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¿Puede 'La Manada' ser absuelta este jueves? Estas son sus opciones de quedar en libertad tras la sentencia

El tribunal que ha juzgado el caso leerá en público el veredicto: esta es la situación a escasas horas de conocer si hay condena o no. 

Los cinco detenidos acusados por la violación de San Fermín en una imagen tomada en Pamplona pocas horas antes de los hechos.
Los cinco detenidos acusados por la violación de San Fermín en una imagen tomada en Pamplona pocas horas antes de los hechos.  

Los cinco acusados por la presunta violación de los Sanfermines de 2016 conocerán este jueves el veredicto del Tribunal que juzgó el caso el pasado mes de noviembre. 

Más de veinte meses después de los hechos ocurridos en la madrugada del 7 de julio en un portal de Paulino Caballero, los cinco sevillanos sabrán si permanecen en la cárcel como desde que fueron detenidos ese mismo día o si pueden quedar en libertad

Esta última posibilidad parece ahora mismo improbable, ya que todas las instancias judiciales y el mismo tribunal se han pronunciado siempre en favor de mantenerles en prisión sin acceder a la libertad provisional, signo de que no hay previsión de una condena absolutoria. 

Abogados y juristas coinciden, además, en que la escenificación este jueves de un acto público para la lectura del fallo lleva casi sin opción a equivocarse a una condena casi segura, a la espera de conocer la decisión final de los tres magistrados de la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra

La juicio tuvo lugar durante tres semanas del mes de noviembre y tanto la acusación particular, las acusaciones populares (Gobierno de Navarra y Ayuntamiento de Pamplona), así como la Fiscalía, mantuvieron su petición de entre 22 y 26 años de cárcel para cada uno de ellos. 

En concreto, la fiscal Elena Sarasate en sus conclusiones solicitó 22 años de prisión por un delito continuado de agresión sexual (18 años), un delito contra la intimidad de la joven por grabar los hechos con el móvil (2 años) y otro por robo del teléfono móvil de la chica (2 años y 10 meses).

Las defensas solicitaron la absolución al considerar que los hechos no fueron una agresión sexual ni tampoco hubo abuso, sino que se trató de unas relaciones consentidas. 

Por el momento, el mismo tribunal que ha elaborado la sentencia denegó su libertad provisional a los pocos días de concluir el juicio. Lo hizo con un voto particular de uno de los magistrads, Ricardo González, que se posicionó a favor de conceder la libertad a los cinco acusados.

Dejaron la puerta abierta a que, si durante las deliberaciones cambiaba su parecer, tomarían otra decisión. Sin embargo, en los cinco meses de espera hasta que se conozca el fallo, el parecer de los magistrados no ha cambiado y tanto el presidente, José Francisco Cobo como Raquel Fernandino, los otros dos miembros del tribunal, han mantenido su postura. 

Todo indica a que la sentencia de este jueves será condenatoria con dos votos a favor, mientras que uno de los magistrados emitirá un voto particular en favor de la absolución. 

Una vez que haya sentencia, comenzará el plazo y el tiempo de los recursos. Los cinco acusados seguirá el veredicto desde dos cárceles. Dos de ellos, el Guardia Civil y el militar, se encuentran en la prisión militar de Alcalá de Henares de Madrid mientras que sus otros tres compañeros siguen en la cárcel de Pamplona desde el momento de los hechos. 

LOS ARGUMENTOS DE LA ACUSACIÓN

Para las acusaciones, incluida la Fiscalía, es imposible de creer que una chica de 18 años, con un nivel universitario y con una experiencia sexual "normal" acceda a mantener sexo con cinco desconocidos a los 15 minutos de conocerlos y practicando acciones sexuales inéditas para ella. Todo ello sin preservativo ni protección alguna. "Lo que ocurrió es lo que ellos dicen que hacen de forma habitual, no lo que ella hace".

Durante el juicio, las acusaciones emplearon en sus conclusiones los términos "violencia mínima" o "violencia necesaria" para explicar cómo accedió la víctima al portal. "La cogieron del brazo, le taparon para que no gritara". "Ella entra porque no se espera nada malo, porque todo era normal y no se podía esperar nada de lo que le iba a ocurrir en el interior". 

La chica reconoció que se besó con uno de ellos justo antes de entrar al portal. "Fue la manera de distraerla para que ella no se diera cuenta de lo que preparaban. De esta manera uno de los acusados consiguió acceder al portal y franquear el paso al resto del grupo. Los que venían detrás aceleraron el paso para poder llegar al interior", señaló la fiscalía. 

La fiscal insistió durante el juicio en que los 96 segundos grabados reflejan con exactitud el relato de la víctima. "Ella actúa con pasividad, con un bloqueo. Eso es lo que se ve. Ella no tiene ninguna conducta activa durante ese tiempo ni participa en nada. No sonríe, no hay miradas, ni palabras suyas". 

