TRIBUNALES

Las coartadas más pueriles en el juicio de Alsasua: "Borré el móvil porque tenía un vídeo sexual"

Los ocho encausados no sólo han negado que existieran motivación en las agresiones, sino que ninguno participó en los hechos. 

Juicio a los ocho acusados de agredir a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua celebrado en la Audiencia Nacional. EFE
Juicio a los ocho acusados de agredir a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua celebrado en la Audiencia Nacional. EFE   fernando villar

Durante cerca de año y medio, las familias y partidos políticos que han mostrado su apoyo a los ocho acusados de apalizar a dos guardias civiles y sus novias en Alsasua ha mantenido que no se trataba de una acción terrorista y reclamaban "justicia" para este caso por considerar "desproporcionadas" las penas en cuestión: hasta 50 años de cárcel en la mayoría de los casos. 

Sin embargo, una vez llegado el juicio, los acusados han negado no sólo que la pelea tuviera una motivación concreta, sino que todos han mantenido no haber participado en la pelea. Unos sólo pasaban por la zona, mientras que otros incluso han llegado a decir que se enteraron al día siguiente de los hechos. 

Algunos de los acusados borraron los datos de sus móviles y sus conversaciones de la noche de la agresión y de los días posteriores para evitar dejar ningún rastro que pudiera relacionarles con los hechos.

Dos de ellos han aducido "problemas de memoria" y espacio en el teléfono, otro ha dicho que el teléfono se le cayó por el retrete del baño mientras que un cuarto ha asegurado que tuvo que borrar el contenido de su teléfono porque tenía un vídeo sexual con una amiga con la que había mantenido relaciones. Toda una serie de infortunios con sus teléfonos en las mismas fechas. 

Los ocho se han negado a responder a las preguntas del Fiscal y de las acusaciones, a pesar de proclamar su inocencia, y se han limitado a responder exclusivamente a las preguntas del abogado de cada uno de ellos. 

Durante las casi cuatro horas en las que se ha prolongado la primera de la diez sesiones del juicio celebrado en la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid), los ocho acusados han utilizado todo tipo de excusas y pretextos para tratar de convencer al tribunal de que no participaron en los hechos. 

Los ocho son vecinos de Alsasua, localidad de la Barranca de Navarra que cada año celebra un akelarre de odio y violencia contra la Guardia Civil denominado Ospa Eguna.

En su causa subyace la expulsión de las fuerzas y cuerpos del seguridad del Estado de Euskalherria a través de una campaña impulsada por ETA y la izquierda abertzale denominada Alde Hemendik (Fuera de aquí).

Es dentro de esta corriente radical de años de hostigamiento y atentados donde el fiscal sitúa la paliza a los agentes y a sus novias, atrapados en una emboscada nocturna en un bar de Alsasua a las 5 de la mañana en una noche de fiesta. 

El eslógan Alde Hemendik distribuido durante años entre los jóvenes de Alsasua (los acusados tienen entre 21 y 24 años y uno de ellos 31) sirvió para justificar atentados terroristas contra la Guardia Civil en Navarra y se ha mantenido activo a pesar del supuesto "cese definitivo de la actividad armada", declarado por ETA en 2011. 

"Existe la intencionalidad de crear un clima de miedo y rechazo entre los ciudadanos, instándoles de manera indirecta a no entablar vínculo afectivo o de amistad o cortesía con miembros de la Guardia Civil, en un intento de aislarles socialmente", señala el fiscal en su escrito de acusación. 

Jokin Unamuno, considerado como el cabecilla de la acción y que identificó a los agentes en el interior del bar Koxka, fue uno de los promotores del Ospa Eguna en 2016. Solicitó la autorización en el Ayuntamiento para celebrar el acto y también fue identificado en otras ocasiones en actos para intimidar a la Guardia Civil y a los vecinos 

En el juicio ha mantenido que aquella noche estaba "bastante borracho", que sí increpó al teniente por unas multas de tráfico anteriores , pero que ni le insultó ni les agredió. "Era un contexto de fiesta", se ha defendido para tratar de restar importancia a lo sucedido. 

Unamuno, según su nueva versión, les recriminó que estuvieran de fiesta en un bar con la misma gente "a la que crujían a multas"

El teniente de la Guardia Civil terminó con un tobillo roto y decenas de golpes sobre su cuerpo. También el sargento y las novias de ambos fueron vapuleados por la turba violenta que se arremolinó en el lugar para echar del lugar a los que consideraban intrusos. 

Ohian Arnanz también identificó a los agentes en el bar y le preguntó a uno de ellos a ver si era madero. "Iros de aquí, os vamos a matar por ser guardias civiles", les espetó tras la bronca con Unamuno

En el juicio, Arnanz ha reconocido que estuvo en el bar Koxka aquella noche, pero ha negado mantener ningún tipo de incidente. Ha culpado a que en la rueda de reconocimiento se utilizó a latinos y extranjeros y él era el único de Alsasua, muy facilmente reconocible. 

