve para fabricar explosivos como el amonal, la nagolita o el amonitol, más de 13 kilos de pentrita, unos 10 kilos de aluminio en polvo, 24 cartuchos de munición y más de 200 kilos de nitrato amónico molido.

Entre el material también figuraban armas, temporizadores, detonadores, publicaciones internas de ETA de 2001, 2003 y 2004, vídeos formativos para militantes con instrucciones para preparar explosivos o robar coches, así como cartas con instrucciones sobre citas, cursillos y construcción de zulos. Además, se le incautó un pendrive con información de varios zulos.

El Supremo rechaza que la Audiencia Nacional vulnerase su derecho a la presunción de inocencia y recuerda que sus huellas aparecieron en una cucharilla, de la que "cabe predicar con un altísimo grado de certeza" (apareció con restos de sustancia explosiva) que "ha sido empleada en el manejo de explosivos".

"¿Es posible que el recurrente la hubiese usado para tomar café o para otro uso inocuo y luego se le hubiese dado ese otro destino?", se pregunta el Supremo ante una "hipótesis" que "se hace difícil de aceptar a la vista del resto de indicios".

La sentencia, de la que ha sido ponente Antonio del Moral, recuerda que también aparecieron sus huellas en una bolsa relacionada con los explosivos y tumba uno de "los argumentos estrella" de Goikoetxea: que los zulos que aparecían en el pendrive que se le incautó no existen.

Goikoetxea, sostiene el Supremo, no ha sido condenado "por esos inexistentes zulos", pero ese dato "demostraría" que disponía de "información sensible" que solo está al alcance de "militantes comprometidos con tareas como la de guardar explosivos", y que "el hallazgo permite deducir la connivencia con el otro acusado en tareas de esa naturaleza".

"No es racionalmente admisible que estas plurales coincidencias que confluyen unívocamente señalando al recurrente sean fruto de una casualidad aliada con un fatal destino empeñado en hacer aparecer al acusado como implicado en unos hechos que le son ajenos", añade el Supremo.

Goikoetxea, considerado uno de los mayores expertos en explosivos de la banda, fue detenido en 2013 en Francia y tras pasar cuatro años en prisión quedó en libertad en 2017 y fue homenajeado a su llegada a la localidad guipuzcoana de Gaztelu.

Esnaola y Goikoetxea formaron parte de la candidatura de Euskal Herritarrok de Gaztelu, en las elecciones municipales de 1999.


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