Otro de los puntos explotados por las acusaciones fue la inexistencia de un motivo de la joven para denunciarles. "No hay ningún motivo espurio, ya que los acababa de conocer, no sabía ni siquiera sus nombres o no tenía explicación alguna para denunciarles si las relaciones sexuales habían sido consentidas.

Tampoco, según la misma parte, la excusa del robo móvil es definitiva, porque la joven explicó que ha sido agredida sexualmente a los ciudadanos que le socorrieron cuando la encontraron llorando en la calle". 

La Fiscal relató en el juicio oral que en los audios que se pueden escuchar en el momento de las relaciones sexuales son siempre de "colaboración" cuando hablan entre los hombres, mientras que se utiliza un tono "imperativo" cuando se dirigen a la mujer. "Vamos a organizarnos", "No la levantes tanto", "¿Quieres que te la meta?", son algunas de las expresiones utilizadas por los cinco procesados cuando hablan entre sí. "Cómeme eso", "Chupa aquí" o "No chille", son las frases que los acusados le dirigieron a la mujer. 

Entre los argumentos de la Fiscalía para condenar a los cinco acusados se defendió que la joven no utilizó ningún atisbo de defensa "para evitar males mayores". Las acusaciones dejaron claro la estrechez del lugar donde "sometieron" a la víctima. "Ella no tenía escapatoria, el lugar era una auténtica ratonera. Bastaba con que uno de ellos se colocara en la salida para impedir su marcha. Además, todos ellos superaban en peso y envergadura a la mujer, por lo que la intimidación física era evidente".

Sobre la grabación de los distintos fragmentos de vídeo, las acusaciones mantuvieron que ella "no tenía consentimiento ni conocimiento. No le preguntaron y ella se mantuvo siempre con los ojos cerrados. Cuando miró, lo único que acertó a ver fueron algunos tatuajes y el cuerpo de los acusados".

La fiscal en su exposición fue muy dura sobre que se pretendiera cargar sobre la víctima el no haberse negado a las relaciones. "Es algo que le corresponde conocer a quien lleva a cabo la acción, no se puede excluir de su responsabilidad. Le deberían haber preguntado a ella si quería tener esas relaciones". 

LOS ARGUMENTOS DE LA DEFENSA

Por su parte, las defensas mantuvieron durante las sesiones del juicio que ha existido una presión social y el caso está viciado. Los abogados han asegurado que en Pamplona se creó un caldo de cultivo contra las agresiones sexuales que desembocó en un "mar de condena" popular que señaló como culpables a los detenidos sin someterse a un juicio. 

Las defensas culparon de esa situación a la abogada del turno de oficio que aconsejó a los cinco detenidos no declarar cuando pasaron a disposición judicial el 8 de julio, un día después de ser detenidos. El juez los envió a prisión. 

"El 7 de julio de 2016 no hubo ninguna agresión sexual en la calle Paulino Caballero", mantuvo Agustín Martínez Becerra, abogado de tres de los procesados.

Según las defensas, se le preguntó a la denunciante cómo podían saber los acusados que ella no quería mantener relaciones sexuales, algo que no supo responder y reconoció que ellos pudieron entender cualquier cosa. Tampoco dijo la chica si hizo algún gesto de reprobación ante las relaciones sexuales. "No hablé, no grité, no hice nada", ha mantenido el abogado para resaltar la declaración de la víctima. 

"El no consentimiento de la mujer debe manifestarse con palabras o acto de manera clara y sin matices", algo que según la defensa quedó demostrado durante el juicio y la declaración de la víctima que no ocurrió. La propia denunciante contestó que no hubo ningún acto del que se pudiera desprender su negativa al sexo en grupo. 

Las defensas mantienen en todo momento que las seis personas entraron al portal de manera voluntaria. "¿Dónde está la violencia o la intimidación en este caso? 

Los abogados de los cinco acusados mantienen, además, que no es normal que cinco personas que han cometido un delito salgan andando, sin huir, se paren a pocos metros del lugar de los hechos, entren a varios hoteles de los alrededores y sigan en la misma ciudad a las pocas horas de los hechos. "Esto es porque ellos sabían que no habían cometido ningún delito, porque las relaciones eran consentidas. No tenían por qué salir corriendo y no lo hicieron. Ellos no tenían miedo a nada, no habían agredido sexualmente a nadie".

Las defensas han tratado de demostrar que ella sabía que le habían grabado en vídeo y que pudo ser uno de los principales motivos de la desazón de la mujer tras salir del portal. "Ella pensó que le habían grabado con su móvil, que después se lo habían llevado y tenían unas imágenes suyas comprometidas", expusieron. 


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