Casi todos los acusados han negado mantener ningún tipo de animadversión con la Guardia Civil y se han declarado "apolíticos", en un intento de desligar cualquier hecho acaecido aquella noche con el hostigamiento a la policía y el Ospa Eguna. 

Según identificaron en su momento las cuatro víctimas, los primeros golpes los sufrieron de manos de Ohian Arnanz y Adur Ramírez de Alda, ambos en prisión desde su detención en 2016 junto a Jokin Unamuno

"Me enteré al día siguiente de lo que había pasado la noche anterior", ha llegado a decir Adur Ramírez de Alda ante el tribunal. 

Según él, su participación en el Ospa Eguna se limitó a participar con la charanga. "Era todo festivo", ha resaltado. 

En algunos vídeos sobre el Ospa Eguna colgados en Internet puede verse como se queman figuras de la Guardia Civil en una gran hoguera mientras los tradicionales momotxorros del carnaval de Alsasua bailan a su alrededor y menores de edad simulan una trifulca con la Guardia Civil y los echan del pueblo.

Arnanz declaró ante el juez en su primera ocasión que ni siquiera estuvo en el bar Koxka, aunque ahora, en el juicio, ha modificado su versión. 

Joan Ander Cob, ahora con 21 años, está acusado por golpear en el interior del bar a las cuatro víctimas. "Creo que me han identificado por error, porque me vieron en el bar. No creo que haya sido con mala intención", ha alegado como principal eje de su defensa. 

Cob coincidió en el Instituto con la novia de unos de los agentes, que reside en Alsasua desde los 3 años.

Julen Goicoechea, otro de los acusados, también estaba en el grupo que comenzó a rodear a los agentes y sus parejas en el interior del bar. "No tenéis derecho a estar aquí", les gritaban.

En su declaración se ha presentado como una persona pacífica, que el tumulto en el bar era uno más de ese local una noche de fiesta al que acude con frecuencia "a tomar unas copas y a ligar". 

Goicoechea también ha achacado a una confusión de las víctimas en la identificación su presencia entre los acusados por la paliza. "Soy ignorante en el mundo de la política", ha precisado. 

Otro de los acusados, Aratz Urrizola, ha mantenido que estuvo aquella noche en el bar Koxka, pero que se fue antes del altercado. "Esa noche estuve haciendo botellón con los amigos y nunca he tenido ningún incidente con la Guardia Civil". 

El mayor de los encausados, Iñaki Abad, de 31 años, se ha declarado "políticamente inactivo" y ha reconocido conocer al teniente y a su novia porque eran clientes habituales del bar en el que trabajaba. 

Según él, la noche de los hechos salió de trabajar sobre las 3 de la madrugada, se juntó con sus amigos, tomaron unas copas y se encontraron los la Policía Foral y una ambulancia en el exterior del bar Koxka. "Mientras grababa con el móvil lo que ocurría el sargento me tiró el móvil de un manotazo", ha esgrimido mientras su abogado recalcaba que no les han permitido adjuntar la grabación como prueba. 

Ese móvil fue el que, en un casual accidente durante la investigación se fue por el retrete. 

Para la fiscalía, Iñaki Abad y Aratz Urrizola prosiguieron con los golpes en el exterior del local y tiraron al sargento al suelo hasta la mitad de la calzada, mientras la deban puñetazos y patadas por todo el cuerpo mientras su pareja Pilar trababa de protegerlo con su propio cuerpo y también sufría la ira de los abertzales. 

"Cabrones, teniais que estar muertos, dale más fuerte al puto perro guardia", se gritaba en el momento de la paliza en el exterior del local. 

Ainara Urquijo, la única chica del grupo en la causa, señaló a la pareja del sargento tras la pelea y les dijo: "Esto que os ha pasado es por salir de allí arriba", en referencia a la Casa Cuartel de la Guardia Civil. "Cada vez que salgáis os va a pasar lo mismo, así que lo que tienes que hacer es no salir de allí". 

Ante el tribunal y ante las preguntas de su abogada, Urquijo ha reconocido que discutió con la Policía Foral porque había una persona detenida, pero ha negado las amenazas a la pareja del sargento. "Reconozco que me alteré con la Policía Foral, pero no le dije nada a nadie, no soy nadie para hacerlo", ha aducido. 

Urquijo, sus compañeros de banquillo, ha negado tener relación alguna con el movimiento Ospa que promueve el hostigamiento de la Guardia Civil en la localidad, aunque ha reconocido que participó en alguna de sus ediciones como componente del grupo de danzas. 

Durante todos los interrogatorios los abogados de los acusados han pretendido hacer ver que en el local donde ocurrieron los hechos la luz era muy baja, casi estaba a oscuras, para intentar desmontar la posibilidad de que los agredidos pudieran reconocer a los autores de los hechos. 

Los ocho procesados han asegurado que apenas conocen el movimiento Ospa y las campañas de acoso a la policía. "Me suelo ir de vacaciones con la familia", ha dicho uno de los acusados. 


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