TERRORISMO

Anboto, exjefa de ETA, denuncia que le juzgan por venganza mientras dan la libertad condicional a otro exdirigente

La Audiencia Nacional ha decretado la libertad condicional para el exdirigente de ETA Antton Troitiño.

La que fuera jefa de los 'comandos legales' de ETA María Soledad Iparragirre, alias 'Anboto', en un juicio en la Audiencia Nacional. EP
La que fuera jefa de los 'comandos legales' de ETA María Soledad Iparragirre, alias 'Anboto', en un juicio en la Audiencia Nacional. EP

La exdirigente de ETA Soledad Iparraguirre, alias Anboto, ha declarado este miércoles en la Audiencia Nacional que la están juzgando por hechos ocurridos hace más de veinte años, en lo que ella entiende que es una "muestra de justicia vengativa".

Anboto, que junto con José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Tenera, leyó el 3 de mayo de 2018 el comunicado en el que la banda terrorista anunció su disolución definitiva, ha negado en el juicio haber facilitado al comando Itsasadar el material explosivo para cometer en septiembre de 1994 un atentado en una sucursal bancaria de Getxo (Bizkaia), que causó daños materiales.

En su derecho a la última palabra Anboto se ha declarado inocente y ha estimado que el hecho de que se le juzgue por "algo de hace más de veinte años" muestra "una justicia vengativa que en lugar de soluciones ahonda aún más en el conflicto por medio de la represión".

El fiscal ha mantenido su petición de doce años de prisión para Anboto por un delito de estragos terroristas al haber proporcionado supuestamente material explosivo al comando para cometer el atentado.

Entre las pruebas de cargo ha citado las declaraciones en el juicio de tres guardias civiles que han concluido que Anboto entregó 14 kilos de explosivos al comando para cometer tres atentados, uno el de Getxo.

El de este miércoles es el cuarto juicio de Anboto celebrado en España desde que fue entregada por Francia en septiembre de 2019 tras cumplir en el país galo condena por su integración en la banda terrorista tras su detención en 2014.

Este juicio ha tenido lugar un día después de que el Tribunal Supremo haya celebrado la vista para revisar la condena que se le ha impuesto ya en España, de 122 años de prisión por ordenar el asesinato del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo en 1995 en León.

A pesar de que la Fiscalía mantuviera el martes ante el Tribunal Supremo que no hay duda de que Soledad Iparaguirre actuó bajo el pseudónimo Anboto, ella ha seguido negando este miércoles en la Audiencia Nacional que tuviera este apodo dentro de la banda.

Además de negar su participación en los hechos ha asegurado que no era la responsable de los comandos de ETA. "No di órdenes de atentar en España", ha sentenciado.

Durante la vista han declarado como testigos los integrantes del comando Itsasadar Agustín Alamaraz y Aitor Fresnedo, condenados por este atentado, que han dicho que no conocían a Soledad Iparraguirre y que si en su día así lo declararon es porque les obligaron con malos tratos al ser detenidos.

Los citados guardias civiles que han declarado como peritos han relatado que encontraron cartas que Anboto hacía llegar al comando a través de buzones escondidos en las que explicaba cómo manipular material explosivo y de qué forma se lo iba a entregar.

El abogado de Anboto ha solicitado su absolución al considerar que no hay pruebas suficientes para condenarla.

LIBERTAD PARA TROITIÑO, TAMBIÉN EXDIRIGENTE ETARRA

Por otro lado, el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional ha decretado la libertad condicional para el exdirigente de ETA Antton Troitiño, quien ha decidido abandonar el tratamiento de quimioterapia que sigue hasta que salga de la cárcel, ha informado la asociación de familiares de reclusos Etxerat.

El auto, firmado este martes 26, atiende al criterio de la Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario Madrid VII (Estremera) y concede la libertad condicional al histórico etarra al entender que su salida de prisión facilitará el tratamiento médico que precisa el cáncer que padece y atendiendo a la "escasa peligrosidad del sujeto y la dificultad para delinquir".

La resolución judicial, a la que ha tenido acceso EFE, sostiene que no es necesario que exista un "peligro inminente o inmediato para la vida del recluso", sino que el requisito imprescindible para conceder la libertad condicional consiste en que "la estancia en prisión se constituya en un elemento capaz, por sí solo, de provocar acortamiento de las expectativas de vida", lo que la juez considera "acreditado aquí a través del contenido de los informes médicos que obran en la causa".

El otro requisito se refiere a la posibilidad de que el recluso vuelva a delinquir, lo que descarta el auto debido a que "la evolución de la enfermedad le aleja de la capacidad necesaria par decidir y ejecutar un hecho criminal".

En consecuencia, el juzgado accede a la solicitud de libertad condicional por enfermedad "al amparo del principio de humanidad y respeto a la dignidad de las personas que exige nuestro ordenamiento jurídico".

Troitiño deberá comparecer cada quince días ante dependencias policiales o servicios sociales de la administración, no podrá ausentarse de la provincia en la que fije su residencia y tiene prohibido "participar en cualquier homenaje o acto público que se celebre en su honor o en honor a otros miembros de la organización terrorista ETA", además de no poder realizar entrevistas, declaraciones o apariciones en medios de comunicación, entre otras condiciones.

El auto no es firme y puede ser recurrido en apelación en el plazo de cinco días tras su notificación, por lo que Troitiño no podrá salir de la cárcel hasta que la resolución sea firme.

El histórico etarra fue condenado por última vez en marzo de 2018 a 5 años, 11 meses y 29 días de prisión por reintegrarse en ETA tras ser excarcelado por error en 2011 para poder huir a Londres, de donde fue extraditado en mayo de 2017.

Según ha informado Etxerat en un comunicado, el preso ha decidido dejar de recibir el tratamiento de quimioterapia que recibe de forma paliativa, ya que "le resulta inviable poder seguir haciéndolo, tanto a nivel anímico como físico, en el contexto de las condiciones de encarcelamiento".

Esta asociación indica que el recluso ha sufrido "un importante deterioro de su salud" en los últimos días, en los que ha sido trasladado hasta en cuatro ocasiones de la cárcel de Estremera hasta el hospital para recibir la quimioterapia, lo que supone un desplazamiento de una hora y media tanto de ida como de vuelta.

Etxerat denuncia que en la resolución que decreta su libertad condicional se establezca la imposibilidad de ser excarcelado hasta que el auto sea firme, "lo que provoca que Troitiño siga en prisión, sin anteponer el estado de salud crítico del preso". 


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